Cuando el amor no alcanza: otra vuelta de tuerca

Cuando el amor no alcanza: otra vuelta de tuerca

  • Telenovela que se transmite actualmente en la Televisión Cubana.
    Telenovela que se transmite actualmente en la Televisión Cubana.

Como fiel espectadora de la telenovela cubana cuyo título encabeza, en su primera parte, el de este breve comentario, no puedo resistirme a realizar otra incursión sobre esta obra, que considero del mayor interés cultural. Pido disculpas a los especialistas y críticos, pues no poseo profesionalmente sus atribuciones, y les ruego de antemano, que no consideren este caso como una intrusión profesional, sino como el de una entusiasta y entusiasmada televidente que ocupa estas líneas para compartir sus opiniones con el público lector.

Cuando el amor no alcanza es mucho más que un título, es una sentencia que caracteriza muchas situaciones de la vida cubana (o, quizás global) contemporánea. Felicito a los autores de la telenovela, en primerísimo lugar a Mayté Vera, por la excelente elección que sintetiza de forma total la problemática central de esta obra. ¿Es el amor suficiente para enfrentar y responder acertadamente a las debilidades y los errores que en gran cantidad cometemos los seres humanos, y, a las consecuencias que estos conllevan, dañando las vidas de otras personas, y hasta al, o a la, que es sujeto activo del daño o perjuicio indicado?

Más allá del análisis literario esa interrogante abarca temas de índole muy profundas y generales (¿filosóficos?) sobre la relación del individuo con la sociedad que le rodea, desde las células más particulares, digamos la pareja y la familia, hasta las que se expanden hacia el barrio, y el conjunto social en sus diversos campos especializados (economía, política, educación, cultura, etc.) siempre allí, donde se realiza, o, debe realizarse, la función educativa de la sociedad sobre el individuo y viceversa.

En mi opinión, uno de los méritos de la telenovela es justamente que a través de ella se está ejerciendo dicha función educativa de forma socializada.

El edificio de apartamentos donde conviven los numerosos personajes, con sus variados conflictos, de Cuando el amor no alcanza, representa la escala social micro dentro de un conjunto urbano. Mientras que la casita de Leyda en el campo, simboliza, en el esquema comunicativo de la obra, la vida rural, sus peculiaridades problemáticas y virtudes. Entre la vida urbana y rural hay un dialogo permanente, por medio de los personajes que se hallan de uno u otro lado.

El telón de fondo, a mi modo de ver, resulta de los prejuicios e inconsecuencias que en todas partes se hallan, y que reverdecen al menor descuido, a pesar del evidente alto o mediano grado de escolarización que comparten casi todos los personajes.

No obstante, resaltan en sentido contrario, Walfrido (un exobrero tornero devenido en custodio, casado con Teté, eje femenino de la obra, que ostenta importantes valores morales; es la humilde encargada del edificio, escribe cuentos y está en busca de su autodesarrollo) y el esposo de Queta (chofer de taxi, “almendrón”, pareja de una mujer madura, aún románticay comprensiva).

Ellos son ejemplos claros de masculinidades hundidas hasta el cuello, por lo menos, en el machismo más tradicional y menos admirable. No admiten cambios en sus mentalidades y procederes esgrimiendo el pretexto ya gastado de “son viejos”. Aunque Lester es joven y sigue un camino parecido.

Muchos casos y reflexiones se desenvuelven en torno a las madres y al oficio de la maternidad. Desde la madre posesiva, como la de Yaneisy, hasta la que ha renunciado a su hijo por motivos muy intensos: tuvo su descendiente con el esposo de su mejor amiga, y se avergonzó al extremo de entregarlo a una pareja devecinossin hijos, que desaparecieron de su alcance, por temor a que ella se retractara y les quitara el bebito.

Este último es el caso de Mela, Manina o Carmela, una chef de cocina jubilada que ha criado a Nereida, joven profesional linda y exitosa, acogida por Mela a los diez años de edad, cuando su padre y madre murieron en un accidente. Nereida es, sorprendentemente, la hija de la amiga traicionada por Mela, y su padre, el amante con quien engendró el hijo abandonado 35 años atrás. El nudo aprieta fuerte a todos. Y los hermanos, inevitablemente se reencuentran.

Hasta el momento, este es el punto más dramático e inesperado a que ha llegado la telenovela. Las situaciones de conflicto trascienden a los vecinos amigos, y son ellos o ellas (la sociedad), quienes las analizan y aconsejan a las víctimas, aportando así sensatez y solidaridad a la trama principal. Los chismosos del edificio están claramente caracterizados en sus roles, y sus intervenciones son superficiales, al margen, si bien sus actitudes sirven para establecer los altos contrastes entre las distintas conductas humanas que se expresan muy atinadamente en la obra.

Los lectores que no han visto, o que siguen poco Cuando el amor no alcanza, tal vez vean en estas líneas un cuadro abstracto; sin embargo, creo haber tocado asuntos muy concretos y reales que existen, se palpan y reproducen, infelizmente, en nuestra sociedad. La telenovela solo los reúne, dramatiza, y revela cuán funestos continúan siendo los conflictos humanos nacidos a causa de prejuicios, ignorancia, desvíos de conducta (“coger vereda por camino”), traición, cobardía…

Semanas atrás, discutíamos en un taller dedicado al ensayo de Ernesto “Che” Guevara, El hombre y el socialismo en Cuba, la vigencia o no de su paradigma acerca del hombre, y, desde luego, la mujer, nuevos. Había muchos jóvenes profesionales y algunos pocos viejos; a pesar de ello, la visión intergeneracional que se logró, la conclusión fue la misma: hay que construir la nueva sociedad socialista con nuevas mentalidades, que dejen atrás las mezquindades, perversiones y corrupción de origen capitalista.

Ahora bien, ¿Cómo? No llegamos a trazar caminos, ni a reconocer aún en la actual sociedad cubana, el predominio de los resultados esperados por el “Che”. La reflexión que hicimos fue hondamente crítica y autocrítica; porque sí es visible y palpable, adentrándonos en la realidad actual y futura (un testimonio: Cuando el amor no alcanza) es que en nuestra Patria la construcción del socialismo va de la mano con la del hombre y la mujer nuevos. Esto no debe ser un lema político, sino la conciencia de una grave necesidad de desarrollo humano.

El tejido de la Cultura, del escudo protector de la nación, no puede ser de otro material más que humano, pero hay que revisar y revitalizar mejor de este concepto y lo que entendemos porhumanismo (martiano, por apellido), delasimprescindibles virtudes de la vanguardia y de cada uno o una de nosotros, para que el escudo sea eficaz, tanto en la etapas heroicas como en la cotidianidad, hasta ahora bastante difícil de ser vivida; urge que así sea.

Nota: Mi primer comentario sobre la telenovela citada fue: “Una mirada hacia adentro: Cuando el amor no alcanza”, publicado por Cubarte el 31 de julio de 2015.