Isabel Busto: “Cuba me atrapó desde el primer día y no he podido salir nunca más”

Isabel Busto: “Cuba me atrapó desde el primer día y no he podido salir nunca más”

  • Isabel Busto ofrece detalles de lo que acontecería en Habana Vieja: Ciudad en Movimiento. Foto del autor
    Isabel Busto ofrece detalles de lo que acontecería en Habana Vieja: Ciudad en Movimiento. Foto del autor
  • Otra de las agrupaciones que hicieron el cierre de la cita danzaria. Foto del autor
    Otra de las agrupaciones que hicieron el cierre de la cita danzaria. Foto del autor

El Casco Histórico de La Habana ha devenido ya por 24 años seguidos plató único del evento danzario “Habana Vieja: Ciudad en Movimiento”, un evento de referencia mundial.
Las adoquinadas calles, las viejas construcciones coloniales de palacios, iglesias, comercios, con sus innumerables y diversos balcones y portales, acaecen los elementos que generan los efluvios del cuerpo de las decenas de bailarines de todo el mundo que llegan a ese lugar. Aunque cada uno manifieste su particularidad y estilo danzario a ejecutar desde el país natal, todos se vuelven un solo y único bailarín, un gran danzante de varios matices.
Otro gran danzante de esta cita, tal vez el principal, es el público, los vecinos de esa zona; todos asumen ese rol de danzantes desde el placer de la observación y la impresión de los sentidos.
Esta 24 edición de 5 intensas jornadas ha concluido. Previo al final, me acerco a la artífice principal de esta fiesta de la danza: Isabel Busto. No ha terminado y ya piensa en la venidera edición, la 25. Sabe que con este encuentro ha contribuido a su pequeño granito de arena a que Cuba se conozca, más que destino turístico, como pueblo, como nación multicultural que abre sus brazos a todo el que llega, obligándolo a capturarlo para sí.
Ha corrido mucha agua en el desarrollo del festival
—Isabel, cuéntale a los lectores de La Jiribilla cómo ha sido de intensa esta edición y qué de interesante te ha resultado.
Siempre hago este recuento porque me parece importante. Yo empecé este evento hace 24 años con 5 o 7 personas. Íbamos de un museo a otro, de una calle a otra, de un jardín a otro, de un parque a otro, en fin, buscábamos hacer puestas en diferentes espacios, pero éramos pocos. Nosotros mismos llevamos el sonido, la escenografía, el vestuario, todo.
Ahora, en estos momentos estamos hablando de 100 200 personas las que han participado, o sea, ha “corrido mucha agua”, pero realmente se ha incrementado increíblemente el desarrollo del festival. Pienso que es una fortuna que nosotros como ciudad podamos mantener, sostener un espacio creativo para tantas personas que son del patio y otros que vienen de afuera. Se van encantado con la ciudad, felices de haber participado.
Realizamos encuentros, se crean vínculos creativos entre diferentes compañías del interior o de afuera, van a otros países. En definitiva, fundar espacios vivos, donde la gente con su creatividad permita el desarrollo de las culturas.
¿Qué me parece interesante a mí? Que la gente que no conoce a Cuba sepa sobre la cultura cubana, sepa la idiosincrasia de Cuba, y respete al país, respete esta manera de pensar y esta manera de ver y de hacer, esta manera de vivir.
Es importante porque mucha gente que no ha vendido nunca a Cuba, no tiene idea de cómo uno se relaciona aquí con la gente, más allá de las dificultades, de la pobreza que en algún momento podamos tener, de la escasez, de cualquier tipo de problema; más allá de todo eso hay una riqueza humana, maravillosa, que la gente que viene de afuera se da cuenta.
Hablaba con una persona de Puerto Rico y me decía “es un poco tarde, no sé por qué no vine antes, pero realmente no quisiera irme de aquí, estoy tan feliz aquí”. Le dije que lo mejor que suceda es que cuando pueda, vuelva otra vez; me respondió, “no voy a dejar de venir nunca, descubría a Cuba y voy a volver siempre”. Entonces, te encuentras con esas cosas, personas, ese descubrimiento, sabes…
—Sí, se de lo que hablas
Más allá de los 500 años, la gente descubre a Cuba ahora. Nosotros de alguna manera colaboramos con un pequeño grano de arena para que se sepa algo sobre Cuba, sobre su cultura, sobre esta maravillosa ciudad que me atrapó desde que vine el primer día y no he podido salir nunca más.
Los artistas y el público esperan el festival
—Me llama la atención de sobremanera la cantidad de compañías que anualmente se suman al festival, ¿a que cree usted que se deba esto?
