Joaquín Borges Triana: “La música es la gran manifestación cultural de este país”

Joaquín Borges Triana: “La música es la gran manifestación cultural de este país”

  • Joaquín Borges Triana, crítico musical, redactor de la revista literaria El Caimán Barbudo.
    Joaquín Borges Triana, crítico musical, redactor de la revista literaria El Caimán Barbudo.

Por segunda oportunidad, como antes se hizo anteriormente con el volumen Cúspide: Evocación de un ayer con presente, la editorial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba saca a la luz un libro del periodista y ensayista Joaquín Borges Triana, acerca de interesantes aspectos de la música contemporánea en nuestro país.

Géneros urbanos como el hip-hop o el rock, vinculados en los últimos tiempos a las producciones independientes que traen aparejadas las nuevas tecnologías, conforman el objeto de estudio de este autor, que desde hace años cuenta con muchos seguidores de su habitual sección en El Caimán Barbudo.

Concierto cubano: La vida es un divino guión es el título del volumen publicado ahora por Ediciones UNIÓN, acerca del cual conversamos con Borges Triana.

¿Cómo surge la idea de este libro?

Este libro es resultado de lo que primero fue mi tesis para la maestría en Sociología y después la del Doctorado en Ciencias sobre el Arte.

Fue escrito hace más de diez años y ha tenido varias ediciones fuera de Cuba, dos de ellas en España.

Varios de sus capítulos han sido publicados también en los Estados Unidos, en antologías sobre música hispana, principalmente sobre la producción de música independiente que es lo que el libro aborda.

Toda esa escena que se ha ido produciendo en Cuba desde los años 80 hasta la actualidad y que es parte de una nueva corriente que se da en el mundo artístico-literario de nuestro país, bajo el principio de do it yourself, que en español sería hazlo por ti mismo.

¿Cree que los postulados del libro mantengan vigencia casi diez años después de haber sido escritos?

Como imaginarás algunas cosas ya están un poquito desactualizadas, pero creo que mantiene vigencia porque trata de dar un pensamiento orgánico y sistemático, en torno a un proceso que en Cuba no se ha apagado, sino que sigue ahora dándose con más fuerza con respecto a los años que se historian en el libro.

Ahora las tecnologías dan mayor posibilidad para hacer producciones independientes. Es lo mismo que está pasando en el cine, con las producciones audiovisuales. Es también lo que está pasando con el surgimiento de una cantidad de revistas independientes.

Es una nueva realidad que se impone en el mundo artístico-cultural cubano. Algo impensable hace unos años.

¿Piensa que los estudios sobre fenómenos como este de la música independiente, o los géneros urbanos, marchan a la par de ellos?

Para nada. Lamentablemente la música no se ve en Cuba con la real importancia que tiene.

Al margen de lo que puedan pensar los literatos, los artistas plásticos o los cineastas; la gran manifestación cultural por excelencia de este país es la música en todas sus expresiones. Tanto la música popular como la académica.

Cuba es conocida en el mundo por su música, más que por la obra de los literatos, de los cineastas, de los pintores; sin embargo, esa proyección musical no ha tenido —por muy diversas razones— un correlato teórico, un acompañamiento desde el punto de vista de la reflexión, de la crítica, de la exégesis.

Y no es un fenómeno nuevo. Ya en 1911 Fernando Ortiz hablaba de esa situación, que los cubanos no se daban cuenta del rol verdadero de la música dentro de la cultura cubana.

En la década de los noventa, algunos que otros ensayistas importantes hablaron también de esa realidad.

¿A qué cree Ud. que responda esto?

Yo creo que eso tiene que ver con el hecho de que, básicamente, los dedicados a estudiar la música en Cuba, durante los últimos años, son los musicólogos, quienes en lo fundamental tienen una formación técnica para el análisis estrictamente musical del asunto, que es muy importante.

Pero todo lo otro que se vincula con la relación música-sociedad le corresponde al ámbito de las Ciencias Sociales y en ese mundo, lamentablemente, ha habido históricamente muchos prejuicios con la música, que la ven como un elemento de divertimento.