Adrián Socorro: El arte de pintar con feeling

Plástica

Adrián Socorro: El arte de pintar con feeling

  • Obra del entrevistado
    Obra del entrevistado

En sus más recientes exposiciones, el pintor Adrián Socorro (Matanzas, 1979) refirma su voluntad cuestionadora de nuestro contexto, de nuestra gente, y una apuesta conceptual, marcada por la experimentación, desde la que se exprime a sí mismo y a la tradición (acude al minimalismo, al impresionismo, al pop…), con tal de expresar con autenticidad, “con feeling”, su verdad.

En el proyecto Ríos Intermitentes, el cual permitió que la Bienal de La Habana llegase a Matanzas, este creador inauguró la muestra El color del trópico: diez cuadros (acrílico sobre lienzo), en los que se dilucidan temas sociales, desde la cotidianidad y desde una peculiar percepción del entorno tropical.

En este verano, en el habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz, el pintor muestra Mapa somático, siete cuadros (acrílico sobre lienzo), con desnudos que más allá de sus constantes búsquedas espirituales y estéticas tienen un significado especial para el artista, al ser las modelos personas muy cercanas a él.

Acerca de estas propuestas, y en general de sus conceptos sobre el arte, conversamos con Adrián Socorro en la galería-taller El garabato,que hace poco inauguró a la orilla del río San Juan, en el popular paseo de Narváez, de la ciudad de Matanzas.

 

I. El color del trópico

“En vez del cliché que nos presenta al trópico visto desde el colorete, desde una caricaturesca fiesta de los sentidos, yo propongo el blanco… Mientras avanzamos por nuestras calles, la luz del mediodía achicharrándonos y encandilándonos, encegueciéndonos; nada más percibimos, solo el blanco.

“Blanco, luz, que acaban convirtiéndose en personajes de mis cuadros y, por otra parte, me permiten concentrarme en los elementos que quiero destacar.

“Blanco, luz, sol, trópico, isla… se me ocurre parodiar unos conocidos versos de Virgilio Piñera: la maldita (o quizás la bendita) circunstancia de la luz, del sol por todas partes”.

 

II.El arte de pensar desde las imágenes

“No me sacio de las imágenes. Necesito ver. Me da lo mismo que sean imágenes de la realidad, obras de arte, fotografías o materiales de la televisión, el cine o Internet… De donde sean…

“Algo de eso, de lo que veo, siempre se me queda en la cabeza, y aquí da vueltas y vueltas, y aquí lo desarmo, lo releo, lo reconfiguro... Es entonces cuando pongo manos a la obra y pinto, pinto porque en ese momento lo que siento ganas de ver en concreto es lo nuevo que ha surgido en mí. Luego sigo viendo.

“Ver, para mí, es una manera de vivir. Y de existir como artista. Ver, ver y ver. Luego pensar. Luego pintar. De mi realidad. De mi tiempo. Y pinto tal como lo interpreto. Sin que me quede nada adentro. Directo al pecho”.

 

III. Óleo con feeling

“Cuando pinto quiero que todo me salga con feeling. Pretendo que todo sea como yo mismo soy, temperamental, con este hablar como a ráfagas que tengo.

“Por eso hago mis cuadros de un rapto. No puedo esperar a un mañana en el que quizás esa fuerza, ese feeling que me impulsaba ya se ha diluido o perdido por completo.

“La búsqueda del feeling justifica mi predilección por trazos gordos, rápidos, con el pincel y la espátula, que quizás por ser lo que es, un pedazo de metal, incorpora una vibración, una expresión muy diferente, una realidad que no es, más poética.

“Hay algo más. Hay quien mantiene una misma visualidad, una misma poética. Esto a mí no me pasa. No lo considero mal, respeto todos los caminos. Pero mi naturaleza se inclina al cambio.

“Tras El color del trópico, con perspectiva hacia lo social, ya estoy de vuelta con Mapa somático, más hacia el intimismo. Termino una cosa y ya estoy pensando en otra. Siempre tras la vitalidad de nuestro día a día, de nuestro feeling”.