Una joven editorial que ya sienta cátedra en los trajines del libro

Ediciones Áncora

Una joven editorial que ya sienta cátedra en los trajines del libro

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Escritores, Feria del Libro 2016, poesía cubana
  • A la derecha Daniel Zayas, quien junto a su equipo para esta XXV Feria han superado las expectativas por sus cuadernos de acabada factura
    A la derecha Daniel Zayas, quien junto a su equipo para esta XXV Feria han superado las expectativas por sus cuadernos de acabada factura. Foto: Sitio AHS

Once novedades literarias lanzó en la XXV Feria Internacional del Libro la novel Áncora, editorial de la Asociación Hermanos Saíz en el territorio pinero. Todos estos volúmenes mostrados en primicias, en el Pabellón Cuba ante la concurrencia nutrida de un público mayoritariamente joven.

De esta hornada, al complejo Morro-Cabaña, llevaron algunos títulos que fueron presentados en la sala Lezama del magno recinto ferial. Correspondió a Daniel Zayas, poeta, narrador, editor y promotor al frente de la casa editorial de marras hacer los iniciales comentarios de lo que fue para muchos una revelación.

Pues el asunto es que Áncoras, supera las expectativas. Se trata de cuadernos de acabada factura, diseño impecable, cubiertas sugerentes, en fin, productos altamente competitivos en el mercado actual del libro en Cuba. A ello, sumemos la calidad de los autores propuestos esta vez, lo que no deja resquicio alguno al mal gusto, a la concesión barata o a cualquier modo banal de moda.

Homeland del poeta cienfueguero Ariel López que resultara Premio Mangle Rojo —un certamen que surgiera a inicios de los ochenta— con una hermosa fotografía de cubierta del artista pinero Jaime Prendes abrió el fuego graneado de la presentación vespertina. Se trata de un cuaderno poético de rara madurez —el autor nació en el 1979— y que aborda desde una óptica muy particular los procesos intrínsecos de la nación desde la poesía y hasta la poesía con una mirada cuestionadora y nada complaciente.

De castaño a oscuro del joven avileño Heriberto Machado de apenas treinta años es un sonetario que deja advertir una voz lírica particular que pone en duda la pretendida muerte de la clásica composición de las dos cuartetas y las dos tercetas endecasílabas, esta vez como su título indica sonetos más bien oscuros, en tanto, como su propio autor refiere, se trata de poemas de amor y muerte.

Conteos nocturnos por su parte es un volumen de versos del multipremiado narrador Nelton Pérez —su más reciente premio Infidente en el género de novela del Alejo Carpentier— sin embargo no es ni mucho menos su primera incursión en la poesía pues ya había hecho a un lado a los poetas pineros con la consecución de algún codiciado premio en la comarca. La poesía de Nelton, sin dudas no suficientemente reconocida en el gremio —dadas sus supuestas mejores dotes como narrador— contiene el mérito de hacer de lo cotidiano, sin abuso de coloquialismo alguno, la materia prima de los horizontes de toda la espiritualidad.

Cerró la tanda de novedades pineras un hermoso y necesario volumen: Poemas de cabeza rasurada, un compendio de la última poesía de Francisco Mir Mulet, Paco Mir para todos nosotros los que tuvimos la suerte y el dolor de conocerlo y los que tendrán la oportunidad de leer estas tremendas líneas dictadas desde el brocal del abismo a su madre y hoy convertidas en los más hermosos testimonios de un hombre “con los bordes chamuscados por el fuego” que “se dispone entonces a correr su gran final”.

Creo pues no descubrir ningún secreto si concluyo que quizás la clave de la excelencia de esta joven editorial esté, entre otras, en el diseño cuidadoso, casi preciosista, de Ailín G. González, las ediciones de Ian Rodríguez, Hebert Toranzo, Luis Yuseff y José Antonio Taboada, todos poetas y experimentadísimos editores y en la dirección casi sabia, dedicada y talentosa del poeta Daniel Zayas al frente de la editorial pinera.