Un paseo por el Prado

Un paseo por el Prado

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Plásticos, Castillo de la Real Fuerza, Oficina del Historiador de la Ciudad, fotografía
  • El Castillo de la Real Fuerza, lugar donde se encuentra la muestra.
    El Castillo de la Real Fuerza, lugar donde se encuentra la muestra.

Al alcance de la mano de los más variados públicos están, desde hace algunas semanas en La Habana Vieja, 52 obras pertenecientes a la colección del Museo del Prado. Ubicadas en la verja perimetral del Castillo de la Real Fuerza, edificación construida en el siglo XVI, las piezas pueden ser observadas desde varios puntos de la Avenida del Puerto.

Las obras están en Cuba gracias a la iniciativa del museo ibérico de mover su colección por Latinoamérica y fueron seleccionadas entre más de ocho mil que componen sus fondos. Acompañan a estas obras carteles informativos que las enriquecen y aportan datos importantes sobre la colección y el Museo. Sobresalen entre ellas Las meninas de Velázquez, La Maja desnuda y El quitasol (ambas de Goya), El jardín de las delicias y La Anunciación del Bosco, El Parnasso de Poussin y Las tres gracias de Rubens.

Impresas en papel fotográfico, recubiertas en vinilo y montadas sobre paneles de PVC –policlururo de vinilo, un derivado del plástico- resistentes a las elevadas temperaturas y al alto grado de humedad propios de nuestro clima, las reproducciones aparecen a escala 1:1. Es por eso que de algunos cuadros de gran tamaño solo puede verse un detalle de la obra, que luego se muestra completa en la cartela explicativa.

No son simples fotografías, han aclarado reiteradamente los organizadores de esta exposición al aire libre, que lleva por título El Museo del Prado en La Habana, sino reproducciones digitales muy fieles que reflejan los colores y la imagen, la textura, la técnica del pintor y que recibieron adecuaciones para que resistan a la intemperie.

Acercarse a esta propuesta, que ha sido organizada de conjunto con la Consejería Cultural de la Embajada de España en La Habana, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Oficina del Historiador de la Ciudad es un goce para el espíritu. Es también una clase de historia del arte, pues El Museo del Prado en La Habana permite hacer un recorrido por las escuelas que componen la colección permanente de ese museo: española, flamenca, italiana, francesa, alemana y holandesa, desde el siglo XII a los primeros años del XX.

No es la primera vez que la Oficina del Historiador llena de arte las verjas del Castillo de la Real Fuerza. El Museo del Prado en La Habana incluye recorridos guiados por estudiantes de Historia del Arte y que salen del Castillo de la Real Fuerza los viernes a las 3.00 p.m., y los sábados a las 10.00 a.m. Los martes y miércoles, a las 3.00 p.m., toca el turno a los niños, niñas y adolescentes, respectivamente. Hay programadas conferencias y también se puede acceder a ella a través del sitio www.museodelprado.es.

La exposición estará en la Habana hasta el 4 de mayo y forman parte de un proyecto iniciado en 2015 con el nombre El Prado en las calles. Existe la posibilidad, según noticias que circulan por la red de redes, de que recorra toda Cuba, pero «eso dependerá de cómo funcione en La Habana», señaló Guillermo Corral, Consejero Cultural de la Embajada de España en Cuba.

Luego que concluya su periplo en la Isla, la muestra, que ha sido comisariada por Ester de Frutos, jefe de servicio de actividades educativas, y Fernando Pérez Suescun, jefe de contenidos didácticos, ambos del Museo del Prado, viajará a otros nueve países. Durante el 2016, estará en Asunción, Lima y La Paz, Manila y Guinea Ecuatorial, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Anteriormente ocupó calles de Tegucigalpa, Ciudad de Guatemala y San Salvador.