Un libro profundamente humano

26 de Feria Internacional del Libro

Un libro profundamente humano

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Escritores, Feria Internacional del Libro 2017
  • Diseño cubierta de Zarabanda no perdona.
    Diseño cubierta de Zarabanda no perdona.

A la jurista en Derecho Penitenciario y oficial jubilada del Ministerio del Interior, Msc. Iliana Núñez Rodríguez le conocimos hace unos años junto a su compañero de vida y de trabajo Felipe Oliva, cuando ambos publicaron su novela Zarabanda no perdona, ahora los dos vuelven a unir sus talentos para traer otra obra de su autoría Mujer adentro. Cuentos entre rejas por la Editorial José Martí, a presentarse en la actual Feria Internacional del Libro 2017.

Mujer adentro. Cuentos entre rejas, ¿qué traslada al lector?

A través de este libro tratamos sobre la presencia de una joven mujer militar quien decide escribir sus memorias como oficial que atiende el área jurídica en las prisiones, y su interrelación con la vida cotidiana de los presos. Consta de seis cuentos y, en cada uno de ellos, dicha oficial actúa como co-protagonista, participando en diálogos y análisis junto a los presos.

Asimismo, la exclamación ¡Mujer adentro! es algo común en dicho contexto. Es el caso de esta obra, desarrollada dentro de un contexto carcelario de máxima seguridad, donde el oficial al frente del pabellón alerta con dicha frase a los presos acerca de la presencia de una oficial jurista que acaba de llegar en ese momento. Ocurre entonces que los presos comienzan a repetir varias veces dicha frase. Unos, se visten correctamente y otros, se agolpan contra las rejas pidiéndole a la funcionaria u oficial abogada que interceda en la causa de ellos y les otorgue alguna solución inmediata. Esta, por supuesto, es una profesional que se acerca a ellos, dialoga y se interesa por cada uno de los problemas que le son planteados. Llega a ser así la voz co-protagonista de cada una de las historias que se van realizando”.

¿Son testimonios de sus experiencias personales?

No llegan a serlo, pero las experiencias todas narradas son verídicas en su mayoría; situaciones que pueden suceder. Por ejemplo, uno de los cuentos hace referencia a un preso relativamente joven, quien trabaja en la limpieza del pabellón que ocupan aquellos con padecimiento de Sida. Ocurre entonces que, producto de su ignorancia y de observar que a esos enfermos se les otorgaba una atención especial en cuanto a asistencia médica y alimentaria, entre otros beneficios y a la vez de su iletrada soledad, que probablemente a su salida de presidio se habrá inventado una vacuna para combatir tal dolencia, decide inyectarse tal enfermedad.

Y, en medio de esa historia, se halla la funcionaria co-protagonista quien participa en determinadas situaciones como una voz del conocimiento jurídico y humano, al provocar la una reflexión profunda en el lector. Al mismo tiempo se incluye —y gracias al talento de Felipe—, un monólogo de ella donde expresa todo el miedo que siente como mujer —y no poder demostrarlo—, cuando se enfrenta ante un destacamento de hombres violentos, problemáticos…

Existe otro cuento que narra la historia de un combatiente quien tras cumplir misión internacionalista en Angola, se percata de la infidelidad de su mujer, al llegar a su hogar. Él la vio con su amante, sacó la pistola, y los mató. Ella le había dado dos hijos pequeños. Finalmente, él es acusado de asesinato múltiple. “Inmediatamente se narra la presencia familiar no sólo de ella y de él, sino también del amante quien era también un hombre casado; la custodia de los hijos la recibe al final la madre de ella, quien nunca quiso llevar de visita a la cárcel a los hijos de ambos.

De esta forma, la oficial jurista de Mujer adentro… entrega al lector su voz reflexiva no sólo desde el punto de vista de una historia donde los hechos se cimentan a partir de conflictos entre hombres y mujeres propiamente, sino también de hechos delictivos de gran envergadura que atentan contra la economía del país, como es el caso de la matanza de reses.

El lector será capaz además de ubicarse en el lugar que le corresponde. Al respecto parto de lo siguiente: un sancionado siempre tendrá a su lado a la víctima, al mismo tiempo que ambos tendrán a sus respectivas familias, compañeros de trabajo, vecinos, funcionarios…Un numeroso contexto. Y cito otro ejemplo: si tuviese un hijo preso, el análisis u observación que llegase a realizar sobre el libro, sería muy distinto al de alguien que plantee una pena de infinidad de años para él. Para el lector sería la adopción, sin mucha rigidez, de una posición social y sentimental hacia la vida; de un comportamiento o reflexión mucho más humano.

Te reitero: Mujer adentro… no llega a ser un libro de testimonios, pero sí la compilación de un grupo de historias o cuentos que podrían ocurrir en la realidad, no obstante su ingrediente de ficción.

Al igual que la novela Zarabanda, este título aborda también el tema de prisiones, ¿por qué dicho contexto nuevamente?

En mi caso, parto de mis estudios, vivencias y experiencias personales en prisiones durante 26 años. Estoy segura que no todo lo que se ha escrito y publicado hasta la fecha acerca de este tema por parte de otros autores, posee la certeza sobre cómo enfocar estos temas. Es por ello la seguridad con que manejo y puedo escribir sobre este contexto en específico de donde literalmente me considero experta. Mi visión sobre el escenario penitenciario y mi interrelación con el hombre preso me permiten escribir historias que, hasta cierto punto, resultan creíbles. Y es que escribir sobre presos de la forma en que Felipe y yo lo hacemos, es diferente. Algunos podrían coincidir con los que ocurren en la vida real.

Diría que para la escritura de este tipo de literatura haría falta, en especial, estar muy directamente vinculado directamente a ese contexto, además de cumplimentar todos los requisitos y estudios que se exigen para ese tipo de trabajo. Ante todo hay que enfocarse muy profundamente en la psicología del preso, sin nunca dejar de admitir que es ante todo un ser humano, independientemente al delito por el cual estén cumpliendo condena.

Para escribir no tenemos fórmula alguna. Él escribe una parte, yo otra; luego nos unimos para discutir cada aspecto hasta concertar. Felipe tiene una gran maestría en la prosa, gracias a su oficio literario; su poesía adorna de cierta manera. No es así mi caso, en que tiendo a ser un poco oficialista, al haber estado más comprometida como militar con dichas historias. Esta mezcla y adecuación de la escritura de ambos es lo que ha permitido al final una obra que sea del gusto del lector más exigente e interesado por este tipo de literatura. Ojalá Mujer adentro… lo llegue a tener también al igual que ocurrió con Zarabanda.