Dos hermanos que hacen magia

Dos hermanos que hacen magia

  • Tony ha ganado premios en magia general junto a su asistente Mariana, su hermana.
    Tony ha ganado premios en magia general junto a su asistente Mariana, su hermana.

Tony

A los 11 años de edad Antonio Carlos (Tony) había leído todos los tomos de Harry Potter y aprendido al dedillo cada palabra y truco descrito. Practicaba con frecuencia y enriquecía sus conocimientos con textos y videos traídos de otras tierras por el esposo de la madre.

“Mi sueño era ser un gran mago pero no sabía que tendría la oportunidad de estudiar magia aquí en Cuba. Estando en el preuniversitario de Ciencias Exactas Vladimir I. Lenin, vi una convocatoria en la televisión y le dije a mi mamá: si me aceptan dejo el pre y me dedico a estudiar magia. Por suerte no tuve que hacerlo porque el taller era solo los sábados y pude hacer ambas cosas sin afectar mis estudios.

“Fue así como empecé a asistir a las clases del Taller Harry Potter del mago Mago Gardini (Belarmino Domínguez), director de la compañía Sueños mágicos, el cual dura tres años y se imparte en el cine teatro Apolo, en el municipio 10 de Octubre. Es un espacio en el que recibimos actuación, voz, dicción, danza y teatro, lo cual nos permite ampliar la preparación desde el punto de vista técnico de la magia. También se imparten lecciones de cartomagia y de manipulación. En él adquirimos habilidades, además, como equilibristas, malabaristas, entre otras.

“Como ya sabía algo no tuve que empezar de cero. Me hicieron una prueba de nivelación y pasé a formar parte de los más avanzados. Me gradué en 2014. Pero como la escuela de magia del Circo Nacional de Cuba desapareció y el taller no da ningún nivel de escolaridad (solo te orienta vocacionalmente) decidí entrar a la universidad y estudiar Contabilidad y Finanzas. Estoy cursando el segundo año de esa especialidad y llevo la magia como un jobi al que le dedico bastante tiempo.

“Gardini, según nos han contado, fue muy criticado por abrir este espacio a los más jóvenes porque los magos de mayor experiencia consideraban que íbamos a revelar los secretos de este arte. Y no ha sido así. Por el contrario. Los que hemos sido formados en este taller sentimos mucho respeto por la magia y funcionamos como una hermandad.

“Me gusta mucho la magia de cerca. Pero hago de todo. Grandes ilusiones, cartomagia, cambio de vestuario, magia general… Tengo la suerte de tener a mi hermana como asistente. Eso nos ha unido mucho como familia porque permite que trabajemos juntos en pos de un mismo objetivo. Aunque como hermanos nos peleamos de vez en cuando”.

Mariana

Graduada este curso del mismo taller que Tony, Mariana Sosa nunca estuvo interesada en la magia.

“Iba al Apolo cada vez que mi hermano tenia clases porque mi madre me llevaba con ellos. Cuando él actuó por primera vez, al terminar el espectáculo, mientras esperábamos a que se cambiara de ropa, me puse a jugar en el escenario. Los profesores del taller se acercaron a mi mamá y le dijeron que yo tenía cualidades para entrar a la compañía como asistente. Ella vio en esto la posibilidad de estar mucho más unidos y de emplear el tiempo en algo útil y enriquecedor, y me embulló para que empezar.

“Me convertí en la asistente de mi hermano y descubrí lo mucho que me gusta la magia. Como los dos podemos brillar, también quise ser estrella y matriculé en el taller y estudié magia. Recién me gradué como la mejor alumna del curso. Mi hermano me ayuda mucho. Ahora estoy en el preuniversitario. Tengo 15 años y cuando termine quisiera estudiar Psicología. Pero sin abandonar la magia que es lo que hace que me sienta realizada.

“Desde que empezamos a trabajar juntos, mi hermano y yo hemos ganado premios en magia general (con el cambio de vestuario), cartomagia, grandes ilusiones, actuación femenina… Sigo ayudándolo como asistente y él hace lo mismo conmigo. El coyote, como le digo cariñosamente, me abrió la puerta a un mundo en el que no pensé jamás entrar y del que no quisiera salir. Aprendo mucho con él. A veces es un poco complicado que todo nos salga bien en el escenario porque tienes que hacer muchas señas. Pero se disfruta y juntos hacemos lo mejor que podemos. Es la magia ahora lo que nos une.

“Nuestra madre ha sido y es el motor impulsor de todo esto y su esposo también, porque sin el respaldo de la familia no se puede hacer magia, es un arte caro. Requiere de muchos recursos, a los que un joven sin apoyo, no tendría jamás acceso. Ella se ocupa de todo: de ayudarnos en los estudios (los de la escuela y los de magia), de buscar vestuarios y útiles en general, según el número que vayamos a representar, de acompañarnos a los ensayos. Si a alguien tenemos que agradecer, además de a nuestros profesores y a los magos Wilar, y Ronny, que han tenido un rol fundamental en nuestro desempeño, es a la familia que tenemos. Ellos dicen que están orgullosos de nosotros por nuestra constancia y desempeño en el escenario. Pero somos nosotros los que estamos orgullosos de ellos”.