Una cita con la inteligencia

Una cita con la inteligencia

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Escénicos, humor, Granma
  • Andrea y Venecia en el camerino del Teatro Bayamo en vísperas de la función. Foto de la autora
    Andrea y Venecia en el camerino del Teatro Bayamo en vísperas de la función. Foto de la autora

Un viaje entre pasado y presente es La cita, una constante alusión a la literatura, la cinematografía y las artes en su totalidad, interpretada por dos jóvenes pero talentosas actrices cubanas: Andrea Doimeadios y Venecia Feria, es el espectáculo que el público de Bayamo tuvo oportunidad de disfrutar durante el primer fin de semana del mes de marzo.

Critica con sutileza y luego con mordacidad, la dramaturga Andrea, en su primera obra escrita y llevada a escena como por casualidad, según nos cuenta en entrevista previa a la primera función en la Ciudad Monumento a donde llega procedente de Holguín, después de participar en el Satiricón, festival del humor para jóvenes de esa hermana provincia oriental.

Encarnan una y otra vez diversos personajes, desde dos actrices en espera de un casting donde sobreviene la rivalidad, el celo, la competencia insincera y agotadora. Constantemente la joven graduada en  la Escuela Nacional de Arte primero, y luego en el  Instituto Superior de Arte, pone en tela de juicio el carácter instintivo  del ser humano por prevalecer  a toda costa por encima de sus semejantes, espacio donde aflora lo más bajo y brutal de cada uno.

La música de Lecuona adereza la pieza teatral,  donde los personajes del criollismo y el romanticismo del siglo XIX son traídos al presente con los conflictos que se renuevan o no se extinguen: el racismo, la homofobia, la crítica a lo diferente.

Una sui géneris puesta en escena representa el reto de vestirse y desvestirse en el propio tabloncillo frente al público, con la presencia siempre discreta de Rafael Fresnedo, el productor de la obra. En el amplio escenario del Teatro Bayamo, donde se pensó para la modalidad de teatro Arena y la insistencia de los asiduos a la sala cultural hizo variar el plan y se venderieron más de trescientas capacidades.

La cita nos hala no solo con las frases hilvanadas con organicidad entre los distintos personajes que representan las actrices, también con abundante y bien pensada gestualidad y movimientos en el escenario, acompañadas de exquisitos atuendos y vestuarios.

La actualidad no queda fuera, las conexiones inalámbricas y sus devaneos, y otros conflictos y preocupaciones de la joven, comunes a su generación y universales a la vez. Agradecido el público aplaude entre actos, no espera el final para demostrar que entiende el curso de la obra con la risa y que gusta, el batir de las palmas lo expresa. La cita con la inteligencia queda.