Trova sin trabas: un espacio abierto para artistas nacionales y foráneos

Trova sin trabas: un espacio abierto para artistas nacionales y foráneos

Etiquetas: 
Músicos, trova, UNEAC, Hurón Azul, cultura cubana
  • El maestro Andrés Pedroso, junto a su guitarra querida, este 2 de marzo en el Hurón Azul. Foto: Héctor Navarro.
    El maestro Andrés Pedroso, junto a su guitarra querida, este 2 de marzo en el Hurón Azul. Foto: Héctor Navarro.
  • En la Trova sin trabas siempre hay espacio para todos. Foto: Héctor Navarro.
    En la Trova sin trabas siempre hay espacio para todos. Foto: Héctor Navarro.

Hay encuentros que dejan una huella indeleble en la mente y el alma de quienes ejercemos el periodismo; noble profesión enaltecida por el venerable padre Félix Varela, José Martí y don Enrique José Varona, piedras fundacionales de la psicología cubana. El acaecido en la tarde de este miércoles, en el Hurón Azul de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) es uno de ellos.

¿Por qué, preguntarán los lectores? Por la sencillez, humildad y sabiduría (valores o virtudes, como las denominara quien “primero nos enseñó en pensar”), que identifican la carismática personalidad del maestro Andrés Pedroso, conductor del espacio Trova sin trabas, y que identificara durante el ameno diálogo que sostuviera con el también director de la emblemática agrupación Manguaré.

Si bien elaboré un cuestionario para cumplir uno de los fundamentos que pautan el desarrollo del género entrevista, decidí obviarlo y establecer una conversación formalmente informal con el principal artífice de dicho espacio, donde música y poesía se funden en cálido abrazo.

Según Pedroso, “Trova sin trabas vio la luz en pleno Período Especial con un propósito bien definido: contribuir al autofinanciamiento de la UNEAC. Desde aquella época, y hasta la actualidad, nuestro espacio alterna los miércoles con la Peña del Ambia, que coordina el maestro Eloy Machado, y que era la única actividad que existía en la institución por aquellos tiempos […].

Por otra parte, continúa explicando, “[…] en la Trova sin trabas participan trovadores, cantantes y músicos que cultivan los más disímiles géneros; nosotros no excluimos a nadie. Todo lo contrario, no solo invitamos a los artistas nacionales, sino también a los de otros países, sobre todo latinoamericanos […]”.

En cuanto a sus objetivos esenciales, precisa que son tres: “divulgar la verdadera cultura cubana; cuidar que las presentaciones tengan como premisa fundamental la calidad estético-artística que debe caracterizarlas; y facilitar que los cantantes y artistas jóvenes puedan disponer de un lugar acogedor, donde se les reciba […] con respeto”.

Acerca de quiénes participan en la Trova sin trabas, Pedroso afirma que en ella intervienen profesionales y aficionados con alguna experiencia en los géneros musicales en que incursionan, y que hay miércoles dedicados solamente a los jóvenes y los restantes a trovadores consagrados. Todos los meses se le rinde homenaje a músicos y vocalistas, vivos o fallecidos, que han realizado aportes trascendentales al desarrollo del pentagrama sonoro insular y de mucho más allá de nuestras fronteras geográficas. El mes pasado, por ejemplo, se evocó la memoria de Benny Moré (1919-1963), el Bárbaro del Ritmo, y en esta ocasión, se agasajará al doctor José Loyola, director de la Charanga de Oro, por el aniversario 75 de su natalicio.  

A una pregunta sobre la salud que goza el espacio, Andrés no lo piensa dos veces, y exclama: “óptimo. El Hurón Azul se llena de público […]. Incluso, ya el patio de la UNEAC resulta pequeño para acoger a los amantes de la trova u otros géneros musicales”. Ahora bien, aclara que “es necesario mejorar la atención al público en todas y cada una de sus formas, ya que, a veces, no hay ni un refresco ni una cerveza que ofertarles y tienen que salir a buscar esas bebidas fuera de la institución […]”.

A manera de despedida, el maestro Andrés Pedroso sentenció: “el espacio Trova sin trabas seguirá creciendo “como los pinos […], como las palmas”, y por él continuarán desfilando no solo los trovadores de primera línea, sino también los “pinos nuevos”.