Reynaldo Duret Sotomayor: soy un médico psiquiatra que escribe (I)

Reynaldo Duret Sotomayor: soy un médico psiquiatra que escribe (I)

  • Reynaldo Duret Sotomayor imbrica las ciencias científicas y literarias en su vida.
    Reynaldo Duret Sotomayor imbrica las ciencias científicas y literarias en su vida.

Conversar con el doctor Reynaldo Duret Sotomayor, médico especialista en Psiquiatría, poeta y escritor, deviene un placer inefable para quienes cultivamos el martiano ejercicio del criterio, y hemos incursionado —con espíritu crítico por excelencia— en su prolífica obra poético-literaria, laureada con varios premios y reconocimientos nacionales y foráneos.

Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) es el autor de los títulos Nunca te enamores los días de lluvia (2007), La noche de los miedos (2011), Doña Rana quiere comprar la luna (2014) y Odiarás a tu prójimo (2015).

Relatos cortos y poemas suyos han sido incluidos en antologías, y publicados en revistas cubanas y extranjeras, con las cuales colabora de forma sistemática.

No obstante, dejemos que sea Reynaldo Duret Sotomayor quien les explique a los lectores porqué afirma ser “un médico psiquiatra que escribe”.

¿Cuáles fueron los factores motivacionales que orientaron sus intereses cognoscitivos y espirituales hacia los campos de la poesía y la literatura?

Empecemos por aclarar que, si tenemos en cuenta el concepto puro de escritor como aquella persona que utiliza las palabras en pos de una actividad literaria, y por ende, esa constituye su profesión, entonces en mi caso no soy escritor, sino un médico psiquiatra que escribe […] Pero, si ese psiquiatra que escribe logra mediante la utilización de las palabras remover conceptos, resolver algoritmos espirituales o reflexivos que lo hagan habitar dentro de otros, agazaparse en la dualidad de sus encierros anímicos y manías cotidianas para intentar purgarlos o resignarlos, entonces puede ser que sea un escritor-médico-psiquiatra.

Con apoyo en el dilema shakesperiano del ser o no ser, los factores motivacionales llegan solos, te incitan y atrapan, y uno se aclimata dentro de ellos sin proponerse metas (por lo menos así sucedió conmigo), son mareas que te alzan o arrojan contra arrecifes mientras encuentras tu isla provisional, los espejos humanos donde habrás de mirarte, porque para mí un escritor nunca llega a vivir en un plexo determinado y único, sino que existe en la pluralidad de los objetos y sujetos que escoge como diana de sus flechazos literarios […].

Eso que llamo “ángel” se adueñó de mí desde pequeño mediante la lectura de libros antológicos de la literatura universal, que me alimentaron la mente y el alma […].

Creo que lo cognoscitivo y lo espiritual deben ir juntos, gozarse uno del otro. Si se distancian se pierde el resultado final de la ecuación humana que todo escritor debe aprender a calcular: retener lo perdurable, aunque sea esclavo perenne de la palabra, turista del alfabeto, ¡ay del escritor que se crea dueño de la verdad absoluta! […].

Usted es médico de formación y ejerce la especialidad de Psiquiatría desde hace varias décadas. ¿Fue, acaso, el aforismo médico "quien solo sabe medicina, ni medicina sabe", el que desempeñara la función de detonante para dedicarse en cuerpo, mente y alma al cultivo de las letras?

Yo no cultivo las letras, todo lo contrario, son ellas las que me cultivan a mí. Cuando me sumerjo en el proceso creativo voy aprendiendo a rescatarme de todos los insomnios que padece este mundo, aprendo a valorar aquello que escuché, ficcioné luego, y puede servirme para ponerlo a prueba en el insomnio de los otros, quizás duerman mejor, o puedo crearles más insomnio del que padecen, pero siempre con el propósito de que la buena reflexión sea el mediador de tal causa.

Una persona de la tercera edad me preguntó una vez si yo no había sufrido durante la escritura de mi último libro de cuentos novelado Odiarás a tu prójimo, el cual tiene un bagaje de conflictos y personajes de una crueldad elevadísima, que parecía irreal. Me cogió tan de imprevisto que no pude contestarle hasta el día siguiente: No sufrí absolutamente nada, porque estaba sumergido en el proceso creativo de la ficción, y bajo el efecto de intensos estados emocionales, los tropos me esposan las manos. Debo beber silencio. Su majestad el silencio es quien cede su corona al ensimismamiento de la creación literaria. Cualquier sonido escandaloso puede llevarse en un segundo la imagen que ponías en ese momento sobre la página y la pierdes para siempre. Eso solo lo sufren los escritores y los otros no entienden que una excelente imagen perdida en un segundo es como si desapareciera para un náufrago la tabla salvadora. No obstante, le respondí después: me afecta ver esas ficciones tan atroces hechas realidad, es ahí donde las padezco […].

Para responder la primera parte de su pregunta con respecto al aforismo médico "quien solo sabe medicina, ni medicina sabe", yo solo sé que no sé nada; pero la imaginación suple mi ignorancia. Considero que hasta el hombre más sabio solo llega a saber una parte del mundo y de sí, porque la infinitud cósmica, medioambiental y de la naturaleza psíquica humana se lo devora de un bocado […]. Como dice la poetisa, escritora, editora y periodista, Marilyn Bobes (la mujer de mi fantasía) en uno de sus poemas: Solo Dios es total […]. Continuará.