Lo cubano en Emilia Morales

Lo cubano en Emilia Morales

  • Portada del disco Sentimientos de Emilia Morales
    Portada del disco Sentimientos de Emilia Morales

Belleza, alegría y una sinceridad a mares caracterizan a esta cantante y declamadora de lo cubano y de toda la intensidad y amor que esto lleva consigo. En su avatar artístico, e incluso personal, nunca podrá descartarse su admirable perseverancia, carisma y espiritualidad. Confiesa sentir y ser una cubana al cien por ciento, algo que todos aquellos que le conocen jamás niegan y siempre resaltan. Y es que, en la voz y estilo de Emilia Morales, lo cubano en todos sus géneros y en 35 años de carrera artística resulta algo excepcional.

¿Por qué Emilia cantante?
Mi motivación hacia la música viene a través de mi familia materna que vivía en un pueblecito de campo llamado Pueblo Nuevo cercano al central azucarero que lleva ese nombre (provincia de Sancti Spíritus), y lugar de trabajo de todos los que vivíamos allí. El padre de mi mamá, Blanca Palmero (quien hoy vive conmigo), tocaba el contrabajo; dos tíos de ella: uno, tocaba el tres, y el otro, la guitarra, mientras que mi bisabuelo tocaba el acordeón. Todos formaban una especie de conjunto o sexteto de música cubana, al igual que colombiana, pues en aquel entonces existía una influencia muy grande del ballenato. En ese conjunto estaban incluidos también, el tío de mamá (hoy tiene 106 años de edad), al igual que ella junto a una prima. Así era mi familia. Una familia de músicos empíricos.

Entre las cosas más bellas de mi infancia, recuerdo mis viajes a Pueblo Nuevo junto a ese sexteto familiar. Así fue como comencé a nutrirse de toda aquella belleza musical. Poco tiempo después, con nueve años de edad, me inicié en el canto, en especial con los boleros Cenizas y Solamente una vez. Jamás olvidaré que aquel sexteto familiar le agregaba siempre a todos los boleros un montuno, hasta convertirlo en una pieza bailable.

De pequeña, ¿cursó alguna escuela de arte?
 

A los nueve años, una comisión de especialistas de arte de La Habana visita Sancti Spíritus para la captación de jóvenes valores. Me presento ante ella, me hacen algunas pruebas y es así como, posteriormente, inicio mis estudios en la Escuela Elemental de Música. En ella obtengo la máxima calificación, en especial, en las clases de piano. Luego paso a la Escuela Provincial de Arte de Santa Clara, donde estudio dirección coral para más tarde formar parte de un trío de mujeres muy jóvenes espirituanas ―el primero que existió―, dirigido por la connotada directora de coros y compositora Lourdes Caro. Al concluir mis estudios en dicha escuela cada quien decide seguir su rumbo. En mi caso, decidí venir a La Habana y continuar mis estudios en el Instituto Superior de Arte (ISA), en 1978. No olvido que las pruebas que realicé en él no fueron de actuación, sino de canto. Para este exigían muchos requisitos como, por ejemplo, pasar un examen de canto a partir de piezas de zarzuelas, arias de ópera, de opereta… Algo para lo cual aún no estaba preparada.
Pero no me importó y, con un embullo increíble, me presenté en la prueba de teatro. Recuerdo en ella a profesores-actores como Ana Viña y Suárez del Villar, quienes me indujeron a realizar la prueba de canto. Jamás olvido que el jurado para estas pruebas lo constituían afamados tenores, sopranos y barítonos como Ramón Calzadilla, Ninon Lima, María de los Ángeles Santana, Armando Pico y Splinter (ya fallecido). Pues bien, pasé la prueba para la cual tengo que admitir que me sirvió muchísimo mi preparación para el canto coral de antaño. Les canté a capella canciones de la trova tradicional. Escogí la pieza Pensamiento ―es por ello que la llevo tanto conmigo―, la entoné primero; luego lo hice con Perla marina y, finalmente, me exigieron vocalizar. Al final, no me dieron dictamen final alguno; tan sólo que me avisarían…

Bien, regreso a Sancti Spíritus. Pero, a los tres meses, me comunican que había obtenido la única beca de canto que se otorgaba. ¡Qué feliz! ¡Qué feliz me sentí! Fue así cómo inicié mis estudios en el ISA. Una institución que, indudablemente brinda una preparación integral: actuación, ciencias sociales, psicología, foniatría, maquillaje, piano complementario además de su técnica…fue una enseñanza general, integral de cultura universal. Nunca pensé que iba a escuchar y a cantar arias de ópera, al igual que iba a conocer, muy de cerca, a tantas divas del canto en Europa que visitaban esta Isla. ¡Jamás lo pensé!

¿Con qué proyecto de su obra se siente plenamente realizada?

Con la música tradicional cubana y, en el caso de la cancionística en general, me siento sumamente feliz y es algo muy arraigado en mí. Pero, si hubiese tenido condiciones extremadamente buenas para dedicarme a la ópera lo hubiera hecho también, al igual que al teatro. Me encanta esta conjugación.

¿Se considera una mujer con profunda espiritualidad?

