Un nuevo libro de Eduardo Pino

Un nuevo libro de Eduardo Pino

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Ciego de Ávila. UNEAC
  • Cubierta del libro que verá la luz este año por el sello Ediciones Ávila
    Cubierta del libro que verá la luz este año por el sello Ediciones Ávila

Para este 2017, Ediciones Ávila publicará un nuevo libro del escritor y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Eduardo Pino González (Morón, 1970), llamado “La dieta de las polillas”. Un autor reconocido no solo por su poesía, sino, también, por ser el autor de una literatura para niños y jóvenes que consigue llegar a su público y estar entre los más vendidos del terruño.

En esta oportunidad, Pino nos trae una historia bien interesante, sobre el mundo de los libros, la literatura, y las polillas. Todo en un ambiente “intelectual”, sin resultar tedioso, y con una carga de humor que la destaca y la vuelve indetenible en su lectura, profunda en su andar por la memoria, y atractiva.

La historia, ambientada en la casa de un niño que: “A Rafael no le gustaban los libros. En vano fueron los intentos de sus padres por comprarle los ejemplares más hermosos, para lograr una valiosa biblioteca”, se va desarrollando a partir de un sentimiento de la polilla protagonista o líder, que se llama Don Polillondo. Este personaje odia los libros, y quiere deshacerse de ellos.

Aunque este va a ser el hilo argumental de la narración, no se va a convertir en el eje central del mismo. Historias paralelas, sentimientos otros, se irán entrecruzando para dar con un enramado sugerente de pequeños dramas que han de vivir cada personaje.

Así, nos encontramos al final de cada capítulo, con pequeños comentarios entre polillas que van a recrearnos un tanto lo sucedido en la escena, a la vieja manera de los Muppets Shows. Esa legendaria serie para la tv, que dejara huellas bien profundas y agradecidas por quienes vamos ya por los cuarenta.

Muy bien construidos, con la sapiencia de un dramaturgo, los personajes en este libro parecen tener vida propia. Sus personalidades afloran y son fácilmente visibles por sus conductas, maneras de pensar y las características personales que los distinguen. Esto permite que lo narrado alcance una dimensión mayor. Permite que el lector se identifique con ellos.

No importa qué se está contando si quienes lo viven, son personajes verosímiles.

Así tenemos a Polilla Pepilla, con su pelo malva y todo lo demás malva, que solo se ha leído libros escritos para los jóvenes; Mentepoli, la distraída, que come sin parar libros de vampiros; Polilla Poliduda, que duda de todo y es tímida; Don Polillondo, el líder de la comarca, único macho del lugar,  quien llevará las riendas de la historia y del sitio. Entre otros personajes que tienen sus roles en determinados momentos y que también son importantes.

En tal sentido, el mérito de Eduardo Pino con este libro, es presentarnos y, a la vez, adentrarnos, en el mundo de las polillas y dibujarnos un cuadro social donde encontramos disgustos, amores, resquemores, identidad, pasión, sentimientos a flor de piel, amistad, entre otros. Como en la vida real de los seres humanos.

Nunca nos aclara, por ejemplo, en qué estado natural están estas polillas, pero se hace evidente que en el periodo larval, pues cada una se desliza, se traslada, no vuela como ocurriría en su estado final del desarrollo. Y esto se consigue dibujando a través de la narración. Es decir, no describimos, narramos los sucesos y las actitudes personales en cada escena. Omitimos el verbo de la acción, dejamos en lo invisible, el acto en sí.

Es otro de los méritos del volumen y que me recuerda el estilo de Horacio Quiroga, ese maestro de la narrativa universal. Por supuesto, Eduardo no vive a ajeno a la literatura de este grande y, de alguna manera, le rinde homenaje.

No puedo dudar de que este libro se convierta en un éxito de ventas. Estamos ya acostumbrados a que cada entrega de este autor avileño sea bien aceptado por su público y consiga, de una vez, ser vendido y leído con ahínco y buena fe. La buena literatura se agradece.

Con este libro, su autor nos hace reflexionar sobre la manera en que los seres humanos se relacionan entre sí y con sus objetos personales. Nos permite visualizar la necesidad de un cambio radical en el ámbito social del avileño, porque al perder habilidades sociales del comportamiento, nos volvemos más individualistas.

La historia de unas polillas, llevadas al ámbito humano, nos hace un llamado de alerta y nos pide, a gritos, ser más humanos, más sociales.