Trova sin traba: un espacio no excluyente

Trova sin traba

Trova sin traba: un espacio no excluyente

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Hurón Azul
  • La Trova sin traba es una peña que se realiza en el Hurón Azul de la UNEAC los miércoles alternos. Foto: Raúl Olivera
    La Trova sin traba es una peña que se realiza en el Hurón Azul de la UNEAC los miércoles alternos. Foto: Raúl Olivera

La Trova sin traba es una peña que se realiza en el Hurón Azul de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), los miércoles alternos, uno es dedicado a la rumba y otro a las canciones de la trova y a los ritmos nacionales, especialmente el son.

La peña comenzó en 1990, cuando el boom de la salsa comenzaba en La Habana, había que mantener a buen resguardo las tradiciones y por eso crearon este espacio amable para escuchar canciones y bailar un poco.

Andrés Pedroso Chávez es quien dirige la peña, “este espacio no es excluyente —me dice el director del grupo Manguaré—, le damos oportunidades a muchos iniciados para que se hagan conocer y se vayan  enfrentando a un público compuesto por miembros de la UNEAC, y visitantes de todo tipo, algunos de ellos extranjeros. Los asistentes son muy receptivos”.

A diferencia de la Peña del Ambia, donde la rumba es la reina, La Trova sin traba, es como un descanso de la avalancha de sonidos de la rumba caliente.

Este pasado miércoles 2 estuvieron invitados el grupo Son de verdad, creado en el 2003 por Yohan Manresa que lo conocimos en grupos como el de Raúl Torres y el de Cotó. “La música que hacemos —me explica Yoan— es un poco aflamencada: contamos con cuatro guitarras, cajón y percusión menor, para darle un toque aflamencado al son”.

El grupo presentó credenciales, hizo bailar a muchos de los asistentes, suenan muy bien el son, interpretaron temas como Idilio de Titi Amadeo, Píntate los labios María, que hizo popular Roberto Faz y Eliades Ochoa.

Como invitados a la peña estuvieron el cantante Juan Flores, baladista y bolerista. Interpretó Qué te hace pensar de Ricardo Pérez, perteneciente al repertorio de Benny Moré. También cantó Lágrimas negras de Miguel Matamoros. Flores posee una fuerte voz, pertenece a la Banda Gigante de Benny Moré.

Otro de los cantante invitados fue Frank Kariel (hijo del actor llamado el Tata Julián), una voz que anda buscando un camino.

Escuchamos al saxofonista de Mayabeque Víctor Martínez, en instrumentales: Contigo en la distancia César Portillo de la Luz, Por las calles de Seatle, de su cosecha. Víctor ha tocado en el grupo de Barbarito Torres, ahora tiene intenciones de organizar la Orquesta de Urfé, para honrar una familia musical de Mayabeque.

Como invitado, Pedroso entrevistó a uno de los compositores de Benny Moré Pedro Castillo, creador del son No hay tierra como la mía. “Fue Generoso Jiménez, que vivía en Lawton, quien me llevó ante Benny Moré. Benny me dijo: ¿Dime qué tienes?, le canté solamente una introducción: “No hay tierra como la mía, /tierra de tabaco y ron,/ donde hay muy lindas mujeres ,/ y bailan muy bien el son /. Entonces rápidamente me dijo: “Ya es suficiente, esa va”. Y en la próxima grabación salió la canción, junto a Santa Isabel de las Lajas, Mi son Maracaibo y otros éxitos. El Benny me iba a grabar otro número llamado Soy un montero, pero falleció en febrero de 1963. El Benny era increíble, captaba al vuelo, la música y la canción, tenía un oído privilegiado y, casi sin ensayar, solamente de un pase, tiraba las canciones en toma uno. Lo más grande que te puedas imaginar”.

Y, así pasamos la tarde del miércoles, escuchando canciones, bailando algo y aprendiendo un poquito de música cubana.