Soy una mujer religiosa, muy devota. Pienso que nací con el don de ver un poquito más allá, de sentir desde niña a través de mi corazón muchas cosas que me daban felicidad y otras que eran todo lo contrario. Rememoro en estos momentos a mi tía —espiritista desde los catorce años de edad—, cuando le anunció a mi madre que, de su gestación, vendría una niña quien tenía que llevar el nombre de Emilia, como tributo a Emilia Neris, abuela de mi madre, comadrona, una mujer de alma limpia y luz muy grande, quien había venido a este mundo a hacer siempre el bien… Como comadrona, era quien se ocupada de realizar los partos en el lugar donde nací Pueblo Nuevo… Nunca se le murió una embarazada, como tampoco un niño. Así fue como me bautizaron con el nombre de Emilia pues, para mi familia, vine con la gracia de aquella viejecita.

Asimismo, lo espiritual se impone en mí, en mi forma de ser y de pensar. El espíritu lo practico, lo llevo, todas las obras que puedo hacer para el bien del prójimo, no vacilo en hacerlas. ¿Daño? Nunca jamás. Sin embargo, mire los daños que está hoy viviendo la humanidad a manos de un loco fascista, muy cercano a nosotros geográficamente ¿Puede imaginar también lo que es una guerra? ¿Con qué fin se llevan a cabo? ¿Qué objetivos tiene arrancarle la felicidad a cada ser humano, quitarle su pan de cada día? ¿Qué objetivos tiene creer que eres un imperio y que puedes aplastar a cada pueblo, a cada comunidad, a cada nación? Mentes como esas, en lugar de permitir el desarrollo de cada ser humano, lo que provoca es su destrucción poco a poco, la destrucción de su inteligencia, de su sabiduría otorgada por la Madre Tierra. Ella nos continúa exhortando a cuidarla, a protegerla, a no faltarle más el respeto, pues no la estamos queriendo.

Igualmente, creo en Dios, en mis espíritus, en mis santos, en todas las vidas por las que hemos trascendido anteriormente. Creo también que la muerte es un paso más de la vida; no le temo. Ella es la única que viene con su fecha. No podemos odiarla, porque viene a trasladarnos hacia otras dimensiones, para continuar evolucionando.

Desde el punto de vista de salud he pasado por muchísimas vicisitudes después de haber dado a luz a mi hija. Sin embargo, aquí estoy. He continuado cantando, he recibido premios y distinciones nacionales e internacionales; he hecho también mi disco y, ante todo, he llevado mi música cubana a muchos lugares del mundo, gracias a muchísimos amigos que me aman. Soy cubana cien por ciento, muy patriota, por derecho, sentimiento y orgullo personal. Es por todo ello que siempre que me levanto digo: gracias, dios mío, por darme un día más de vida. Gracias a todos mis espíritus por guiarme y porque en los momentos de tristeza me dan fuerza para seguir luchando. Agradezco a mi Changó, a mi Ángel de la Guarda, por guiarme siempre en cada momento de mi vida, para seguir cantando y entregando además mucho amor a mis alumnos. Tenemos que escuchar nuestros corazones diariamente y escucharnos los unos a los otros y, en especial, a nuestra Madre Tierra quien nos implora a todos universalmente a cuidarla, a resguardarla, a amarla. Vamos a amarnos más, a perdonar, a cultivar y entregar siempre amor, sin envidias ni ambiciones.

En treinta y cinco años de vida artística que acaba de cumplir ¿qué momentos define como los más hermosos e inolvidables? ¿cuál ha sido el papel de su familia al respecto?

Son treinta y cinco años de un camino recorrido lleno de esfuerzos y de infinita confianza al igual que de mucha alegría. Todo lo que se le ha presentado a Emilia Morales en este camino, como artista y ser humano, ha estado complementado por la gran sabiduría de muchas personas y por experiencias diarias.

¿Sabe usted?... Inicialmente me cuestionaba la razón por la cual me había involucrado en esta carrera y enfrentado, además, a tantas situaciones para las cuales no estaba preparada. Diría que, ante todo, provengo de una familia muy espiritual, muy unida, de una abuela muy devota quien nos inculcaba siempre la necesidad de entregar mucho amor y desinterés. Fue así como esta forma de ser y de pensar con la cual fui educada, tuvo que enfrentarse a otro mundo muy distinto. No obstante, decidí venir a La Habana y cursar estudios, durante cinco años en el ISA. Al final triunfó mi autoconfianza y mi optimismo decidido a traer mucha felicidad a través de mi voz, de mi canto… Así ha sido durante 35 años repletos de elogios, de reconocimientos y premios, de entrega total al arte. Y, con ellos, mi más reciente satisfacción: mi primer disco en solitario titulado Sentimientos.

Anteriormente, había participado en la realización de algunos discos como cantante junto al inolvidable maestro Enrique Jorrín, creador del ritmo cha-cha-cha; al igual que en programas televisivos de prestigiosos directores como fueron los casos de Manolo Rifat, Amaury Pérez (padre), José Artigas, Pedraza Ginori… De esta forma y, sin pretenderlo, fui llegando a los escenarios de mi país y de otras partes del mundo. Y en todo ello, Emilia nunca ha dejado de ser ella en todos los sentidos. Nunca he claudicado ante nada ni nadie; mi ética profesional nunca será aplastada ni invadida. Jamás olvidaré a los desaparecidos maestros Harold Gramatges y Elio Orovio, quienes siempre me convocaron a la realización de un disco en solitario de mis propias canciones.

Al respecto, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a todos aquellos quienes tuvieron que ver con la confección de Sentimientos, entre ellos, a Mario Escalona de la empresa discográfica EGREM; a Emilio Vega de la Nuez, productor-director; a Osvaldito, el grabador; a Jorge Rodríguez, a cargo de la selección de los temas y, por supuesto, al escritor Miguel Barnet, quien accedió a la escritura de unas palabras de elogio en la presentación de este disco.