¿Y la música qué?

Feria Internacional del Libro, La Habana, 2016

¿Y la música qué?

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Escritores, Músicos, música cubana, Feria del Libro 2016
  • Las composiciones y los éxitos musicales de Cuba se cuentan por miles.
    Las composiciones y los éxitos musicales de Cuba se cuentan por miles.

Una visita de tiro rápido por la Feria Internacional del Libro 2016, una lectura a por arriba del programa, de las presentaciones de libros y revistas y, no encuentro apenas algún libro o revista de música.

Solamente veo un libro de José Reyes publicado por el Museo de la Música (no faltara más que el Museo de la Música no vaya a presentar un libro de música. Letras Cubanas reeditó un libro de entrevistas de Mayra A. Martínez, de 1993 (hace 33 años), Cubanos en la música. Hasta ahí las clases, eso es todo lo que he visto.

Joaquín Borges Triana crítico de arte que se dedica a estos asuntos, publicó en el periódico Juventud rebelde, desde el 12 de mayo del 2011 (ahora hace cinco años), un comentario referido a este tema: “Revistas de música en Cuba: Las últimas de la cola”, por supuesto que el problema tiene que ver también con los libros.

Anualmente, en los buenos tiempos el Instituto Cubano del Libro publica cientos de títulos y millones de ejemplares. ¿Cómo es posible que los editores no tomen en cuenta la música en el equilibrio de los temas de la cultura?

¿Cuántos libros se dejan de vender porque no interesan al gran público? Revistas musicales populares no existen en Cuba ninguna, en un momento dado se mantuvieron dos que aparecieron, en buena medida por cuenta propia.

¿Qué importancia tiene la música para la cultura cubana? Leonardo Acosta al cual estuvo dedicada la anterior Feria del Libro, escribe: “De todas las manifestaciones culturales, la música ha prevalecido, sin discusión, como la más representativa de “lo cubano”, “cubanía” o “idiosincrasia nacional”, sea esto lo que fuere. Lo innegable es que la producción  musical cubana —notablemente la popular— ha tenido mayor peso que cualquier otra manifestación de esta cultura en la Isla como en el exterior”. Alejo Carpentier la consideró como “la mayor fuerza sonora del siglo XX”, junto al jazz afro-norteamericano”.

Es costumbre hoy día cuando se habla de música-baile (toda música es bailable), situar la música como un arte más, como uno más en la cola. La música no es uno más en la lista de la cultura cubana, lo acaba de decir Leonardo Acosta, “es la más representativa”, la primera, la más importante.

Alejo Carpentier en el prefacio de su libro La música en Cuba (1946), lo primero que explica es la importancia de la música entre todas las artes y culturas cubanas: “La popularidad lograda en el mundo entero, a partir del 1928, por ciertas danzas cubanas, no constituyo un hecho nuevo para la Isla. Esto revela que, en todos los momentos de su historia, la isla de Cuba elaboró un folclore sonoro de una sorprendente vitalidad, recibiendo, mezclando y transformando aportación es, que acabaron por dar origen a géneros fuertemente caracterizados”.

Cuba es rica en su música y en sus músicos, ellos pusieron a la isla grande del Caribe en el mapa cultural del mundo, fueron quienes llevaron más lejos lo más importante de la cultura nacional. Mantuvieron la antorcha de los ritmos trepidantes y triunfadores hasta los días de hoy.

La historia de Cuba pasa a través de la música, sus cantantes fueron cronistas de su tiempo, testimonios de una historia rica, viva y universal.

Los músicos cubanos dieron a Cuba los tres elementos más importantes de una nación: unidad, identidad y alegría. En el periódico La Prensa del 13 de noviembre de 1842, en una crónica dedicada a la primera habanera interpretada en el habanero café La Lonja, el redactor oculto con las iníciales de C.P. redacta que: “La música es sin duda el arte más seductor, que más liga al hombre a su patria y hasta sus objetos más queridos… por esto hay tanta pasión por los aires nacionales, por eso no hay composición  que tanto poder ejerza sobre nosotros, que amemos más, que un  aire de la patria”. 

La historia de Cuba pasa a través de la música, sus cantantes fueron cronistas de su tiempo, testimonios de una historia rica, viva y universal.

Argentina, un país enormemente gigantesco al lado de Cuba, presenta un solo cantante líder: Carlos Gardel. Y un solo género musical reconocido: el tango.

Brasil, otro coloso, muestra al mundo su rica samba y, para sonar una comparsa necesitan cientos de instrumentistas. En Cuba, una conga de negros, con solo cuatro gatos estremece un carnaval entero. El propio Alejo Carpentier lo dijo: “Los negros son una dinamita. Son capaces de despertar a los muertos”.

Cuba es el país de más músicos per cápita de todo el planeta, como decimos en Cuba, debajo de cualquier piedra aparece un músico. Surgidos de la total pobreza, se ganaron los oyentes del mundo, al decir de Alejo Carpentier.

Si contamos los músicos y cantantes sobrepasan los 300 reyes de la música en diversos géneros musicales. Las composiciones y los éxitos musicales se cuentan por miles.

Los músicos atravesaron todo tipo de avatares y encontraron en su largo camino todo tipo de interferencias. Muchos vivieron en la carretera, en hoteles y en la bohemia. Algunos se turnaban para dormir en posadas de mala muerte. Por lo general tenían el “doble oficio”, trabajaban de día en algún empleo y en la noche tocaban a veces hasta por la comida o gratis para hacerse conocer o simplemente divertirse. Muchas veces, de las actividades musicales se iban al trabajo.

En realidad, la vida de los músicos no era una existencia amable y placentera, ellos tuvieron que pasar muchas penurias en este oficio.

Voy a presentar solo una muestra de los músicos cubanos de fundación: Ernesto Lecuona, Sindo Garay, Miguel Matamoros, Ignacio Piñeiro, Arsenio Rodríguez, Antonio María Romeu, Bebo Valdés, Pérez Prado, Enrique Jorrín, Richard Egues, Rafael Lay y muchos más no pensaron en ser ídolos o estrellas a la manera actual.

Menciono solamente algunas voces líderes: Benny Moré, Celia Cruz, Miguelito Valdés, Abelardo Barroso, Miguelito Cuní, Celina González, Roberto Faz, Tito Gómez, Barbarito Diez, Esther Borja, Xiomara Alfaro, Rita Montaner, Paulina Álvarez, Miguel Matamoros, Guillermo Portabales, Fernando Alburene, Cascarita, Bienvenido Granda, Bola de Nieve, Antonio Machin Celeste Mendoza, Maria Teresa Vera, Lino Borges, Olga Guillot, Maria Teresa Vera, Marcelino Guerra, La Lupe, Pablito Quevedo, Lázaro Ross, Merceditas Valdés, Celeste Mendoza, Omara Portuondo, Elena Burke, Vicentico Valdés, Panchito Riset, Fernando Álvarez, Pacho Alonso, Pepe Olmo,  Orlando Vallejo, José Tejedor, Pepe Reyes, Fernando Collazo, Laíto.

Publicando cientos de libros de música anuales no damos abasto a los intereses de los aficionados a la música cubana en el mundo.

“Muchos de ellos —como redactó Leonardo Padura— en sus manos olieron a tierra, poseían una asombrosa sinceridad, el glamour apenas tocó a estos artistas esenciales y esa incontaminación los salvó para la mitología. Una rara conciencia los alertó sobre cuál era su destino, y se conformaron con cantar y tocar, donde quiera, hasta el final. Sabían que para eso habían nacido, y esa certeza fue más que suficiente”.