Cambio de época y cambio de roles

Cambio de época y cambio de roles

  • Creo que necesitamos tener anhelos por los cuales luchar hasta nuestro último aliento, que debemos proponernos metas para el futuro. Foto tomada de Internet
    Creo que necesitamos tener anhelos por los cuales luchar hasta nuestro último aliento, que debemos proponernos metas para el futuro. Foto tomada de Internet

Hace unos días escribí una crónica titulada “A propósito de las mujeres cubanas en la contemporaneidad” y tenía que ver con el cambio de roles de las mujeres cubanas, que muchas ya no necesitan que la dirección del hogar y de la familia sea llevada de la mano por el “pater familia”, y ellas mismas asumen la dirección, tienen el poder económico, constituyen un conglomerado imprescindible para el desarrollo económico y tecnológico del país, dirigen grandes industrias y empresas, y por todo ello han cambiado los roles.

Y ponía como ejemplo lo que sucede en las llamadas popularmente “discotembas”, donde ya los hombres no tenemos que sacar a bailar a las mujeres, ellas bailan por su cuenta, o hasta te sacan a bailar, cuando estás tranquilo sentado en tu mesa, y si les caes simpático te invitan a un trago luego del baile. Un verdadero cambio de roles.

(Desgraciadamente este trabajo se me perdió en la compu. Cosas de la edad).

Pero ayer viendo la tele, aparece un programa que se desarrollaba en Dinamarca y precisamente en una “discotemba” pero dinamarquesa, y se entrevistaban a mujeres y hombres de la tercera edad, y la mayoría decía sentirse muy feliz, y algunas mujeres hablaban de “esta era la etapa más feliz de su vida”, y bailaban y disfrutaban.

Y luego salió un famoso gerontólogo diciendo que las personas de la tercera edad contemporánea, a la cual pertenezco, por cierto, “se sienten ocho años más jóvenes que la generación de la tercera edad de los años 60. Que también los jóvenes prolongan su infancia y demoran más en entrar a la adultez, (ello debe referirse a la generación de los “Peter Pan” de que hablan los sicólogos), y por ello este fenómeno”.

Al otro día me entero, también por la tele, que en Cuba ya llegan a 2000 las personas que tienen cien o más años, e incluso entrevistan a dos señoras que hablan de optimismo en la vida y de gastar el tiempo en trabajos creativos y productivos. Y aunque pienso que estos son malos tiempos para ser optimistas, por lo convulso del mundo en el cual se inserta la Isla, creo que las señoras tienen razón, y recuerdo una suerte de refrán que tienen los norteamericanos con su pragmatismo a veces caústico, y que dice que “si tienes limón haz limonada”. Y pienso que si hay limón solo se puede hacer limonada. No hay que pensar en jugo de melocotón, o de manzanas, o de uvas, solo limonada, que la puedes hacer con hielo frapé, quizás echarle una línea de ron y un poco de jugo de hierba buena y ya tienes un mojito, pero es a partir de la limonada que te toca.

Creo que necesitamos tener anhelos por los cuales luchar hasta nuestro último aliento, que debemos proponernos metas para el futuro, que también como dice un destacado ensayista “Cuba debe darse nuevos nombres”, pero lo que si no tiene sentido es que nos propongamos objetivos que de entrada sabemos que no podremos alcanzar, porque entonces aparecen las frustraciones, y con ellas el desaliento, y con el desaliento la depresión, y este si es el principio del fin.

El Quijote le dice a Sancho una frase que es un evangelio: “La vida es vida hasta que llegue la muerte” y por ello debemos sacarle a la vida el mejor partido que podamos, y luego, ya veremos.

De todas maneras, y parafraseando a Calviño, soy de los que creo que vivir vale la pena.