Unión publica la vida novelada del poeta Ángel Escobar

Unión publica la vida novelada del poeta Ángel Escobar

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Escritores, Ediciones UNIÓN, XXV Feria Internacional del Libro, La cinta métrica, Ángel Escobar, Efraín Rodríguez Santana
  • En esta novela Escobar espera por nosotros para brindar con una bebida inocente. Vayamos por él.
    En esta novela Escobar espera por nosotros para brindar con una bebida inocente. Vayamos por él.

El desconcertante poeta cubano Ángel Escobar (1957-1997), quien se matara antes de llegar a los cuarenta años, aparece nuevamente desde las páginas de Ediciones Unión, la editorial que publicara en el 2006 su Poesía completa. Ahora, como un resucitado, viene a revelarnos momentos claves de su vida en la novela La cinta métrica, del escritor Efraín Rodríguez Santana (Palma Soriano, 1953), una de las novedades del catálogo de Unión para la venidera XXV Feria Internacional del Libro prevista a iniciarse el 11 de febrero en La Habana .

Santana, uno de los amigos más cercanos del autor de Abuso de confianza y El examen no ha terminado, ha colocado a Escobar en primera persona, para que desde un monólogo alucinante, el gran poeta de curso a revelaciones que atestigüen la paranoia y las voces persistentes que lo atormentaron en vida sin dejarlo en paz, voces que psiquiatras intentaron aplacar y desaparecer con electroshocks y que lograron, al contrario, hacerlas más presentes como a la muerte que reclamaba al poeta, sobornándolo con el sosiego que tanto él anhelaba.

La cinta métrica, publicada con anterioridad por la Editorial Renacimiento (España, 2011) y Lumme Editor (São Paulo, 2012) viene a ser un intenso y doloroso recorrido de la memoria, un registro de recuerdos lacerantes que van desde la vida precaria y la tiranía de un padre abusivo, hasta sus sesiones en los disímiles pabellones psiquiátricos que lo acogieron, incluyendo su estancia en la Escuela Nacional de Arte donde estudiara teatro, así como el itinerario de sus amores difíciles con mujeres y la poesía.

Se trata de una suma intensa de detalles que pudieran explicar por qué un hombre que cumpliría cuarenta años decidió una tarde sentarse en la baranda del balcón de su apartamento y se dejó caer. Ya lo sabemos. El abismo lo recibió, pero el abismo de Ángel tenía un horizonte de concreto y su cabeza pegó duro contra el piso, y por fin se produjo la tranquilidad, el reposo que con tanto denuedo había buscado por cientos de camino, ha relatado Santana alguna vez.

El atormentado que escribió “No necesito ya ninguna justificación entre los símbolos. Voy a morir”, el iconoclasta que dijo “Tengo el falo duro como una asamblea”, el visionario que adelantó “Siempre hay un obispo y una puta en el aburrimiento”, está de nuevo entre nosotros para celebrar la vida y su misterio en nombre de la poesía y lo que puede hacer la palabra para consagrarla. La cinta métrica, Ángel Escobar, espera por nosotros para brindar con una bebida inocente. Vayamos por él.