“El teatro latinoamericano, tiene un yo propio”

“El teatro latinoamericano, tiene un yo propio”

  •  Alberto Curbelo, dramaturgo y director de Teatro Cimarrón.
    Alberto Curbelo, dramaturgo y director de Teatro Cimarrón.

El grupo de Teatro Cimarrón en el marco de la jornada del Día del Teatro Latinoamericano y la Cultura cubana estrena El Pececito Todopoderoso a cargo del director y dramaturgo Alberto Curbelo quien accedió a la siguiente entrevista.

¿Porqué dedicar la puesta en escena de El Pececito Todopoderoso a la celebración por el Día del Teatro Latinoamericano y la Cultura cubana?

Teatro Cimarrón se fundó para representar la dramaturgia cubana y latinoamericana, preferimos darle vida a textos que generalmente no se ven en escena, pues muchas agrupaciones representan más textos europeos que latinoamericanos o cubanos; y nosotros basamos nuestro quehacer escénico en las raíces folklóricas y culturales de Cuba, el Caribe y América Latina en general.

El 8 de octubre de 1968 se inauguró el Festival de Teatro Latinoamericano de Manizales en Colombia. Es el festival de teatro más antiguo y quizás el de más prestigio en Latinoamérica; por eso se acordó que ese día fuera el Día del Teatro Latinoamericano. Es así que hicimos coincidir el estreno de la obra con estás significativas fechas.

¿Cuáles serán en esta ocasión los métodos y medios para captar la atención del público infanto-juvenil, al cual va dirigida la representación?

El espectáculo se basa en una fábula yoruba, que los niños lo conocen por una versión que hiciera José Martí de un cuento francés, pero en realidad pertenece a la tradición oral yoruba. Nuestras culturas han sido también saqueadas por los europeos, este es un ejemplo.

Cuando leí el cuento pensé en hacerle una adaptación teatral a partir de nuestros mitos. Por primera vez en las tablas se representa la oricha Olosá, que es la Diosa de las lagunas cubanas, protege a los pescadores y tiene como mensajero a los caimanes. Esta Diosa se transmuta en un pececito para ayudar al pescador, eso nos permite en la escena utilizar el repertorio musical cubano de varios géneros como la rumba, además títeres, elementos del clown y bailes como es tradicional en las puestas de Teatro Cimarrón.

¿Cree que exista un teatro latinoamericano legítimo?

La base de nuestro teatro tiene mucho del teatro europeo, porque somos un país occidental colonizado por Europa, pero junto a esa dramaturgia occidental hay una fuerte base de nuestros componentes culturales, musicales, danzarios, la cosmovisión del cubano, caribeño y latinoamericano es distinta al europeo; aun cuando realicemos una obra de un autor europeo la vamos hacer diferente, esos elementos culturales nos permiten acercarnos más a nuestra propia identidad, a descubrirnos en escena. El teatro latinoamericano si tiene un yo propio.

¿Qué características autóctonas latinoamericanas asume Teatro Cimarrón?

Teatro cimarrón representa tanto la cultura de origen africano como también la de los pueblos originarios, que es casi olvidada. En mi propia dramaturgia recurro a la cultura de los pueblos originarios del Caribe, ese vínculo nos identifica mucho con el teatro que se hace en otras regiones de Latinoamérica como el Perú, Colombia, por ese rescate de la identidad de esas culturas primigenias que están en América Latina.

Abordar todos los ritos y mitos latinoamericanos nos da un sentido de identidad. Partimos del rito, tomamos sus elementos y los teatralizamos dentro de una puesta en escena, como un sello de Teatro Cimarrón, lo que nos identifica con otros grupos del Caribe y específicamente en Cuba con Teatro Caribeño y los grupos de Santiago de Cuba.

Cierto teatro que se hizo en Brasil, El teatro del oprimido, de Augusto Boal proporcionó una visión de cómo hacer este arte para las masas populares, pero sin que conlleve a un teatro pobre, sino a los pobres enriquecernos con su cultura.

Eugenio Hernández Espinosa, el gran dramaturgo cubano dijo: “yo no desciendo al solar, el solar asciende conmigo”.

¿Cómo organiza el contacto con el público Teatro Cimarrón?

En mí influyó mucho Biografía de un cimarrón de Miguel Barnet siendo un muchacho cuando lo leí. La visión de Esteban Montejo me abrió la perspectiva de cómo abordar una historia, la historia de Cuba y la cultura. Es muy diferente cómo veía un mambí nuestra cultura y la manera en que la concebían los  terratenientes.

Por eso decidimos llamarnos Teatro Cimarrón y como queríamos estar en el lugar donde estuviese el espectador más urgido y necesitado, nosotros teníamos que desplazarnos allí; porque ese espectador no está cerca de los grandes circuitos teatrales, por eso Teatro Cimarrón va  a las montañas, a los lugares más apartados de Cuba, va a ese encuentro de esos niños que nunca pueden ver teatro en una sala. Es como llevar el retablo a cuestas, sin renunciar a las salas teatrales.

¿Quiénes integran Teatro Cimarrón?

Conformado por actores que yo diría que son especiales, pues tienen que actuar para niños y adultos, porque en una comunidad no se pueden separar a sus habitantes. Son actores dramáticos pero a su vez son titiriteros y se desempeñan en varias funciones a la vez: montar zancos, clowns, aprender a bailar nuestras danzas folklóricas, elementos de percusión, cantar con la asesoría musical del maestro Jorge García Porrúa y las coreografías de Siria Robles. Aquí el actor es casi de teatro musical.

¿Podrán disfrutarán de las funciones de El Pececito Todopoderoso todas habitantes del país?

Durante todo el mes de octubre la obra estará los sábados y domingos a las once de la mañana en el Café Teatro Brecht; luego dependeremos de la programación que nos organice el Centro de Teatro y Danza del Consejo Nacional, estamos muy dispuestos a llevarla a otras provincias.

El teatro como manifestación del arte refleja la realidad social, pero en esencia discursa sobre un conflicto que llega a su clímax que el desenlace solucionar. Hoy en día la agrupación, con más de dos décadas de un sorprendente humor criollo, vestuario de espectáculo que realza la caracterización externa de los personajes, escenografía con códigos comunicativos, posiblemente alentados hasta por el subconsciente, siempre muestra una postura creativa; es por eso que el teatro como cada obra de arte, sea el más fiel retrato de la sociedad vivida, el mejor recuerdo que podamos regalarle a nuestros sucesores y la mayor joya de nuestros ancestros.