Un Café con Rigoberto Jiménez

Un Café con Rigoberto Jiménez

  • Rigoberto Jiménez estrena su premier este miércoles 17 en el cine Chaplin..
    Rigoberto Jiménez estrena su premier este miércoles 17 en el cine Chaplin..

La Sierra Maestra vuelve a ser el escenario de otro relato de ficción dentro de la cinematografía cubana. Tal vez el hecho de haber nacido y vivido allí, motivó al documentalista y director de cine Rigoberto Jiménez a tomar este paraíso natural como el escenario de su opera prima Café amargo, que el próximo miércoles será presentada al público cubano en los cines de la capital. 

“Café amargo no deja de ser una película que tiene cierta épica”, asegura su director. La idea surge de Las cuatro hermanas, un documental que realicé en 1998. Cuenta la historia de cuatro mujeres que vivían solas en su finca, apartadas del mundo y de la sociedad y que fueron envejeciendo ajenas a una realidad que cambiaba”.

Recreada en la época del 50 este largometraje refleja la vida de estas mujeres contantemente en pugna con el poder económico y masculino según afirma su director. Una vez más nos enfrentamos al prejuicio social de no permitir que la figura femenina se hiciera cargo del legado patrimonial de la familia. Pero la historia se vuelve más atractiva con la llegada de un nuevo personaje a sus vidas. 

“En medio del contexto social que marcó los años 50 en nuestro país estas mujeres eran capaces de producir y vender su propio café sin depender de una figura masculina. El punto de giro de la historia se presenta con la llegada de un joven de la ciudad que empieza a despertar en ellas sentimientos y expectativas que hasta ese momento no tenían”.

Un staff que combina a figuras consagradas de la cinematografía cubana con jóvenes actrices y actores conforma el elenco de esta película.

“En un principio queríamos filmar con actrices de la Sierra, personas más apegadas a la forma de vida allí. Hicimos un taller con los actores y del resultado que tuvo el mismo, fuimos asignando los papeles de cada personaje. Fue un trabajo arduo porque la película recorre la vida de las protagonistas desde su juventud hasta su vejes. Trabajamos cada personaje con dos actrices y lograr que la esencia fuera la misma era en principio un reto”.

Rigoberto Jiménez se muestra agradecido con el trabajo actoral. Una gran familia y muchas experiencias surgieron de este viaje cinematográfico por la Sierra Maestra.

“Creo que el resultado fue muy bueno, tanto que cuatro de nuestras actrices fueron nominadas al Premio Caricato 2015 y una de ellas lo obtuvo, eso demuestra el resultado”.

Café amargo juega mucho con la soledad latente en su historia, casi como un personaje más, un elemento que se ha vuelto recurrente en sus producciones audiovisuales.

“La soledad está presente en la mayor parte de las cosas que he hecho. Me gusta trabajar estos personajes que se han quedado detenidos en el tiempo a veces por decisiones que toman y cuando quieren volver a tras ya es muy tarde y la vida no se los permite”.

¿Cuán difícil fue trabajar esta producción de forma independiente?

“Pasamos mucho trabajo para lograr restaurar la casa que sirve de escenario central a la película. Todo fue difícil: el vestuario, recrear la época. La economía de la película estuvo muy fragmentada y conseguir la ayuda de diferentes organismos también fue difícil”. 

Al borde del Río era el nombre que inicialmente tendría esta producción cinematográfica. Café amargo fue el nombre que tomó poco después a sugerencia del músico Juan Piñeira quien trabajó para la película.

“A veces pienso que muchos pueden verla o pensarla como una producción muy ingenua desde la ciudad, pero para nada, Café amargo no es una película ingenua”.