Un libro imprescindible de Nicolás Guillén protagoniza el Sábado del Libro

Un libro imprescindible de Nicolás Guillén protagoniza el Sábado del Libro

  • Foto Granma
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Como parte de las actividades organizadas para recordar a Nicolás Guillén en el aniversario 30 de su fallecimiento, fue presentado en la más reciente edición  del título Songorocosongo con Motivos de son, volumen publicado en 2018 por Ediciones Sensemayá.

Se trata de un texto que en 84 páginas reúne los poemas publicados en los dos primeros títulos publicados por Guillén, cuenta con prefacio y edición de Denia García Ronda, ilustraciones del pintor cubano Carlos Enríquez, así como un acápite final donde aparecen criterios sobre Songorocosongo, emitidos en diferentes momentos por personalidades de Cuba y otros países, entre los que aparecen Emilio Vallagas, Jorge Mañach, Juan Marinello, Alejo Carpentier, Rubén Martínez Villena, Cintio Vitier, Roberto Fernández Retamar, Manuel Navarro Luna, Miguel de Unamuno y René Depestre, entre otros. 

La presentación estuvo a cargo de Denia García Ronda junto al poeta y ensayista Virgilio López Lemus, quienes coincidieron en identificar a Songorocosongo como uno de los libros esenciales de la poesía y nacionalidad cubanos y fundamentales de la cultura universal. En el caso de López Lemus se refirió a los aportes de Guillén en el volumen a partir de la combinación rítmica de los versos (musicalizados sobre todo a partir de versionarlos en clave sonera), las influencias de poetas como Walt Whitman y Federico García Lorca en su poesía; así como la impronta vanguardista de su poesía, que ya había tenido un primer asomo con la publicación de su primer libro (Motivos de son) y que, según este presentador, hizo que Juan Marinello se refiriera en 1931 al hecho de que con su segundo libro Guillén mostraba ser “un poeta de una dimensión cósmica”, mientras para Emilio Vallagas “ese libro mostraba que Guillén, en el contexto de la poesía cubana de las primeras décadas del siglo XX, era una suerte de “hombre antena”, ratificando con esa frase tan original el rol del joven poeta como un adelantado para su tiempo en el panorama cultural cubano”.

En otro momento de su intervención López Lemus insistió en que Songorocosongo fue la base de la producción poética de este autor y por lo tanto un eslabón fundamental en su ascendente carrera, sobre todo porque tuvo la virtud de captar el sentir popular y transformarlo en poesía, capaz de rebasar el mero marco sectorial de una problemática social específica (en este caso lo afrocubano como parte de la identidad nacional), al proyectarlo como parte de un escenario más abarcador (la sociedad neocolonial cubana) dentro de una poesía de denuncia social identificada con los anhelos y aspiraciones de las clases más humildes, el reconocimiento de sus representantes más destacados y el haber mantenido una posición política consecuente a lo largo de su vida, sin que ello implicara un menoscabo a la calidad estética de su quehacer intelectual. Finalmente, se refirió a la pertinencia del prefacio en esta edición, al que consideró “excepcionalmente bueno”, sobre todo por aportar información y elementos adicionales para ratificar la visión a largo plazo que tenía Guillén en su discurso intelectual, entre ellos su análisis sobre el abordaje de este autor a temas tan inusuales para la época como el elogio a la mujer negra y mestiza, más allá del canon occidental dominante.

Por su parte, Denia García Ronda comentó que la impronta de Songorocosongo  ha sido reconocida por diferentes autores y medios a lo largo de sus casi nueve décadas desde que se publicara la primera edición, más allá de posturas político-ideológicas de los mismo; de ahí que no haya sido casual el que un órgano de prensa como ABCCultural (para nada sospechoso de tener simpatías con la izquierda y mucho menos hacia la Revolución Cubana), manifestara que este título de Nicolás Guillén está entre los 100 mejores libros de la literatura universal.

Como parte de la actividad, la actriz Obelia Blanco declamó varios poemas que forman parte del volumen objeto de la presentación, en una suerte de evocación al autor de títulos como Cantos para soldados y sones para turistas, Elegía a Jesús Menéndez y La paloma de vuelo popular, gesto que ciertamente constituyó un homenaje necesario para recordar a la figura más representativa de la lírica cubana de todos los tiempos, nuestro inmortal y siempre vigente Poeta Nacional Nicolás Guillén.