Valor ambiental en poemas de Guillén… a 55 años de la UNEAC

A los 55 de la UNEAC

Valor ambiental en poemas de Guillén… a 55 años de la UNEAC

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Escritores, Nicolás Guillén, poesía cubana
  • Nicolás Guillén está presente en cada cubano.
    Nicolás Guillén está presente en cada cubano.

Como a tantos otros, a Nicolás Guillén, Poeta Nacional y fundador de nuestra UNEAC hace ya 55 años, incluso con la mejor y necesaria voluntad de promoverlo al mundo, suelen limitarlo en estereotipos facilistas que repiten una y otra vez, sin profundizar en otros rasgos de su obra que acrecientan su alcance como precursor de tantas y tales urgencias hoy demostradas, pero que se consolidan cuando develamos la vasta lista de la intelectualidad que en todo el mundo (sin olvidar Cuba) ya sentaban en cada contexto, pautas y patrimonio que heredan estas luchas de hoy; es el caso del ambientalismo.

En el I Coloquio Internacional “Nicolás Guillén y la música popular cubana” (1997, Fundación Nicolás Guillén, en la sala Villena de la UNEAC), presenté con el maestrante en Antropología Jorge Manuel Perera Fernández, la ponencia «Relación entre la poesía de Guillén y la música popular cubana a partir del entorno ecológico como valor de identidad», base para algunos de mis libros y artículos ulteriores; no obstante, continúa como faceta inexplorada de su fecunda obra: más allá del símbolo e imágenes poéticas alegóricas de diversos componentes del medio (La paloma de vuelo popular y “Un largo lagarto verde” —1959—, El gran zoo —1967—, etc.), resalta su protagonismo en la identidad tradicional patrimonial, en lo que destacan de su libro El son entero (1947), sus poemas “Ébano real” y “Palma sola”, y de La paloma de vuelo popular, confluye con otras premuras actuales como las inclusiones para mejor convivir en un mundo de colaboración, y en su poema «Ríos» se declara con sus ojos llenos de los europeos Rin, Ródano, Ebro, Tiber, Támesis, Volga y Danubio, pero también el Plata, Amazonas,Magdalena, Orinoco, no olvida de la Norteamérica anglosajona el Misisipi y el San Lorenzo, ni el cubanísimo Almendares, que:

…bañan

tierras de amargo limo donde mi voz florece

y lentos bosques presos en sangrientas raíces (…)

Dejad, dejadme

dejadme ahora junto al agua.

Más allá aún, sufre y lucha contra la violencia antropocéntrica a otras especies, que no por cotidiana y supuestas justificaciones de todo tipo, deja de ser, también (y es más), antihumana; así “¡Ay, señora, mi vecina!”(El son entero):

¡Ay, señora, mi vecina,

se me murió la gallina!

Con su cresta colorada,

y el traje amarillo entero,

ya no la veré ataviada,

paseando en el gallinero,

pues señora mi vecina,

se me murió la gallina,

domingo de madrugada;

sí, señora, mi vecina,

domingo de madrugada;

ay, señora, mi vecina,

domingo de madrugada.

¡Míreme usted cómo sudo,

con el corral enlutado,

y el gallo viudo!

¡Míreme usted cómo lloro,

con el pecho destrozado

y el gallo a coro!

¡Ay, señora, mi vecina,

cómo no voy a llorar,

si se me murió mi gallina!”

Y una cumbre harto elocuente es“En el campo” (La paloma de vuelo popular):

“Vi el corderito blanco,

niño entre los corderos,

con un gran tajo rojo

desangrarse en silencio.

Cerca, en la tarde fría,

el fuego.

Bebían y danzaban

hombres de rudo sueño.

Asesinado y solo,

niño entre los corderos,

el corderito blanco

bajo su piel de miedo,

y una angustia redonda

fija en los ojos ciegos.