Quiero decirte algo importante. La compañía Danza Retazos que dirijo, no solamente es una compañía que hace coreografías, es una compañía que se ha extendido de tal manera que tenemos trabajo con niños, con jóvenes; muchas veces trabajamos con personas de la tercera y cuarta edad…
—Trabajo comunitario
Sí, trabajo comunitario grande. Los artistas ya esperan el festival, las personas de la ciudad y de otros lugares del mundo lo conocen y lo esperan. Es muy importante lo que está pasando. La gente empieza a conocer el festival, se da cuenta de lo que está pasando en otros festivales es muy diferente porque la gente no se sabe relacionar como nos relacionamos nosotros…
—Nuestra idiosincrasia es muy particular
Y muy generosa, y esa generosidad con la cual uno vive, transita, porque la vida en un tránsito. La gente de Cuba sabe perfectamente que es un tránsito y que hay que vivirlo con intensidad y con generosidad y eso atrapa a la gran mayoría de artistas que vienen.
Interactuar con la arquitectura, más el cruce de culturas
—Desde el concepto desde el evento, imagino también que en los inicios fue distinto, ahora ha ido evolucionando.
En principio teníamos un concepto en el que yo intentaba involucrarme: era encontrarme con una puerta e interactuar desde la danza con esta, encontrarme con un balcón y buscar que es lo que podía hacer con ese balcón. Esa es una idea que me gustaría no perder nunca porque el bailarín tiene que descubrir los elementos e intentar trabajar con ellos.
Pero pasa una cosa, los danzantes traen sus puestas trabajadas ya, hechas, y las presentan, cosa que me parece bien, pero me parece importante desarrollar esa imaginación y esa forma de trabajo inesperada. Creo que eso es muy importante para el artista.
—Entonces, este festival permite eso, ¿es el único en el mundo que trabaja de esa manera?
Sí, es el único. Hay otra cosa que es importante. Los bailarines son diversos, hay gente que tiene mucha calidad y hay otros con menos. Pueden hablar de una danza del vientre, que una danza indígena, hay un recorrido por todas las manifestaciones artísticas y humanas; al final son culturasque cruzan y transitan.
—Es algo característico de esta cita, imbrican diferentes culturas, incluso diferentes maneras de afrontar la danza como especialidad, incluye hasta el ballet clásico mezclado con la filosofía que tiene el encuentro de, que estos espacios bellísimos de la Habana Vieja, transfórmalo creativamente a través del movimiento del cuerpo.
Después de tantos años estoy contenta por eso, por haber colaborado a que los artistas y el público se enriquezcan con estos encuentros. Por otro lado, que los jóvenes intérpretes de Retazos tomen responsabilidad, se conviertan en los edecanes, directores de las casas, sean los responsables de las puestas, de atender al público, las calles, en fin, de crear y generar espacios con responsabilidad. Mañana yo puedo estar de viaje o en donde sea y ellos pueden asumir, se sienten que son parte del hecho.
—Esta edición estuvo dedicada a los 500 de La Habana, ¿cómo usted valora las respuestas de las agrupaciones en ese intento de homenajear a la ciudad?
Ha sido con la alegría de la gente y artistas en las calles, encuentro entre personas diferentes, no se trataba de hacer un recuento histórico, no, es creando espacios comunes de reflexión, físicos, de propuestas, de conocimiento, de diferentes formas de hacer. Esa fue la gran fiesta en el caso de la danza y se involucró en esta ocasión muchos jóvenes y niños artistas, eso me parece genial para el trabajo del futuro.
—¿Qué nos tendrá preparado el festival para el próximo año?
No sabemos. Aún tenemos trabajos por los 500 años de La Habana, estoy realizando un trabajo sobre el ajedrez, es posible que haga uno sobre Mozart, hay muchas propuestas, pero vamos a ver si la energía nos deja hacer todo eso.
—Pienso que sí, que Isabel Busto tiene mucha energía para dar, la irradia a su equipo y a su Cuba. ¿Alguna otra cosa por agregar?
Saludar a Eusebio Leal que ha sido el gestor principal, la persona en la cual yo me he inspirado para hacer este festival, porque es alguien que ha amado tanto a esta ciudad, es un hombre de una grandeza de espíritu y humildad.
Con el cañonazo se termina la fiesta
Es la última jornada y la lluvia quiere jugarle una mala pasada a “Habana Vieja: Ciudad en movimiento”. Suena le cañonazo de las 9:00 pm, otrora señal de cerrar las verjas de la ciudad, pero sucede todo lo contrario: comienza la fiesta a pesar del a pertinaz llovizna y se lucen las 7 compañías que harán el final, 7 agrupaciones que, en fragmentos de sus obras, arrancan la admiración de los presentes y eso que afirma Isabel, “este festival es diferente y la gente lo esperaran”.