Tributo de Acosta Danza a dos grandes maestros de la danza universal

Tributo de Acosta Danza a dos grandes maestros de la danza universal

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Escénicos, Acosta Danza
  • Integran el programa de la cita reconocidos títulos del repertorio del ballet clásico como las obras End of Time, de Stevenson; el pas de deux de La sílfide, del maestro August Bournonville, y Belles Lettres, del coreógrafo estadounidense Justin Peck. Foto tomada de Cubadebate
    Integran el programa de la cita reconocidos títulos del repertorio del ballet clásico como las obras End of Time, de Stevenson; el pas de deux de La sílfide, del maestro August Bournonville, y Belles Lettres, del coreógrafo estadounidense Justin Peck. Foto tomada de Cubadebate

La emblemática compañía Acosta Danza, que dirige el primer bailarín y coreógrafo Carlos Acosta, Premio Nacional de Danza, lleva —entre el 13 y el 21 de abril— la temporada Tributo a la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, para homenajear a los maestros Ramona de Saá, de Cuba, y Ben Stevenson, del Reino Unido.

Saá y Stevenson se destacan en el panorama danzario internacional por la ingente labor realizada durante décadas en la formación integral que reciben los bailarines, el valioso aporte al sistema de enseñanza del ballet y la maestría que los identifica en el escenario.

Integran el programa de la cita reconocidos títulos del repertorio del ballet clásico como las obras End of Time, de Stevenson; el pas de deux de La sílfide, del maestro August Bournonville, y Belles Lettres, del coreógrafo estadounidense Justin Peck.

Llega también a escena una recreación de La muerte del cisne, basada en la coreografía del maestro Mijaíl Fokin y la versión realizada por Michel Descombey.

Por otra parte, se distingue, en la selección de las obras, el estreno —en la mayor isla de las Antillas— de escenas de la versión coreográfica de Don Quijote, del laureado príncipe de la cubanía, cuyo estreno mundial por el Royal Ballet de Londres, tuviera lugar en 2014.

Acosta Danza se define como un espacio de renovación, búsqueda y experimentación abierto a la creación de coreógrafos, músicos, diseñadores, artistas de la plástica y creadores audiovisuales cubanos y del orbe.

De acuerdo con su fundador, la agrupación busca explorar las tendencias contemporáneas del ballet para romper con la poética y la estética tradicionales, por lo que su repertorio se ha nutrido del talento de importantes coreógrafos a escala mundial como Sidi Larbi Cherkaoui, Justin Peck, Marianela Boán y Goyo Montero, entre otros no menos relevantes.

Como maître de ballet, Saá es una de las figuras más notables de la pedagogía de la danza en el mundo contemporáneo, reconocida internacionalmente y forjadora del actual sistema de enseñanza de esa manifestación artística en el archipiélago cubano.

Directora y profesora de la Escuela Nacional de Ballet y de la capitalina Universidad de las Artes (ISA), su carrera ha incluido —además— el trabajo como repertorista y coreógrafa.

Stevenson perteneció al Royal Ballet de Gran Bretaña y al Ballet Nacional Inglés, Reino Unido, codirigió el Ballet Nacional de Washington, Estados Unidos, y fungió como director artístico del Ballet de Chicago, el Ballet Temporad de Houston y el Ballet de Texas, el cual jerarquiza actualmente.

Los integrantes de Acosta Danza demuestran en el proscenio cuánto admiran y respetan a los maestros Ramona de Sáa y Ben Stevenson,  a quienes se les dedica esa gala especial, ya que bailaron no solo con el cuerpo, sino también con la mente y el alma; por ende, evidenciaron que el ballet es expresión genuina de la unidad que configuran lo cognitivo, lo afectivo-espiritual y lo conativo; unidad en la que se sustenta la personalidad del danzante como ser humano.

Por otra parte, hicieron gala de la integralidad que los identifica en cualquier escenario nacional o foráneo, porque son capaces de interpretar —con la excelencia artístico-profesional que los caracteriza— lo mismo un ballet clásico (como en este caso), que un ballet contemporáneo, una danza hispana, una rumba cubana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, o una danza folclórica.

Desde el punto de vista técnico-interpretativo por excelencia, están muy bien preparados —en teoría y práctica— por el maestro Carlos Acosta para que incursionen —con éxito de público y de crítica— en cualquier género danzario.

Los miembros de la compañía cubana poseen un dominio absoluto del esquema corporal, uno de los indicadores fundamentales en que se estructura el arte danzario en general, y el ballet clásico en particular; atributos físicos que, según las sabias enseñanzas del maestro Fernando Alonso (1914-2013), intelectualizan y espiritualizan al máximo, para alcanzar el verdadero virtuosismo técnico-expresivo que los singulariza en escena, y que consiste —básicamente— en el estado de satisfacción generado en el mundo interior de los danzantes por haber contribuido —con sencillez y humildad— al crecimiento intelectual, estético, humano y espiritual del auditorio, que los ovaciona con fervor.

A los amantes locales y extranjeros del arte de las puntas, así como a los colegas de la prensa especializada que cubren dichas funciones, no les asiste la más mínima duda acerca de la impecable calidad artístico-profesional que signara ese merecido tributo a los maestros Ramona de Sáa y Ben Stevenson.