Un café con Rosalía en el Piano Bar Me faltabas tú

Un café con Rosalía en el Piano Bar Me faltabas tú

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peña, Rosalía Arnáez
  • Rosalía Arnáez, conductora de reconocidos espacios culturales.
    Rosalía Arnáez, conductora de reconocidos espacios culturales.

La Habana, una ciudad que late en tiempo de bolero. Llueve para sanar las heridas del reciente huracán, que le ha arrancado a los parques cercanos al litoral su perpetuo verdor. El aire tiene un olor diferente a medida que nos acercarnos a la colapsada esquina de 23 y O del Vedado, y tras las puertas de cristal del Hotel Saint John, nos recibe la cálida sonrisa de Rosalía Arnaes, quien por más de una década ha ofrecido su café cultural en distintos espacios de la ciudad. Este 25 de setiembre, con un grupo de excelentes artistas y amigos fieles que a pesar del aguacero no dejan de acudir a donde quiera que esta incansable conductora y promotora cultural los convoca, se da inicio a una tarde mágica, una de esas que puede curar al más nostálgico de los mortales. Boleros, filing, trova, rumba, guarachas, son y cantos yorubas, se alternan para recorrer un poco más de tres horas, irrepetibles y enriquecedoras como todo lo que auténticamente toca el arte y su instrumento, el artista legítimo.

Unos arpegios de Silvio Tarín en compañía del percusionista Carlos Castañer traen el Rabo de nube de Silvio Rodríguez, para hacer la anhelada limpieza espiritual que evoca el autor de Te conozco. Dúo orquesta que será el eje sobre el cual se han de sostener casi todas las participaciones de magníficos exponentes de la música cubana, que muy ocasionalmente aparecen en los medios nacionales o provinciales, tan necesitados de un saneamiento urgente de sus viciadas ofertas.

Este lunes, por solo citar a algunos, se encontraron la extraordinaria Amparo Valencia, cantante y bailarina, de quien nos recordara, hace unos meses Santiago Alfonso, es la mejor exponente del baile de la rumba en la Isla, la misma que siendo muy joven trabajara en la orquesta de Mariano Mercerón, junto a Beny Moré. La Valencia, después de energizar la sala con su inagotable fuerza, pidió que concentráramos nuestros pensamientos en aquellos que han perecido este septiembre a consecuencia de los huracanes y terremotos en Centroamérica y el Caribe; por su voz cantó Oshún, la Caridad del Cobre, mestiza universal que guía a los fieles de la Isla en su bregar.

Leonor Sayas puso las Palabras de Marta Valdés, como el puente sobre el que llegarían inolvidables textos de la cancionística nacional y que le abriría el paso a Silvia Calderón, dos impresionantes damas del bolero, que redondearon la tarde para hacernos olvidar un poco las penas que se atropellan día a día en un mundo que convierte en realidad el mayor de los absurdos. Es necesario prestar más atención a estos talentos musicales del país, que se encuentren en espacios reducidos y de poca visibilidad, mientras se abre paso aceleradamente a la banalidad y la indigencia cultural, en varios de los programas destinados a educar el gusto de la población. ¿Se necesitarán nuevos descubridores, para apoyar a promotores como Rosalía, quien contra viento y marea apuesta por la música cubana y sus legítimos artistas de todas las generaciones y regiones del país?

Cae la tarde y el hotel Saint John cierra las actividades de su lobby hasta el próximo viernes, mientras que el café de Rosalía propone que regresemos el próximo lunes, para hacernos soñar y mostrarnos los auténticos talentos de la Mayor de las Antillas, aquellos que trascienden todas las fronteras.