Una tarde con María Teresa Vera

Una tarde con María Teresa Vera

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Escritores, trova, música cubana
  • María Teresa Vera, Guanajay, 6 de febrero de 1895-17 de diciembre de 1965.
    María Teresa Vera, Guanajay, 6 de febrero de 1895-17 de diciembre de 1965.

Aunque su inmortal 20 años permanece en el recuerdo de muchos cubanos, la música y figura de la compositora María Teresa Vera fue traída al presente, gracias a las palabras del investigador y periodista Jorge Calderón González, en el espacio Conversando con..., acontecido recientemente en la Biblioteca Nacional José Martí,

Autor del libro María Teresa Vera (Ediciones Letras Cubanas, 1986), Calderón ha realizado ardua y profunda investigación sobre la vida y obra de la extinta trovadora. En la nueva reedición del texto —de próxima aparición— incorpora información nueva sobre la autora.

El encuentro reveló notas sobre una mujer valiente que supo imponerse como cantante en una época marcada por una sociedad machista que desplazaba a la mujer, además de presentar prejuicios raciales y de clase.

Explicó Calderon cómo surgió la idea de confeccionar este libro, propuesta que le dieran a escoger entre varios intérpretes cubanos, observando que la figura de María Teresa era poco investigada, por lo que decidió dirigir su indagación a esta artista, trovadora que había escuchado desde niño gracias a su madre —quien la escuchaba constantemente en la radio—, además de haberla conocido mediante estudios realizados en el Instituto de Etnología y Folclor de la Academia de Ciencias de Cuba con los intelectuales Argelies León y María Teresa Linares.

Encontró apoyo suficiente en las investigaciones sobre esta pilar fundamental de la trova cubana, “me apoyé en sus familiares, en la bibliografía que existía sobre ella y hubo muchas personas que me ayudaron mucho; en esta biblioteca encontré también mucha información como partituras de su música y varias placas grabadas por ella y atezoradas aquí”, dijo.

No solo fue trovadora y compositora la excepcional intérprete, sino también sonera y guarachera. También compuso otros géneros como el bambuco, de origen colombiano.

Fundó —en una etapa de furor del son cubao, según Calderón— el sexteto Occidente, integrado, entre otros músicos, por Ignacio Piñero, quien más adelante crearía con parte de los integrantes de la agrupación mencionada, el famoso septeto que lleva su nombre, según comentó Calderón.

Claro que no podía faltar la mención al famosos dúo que conformara con otra estrella musical de Cuba: el trovador Lorenzo Hierrezuelo, dueto que duró 30 años y que se escuchara en las vitrolas y emisoras del país, aunque, según Jorge, conformaría una unión eterna con otro compositor cubano de referencia: Manuel Corona, de quien haría suya para siempre el inmortal Longina; “hicieron binomio cuadrado perfecto e inseparable”, afirmó. De este autor haría suya también la canción Santa Cecilia. Otros autores como Sindo Garay, Rosendo Ruiz, Alberto Villalobos y otros grandes famosos compositores de la trova tradicional, integrarían la nomina de canciones cantadas por María Teresa.

Fue una de las primeras intérpretes en Cuba en grabar discos; grabó un total de 895 canciones. Su música ha formado parte también del cine, las películas cubanas Lejanía y Mañana, son ejemplo de ellos.

La inmortal habanera 20 años, tiene el texto de Guillermina Aramburu y la música de María Teresa.

Destacar su talento innato para la música, fue otra de las intensiones del libro, subrayadas en el encuentro. Había nacido en Guanajay, antigua provincia de La Habana, en el seno de una familia humilde, de origen africano. Debutaría siendo una adolescente.

La influencia de su música en los jóvenes fue demostrada a través de un CD del joven músico cubano Adonys Puente, quien retoma varios de los números que marcaron la producción musical de las homenajeadas, interpretados desde su personal y fresca visión. 

En general María Teresa Vera ilustra, a través de su música, un período de la idiosincracia cubana, “tenía una cubanía tremenda, no poseía formación musical pero tenía el talento y con eso realizó una síntesis del cubano”, concluyó Calderón.