Del código de seducción y el consumo cultural

Del código de seducción y el consumo cultural

  • Existe la necesidad de conseguir una mirada racional hacia el equilibrio hombre-naturaleza y asumir lo virtual de las máquinas inteligentes con la supervivencia de la especie, como necesidad superior de su yo en tiempo real. Foto tomada de Cubadebate
    Existe la necesidad de conseguir una mirada racional hacia el equilibrio hombre-naturaleza y asumir lo virtual de las máquinas inteligentes con la supervivencia de la especie, como necesidad superior de su yo en tiempo real. Foto tomada de Cubadebate

Si seducir es atraer, cautivar, persuadir, conducir con arte, con suavidad, entonces estamos en presencia de un código, que bien puede funcionar con la magia de la radio y otros medios, factibles para el tratamiento de mensajes y enfoques intergeneracionales, rompiendo el estereotipo de la programación y la oferta cultural en el escenario rural.

Ante la complejidad de este problema, la especialista en Antropología Filosófica de la Universidad de Buenos Aires: Josefina Semillán Dartiguelongue, analiza los desencuentros que pueden producirse entre generaciones, destacando que: “mientras la racionalización fue la virtud más preciada durante el siglo pasado, para los jóvenes de hoy la pasión es el valor que motoriza todas las acciones”.

Frente a estas transformaciones en la jerarquización de los valores,  la académica considera indispensable un replanteamiento en la concepción de cualidades como el talento y la inteligencia, que según ella, “deben tener su base en la apreciación de características como la socialización, la inspiración, los valores humanos y la capacidad de acción”. Y afirma: “En un nuevo paradigma de la inteligencia, el sujeto reconoce la importancia de pedir y aceptar ayuda, de interactuar y de valorar la acción inmediata. Esta pulsión del ahora en compañía y la valoración de la diversidad para abordar los problemas, es uno de los principales hallazgos que enriquecen la comunicación intergeneracional”.

 Semillán aboga por la integración de saberes y considera que se deben evitar los nocivos juicios de valor que sitúan al individuo en posiciones ofensivas. Asegura que la comunicación de las nuevas generaciones, basada en plataformas multimediales, procura y genera estímulos sensoriales en lo más profundo de la esencia humana y esta necesidad de activación de sensaciones no comulga plenamente con la concepción tradicional de la cultura gerencial. “Para las nuevas generaciones, el discurso gerencial es monótono y la pasión es la única salida que potencia la capacidad”. Lo anterior evidencia la gran necesidad de conseguir una mirada racional hacia el equilibrio hombre-naturaleza y asumir lo virtual de las máquinas inteligentes con la supervivencia de la especie, como necesidad superior de su yo en tiempo real.

 

Por: Daer Pozo Ramírez