Un día para la cultura

Un día para la cultura

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Bayamo
  • Fue en Bayamo, ciudad sagrada, donde emergió la fuerza del criollo insurrecto que ya había dado señales de irreverencia. Foto tomada de La Demajagua
    Fue en Bayamo, ciudad sagrada, donde emergió la fuerza del criollo insurrecto que ya había dado señales de irreverencia. Foto tomada de La Demajagua

El 20 de octubre es una fecha que nos permite exponer el desarrollo cultural que hemos alcanzado en cualquier sitio de la geografía cubana. Sin embargo, la efeméride tan sencilla y efímera para algunos, tiene un alto significado en la cristalización de nuestra identidad. A partir del 20 de octubre de 1868, se solidificó un sentimiento: se convirtió en “materia viva” el deseo de no estar bajo el dominio extranjero y luchar por ello hasta el final.

Las lecturas que encierra el 20 de octubre en Cuba, son infinitas. Una fecha nacional tan importante como aquellas donde el coraje se impuso. Fue en Bayamo, ciudad sagrada, donde emergió la fuerza del criollo insurrecto que ya había dado señales de irreverencia. En Bayamo expusimos uno de los actos de rebeldía”, cantamos un himno con el mismo misticismo de las antiguas civilizaciones, diseñamos una bandera, nos dejamos invadir por un sentimiento colectivo, que se cristalizó en defensa de nuestra identidad nacional, de la noción de Patria…

Ciento cuarenta y nueve años después se discute sobre aquella gesta y ante la ausencia, se habla de Fidel. Pensar en él justo el 20 de octubre no es, necesariamente, una regla; porque el pensamiento fidelista sobre la cultura emerge de forma natural. Como pocos políticos, Fidel estuvo al lado de los intelectuales, de los creadores, constantemente. Intelectual él mismo, conoció el poder del arte, las infinitas posibilidades de la lectura y todo lo que puede alcanzar el hombre cuando cultiva el intelecto.

Enemigo de lo imposible, Fidel declaró una batalla cultural, quizás la más humana de todas las cruzadas. El 31 de marzo de 1959 y por su orientación expresa, fue creada la Imprenta Nacional de Cuba y contrario a lo que pensaban muchos, el primer texto publicado no fue un manual para comunistas, sino El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra. Dicen que los cien mil ejemplares de aquella edición del Quijote fueron puestos a disposición del público lector a un precio simbólico, y también se publicaron otras obras relevantes de la literatura universal. Entre los primeros autores editados estuvieron César Vallejo, Rubén Darío y Pablo Neruda.

Más tarde se crearon otras organizaciones e instituciones. Cuba se convirtió en una potencia cultural, hasta el día de hoy. Más allá de las acciones, de los programas educativos y de cada uno de aquellos proyectos, sobrevivía en Fidel un llamado de alerta: la verdadera libertad se logra a través de los saberes. Cuando el hombre es capaz de preservar sus raíces, cuando no negocia por nada ni por nadie su historia, el hombre alcanza su independencia.

Este 20 de octubre se reflexiona y discute el cómo mantener vivas nuestras costumbres y tradiciones justo cuando la avalancha de lo superficial atenta con dominar por entero nuestras vidas. Según el politólogo Michael Parenti, “gran parte de la cultura comercializada masivamente nos aparta de pensar demasiado en realidades más importantes. Es el celebrado mundo de las estrellas de cine, los cantantes de pop y los acontecimientos deportivos sin fin. Ahí tenemos los espectáculos de policías y criminales, los concursos, los seriales, los “reality shows”, etc. Y también las manías y entusiasmos, los estilos de moda y los estilos de vida, las “personalidades” de los medios y los telepredicadores religiosos. Hay partes de la cultura popular que desearíamos que la gente olvidara y partes que secretamente nos divierten. Cualquiera de nosotros puede sentirse complacido con estas distracciones de vez en cuando”.

Por tanto, la lucha por lo auténtico, por la cultura original, contra lo vulgar, lo decadente, no es una empresa fácil. Esta no se restringe sólo a un 20 de octubre. No tiene cuartillas limitadas. La batalla por la cultura es diaria y es la única forma de cuidar el futuro.