El compromiso de aportar al mejoramiento del modelo cubano

El compromiso de aportar al mejoramiento del modelo cubano

  • En el plenario Barnet destacó los aciertos, pero sobre todo las insuficiencias y tareas pendientes. Foto: Rubén Ricardo Infante
    En el plenario Barnet destacó los aciertos, pero sobre todo las insuficiencias y tareas pendientes. Foto: Rubén Ricardo Infante

La quinta ocasión en que se reúne el Consejo Nacional de la UNEAC después de su VIII Congreso deja en el ambiente un hálito de compromiso. Los artistas y escritores cubanos saben de la importancia esencial que reviste la cultura y que en ese  terreno, aunque se trabaja permanentemente, hay mucho por hacer.  

Así se pudo constatar en la jornada de ayer, cuando quedó expuesto en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes (Edificio de Arte Cubano) el informe de Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, dirigido a dicho consejo sobre el proceso de balance de los comités provinciales de la UNEAC. La posterior discusión afloró a partir de los asuntos manifiestos y tocaron aspectos de los fundamentales planteamientos del proceso de balance en los comités provinciales de la organización.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano; Abel Prieto Jiménez, ministro de Cultura; y Rubiel García, presidente de la AHS, entre otros directivos, presidieron la velada, en la que tuvo lugar un sostenido intercambio a favor, en primera instancia, de la salvaguarda de la cultura.

Barnet destacó que en cada una de las reuniones cuyos resultados recoge el informe, quedaron remarcados los aciertos pero más que todo, las insuficiencias y tareas pendientes. Se refirió a que se han hallado problemas y obstáculos para resolver situaciones desfavorables pero que se trabaja en su pronta solución, para ello la UNEAC se mira por dentro y extrae lecciones que contribuyen al cumplimiento de sus aspiraciones, agregó.

Entre las fortalezas de la UNEAC se refirió a la articulación de las propuestas de la vanguardia intelectual y artística con la vanguardia política, así como que los programas y acciones que se ponen en marcha reflejan la comunicación fluida y sistemática entre la dirección del Partido y el Gobierno. El informe refiere también la voluntad participativa de artistas y escritores así como su vocación social y el compromiso de aportar con su creación al mejoramiento del modelo cubano.

El documento refiere que los correspondientes debates en las provincias han contemplado las relaciones  de los creadores con las instituciones culturales y que de ellas se tiene una percepción que implica un componente crítico cuyas manifestaciones nacen de la honestidad, el sentido de pertenencia y la comprensión de la verdadera función de las instituciones como  facilitadoras de la promoción del arte y la literatura.  Ellas, sin el arte, no tendrían razón de existencia.

Barnet exhortó a los presentes a combatir posturas nihilistas y desmoralizantes y a enfrentar tendencias economicistas para no degradar los valores culturales y éticos.

Conseguir estos propósitos deben dirigirse a promover jerarquías en la programación artística y su difusión considerando al unísono la dimensión comunitaria con su correspondiente  difusión en los medios. También el texto destaca la imperiosa necesidad de desterrar incoherencias en la aplicación de la política  cultural en la programación musical. Y si bien es cierto que «la mediocridad se promueve sola» también halla «alianzas perniciosas en la insensibilidad y el populismo de funcionarios y programadores».

Las insatisfacciones acerca de la cultura en el turismo y de la programación radial y televisiva fue otro de los asuntos tocados en sus palabras. Como solución del primero se organizarán talleres regionales y análisis en el propio consejo de la UNEAC y refiriéndose al otro asunto resaltó que aunque se han notado señales positivas, es preciso reconocer críticamente  que muchas veces al hurgar en las razones que han dado lugar a la violación de la política cultural se pueden reconocer en los responsables a miembros de la Uneac.

Como un ejercicio pendiente, Barnet destacó el encauzamiento del ejercicio sistemático de la crítica artística y literaria que pueda acompañar a los procesos de creación y recepción del producto cultural.

Ya en plenaria las intervenciones se sucedieron tocando asuntos enunciados en el informe así como otros en estrecha relación con el resumen. La situación actual de la música en vivo que se promueve en instalaciones hoteleras trascendió en la opinión de la musicóloga Alicia Valdés, quien además se refirió a la necesidad de que se intensifiquen las relaciones entre música, artes plásticas y escénicas con el turismo para ofrecer un producto cultural de alta calidad.

Jorge Gómez, realizador radial de Villa Clara tocó el asunto concerniente a la necesidad de promocionar los más descollantes sucesos culturales que tienen lugar en el país y ejemplificó con el concierto que se ofreciera el pasado 30 de abril en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el cual tuvo repercusión en la prensa escrita pero no así en la televisión y la radio. «También sucede con el Cubadisco. Desde que se enuncian los nominados deben estarse promocionando los CD y esto no es lo que sucede, no llega a las radioemisoras. Solicito que estemos alertas ante eventos como este para no estar ajenos a la música cubana», expresó.

La necesidad de que las personas dialoguen con la vanguardia fue defendido por Marcos Calderón, presidente de la UNEAC de Sancti Spíritus y previno ante la significación de la expresión gustos y preferencias, muchas veces respaldada por carencias de buena educación artística.

Para el dramaturgo Norge Espinosa el tema fue la necesidad del diálogo con los jóvenes y esgrimió la poca presencia de esta población etárea en el Consejo de la UNEAC. Abogó por que los jóvenes estén más cerca, que desde la organización los tengamos. También  se refirió a la casi ausencia de crítica, cuando es imprescindible y enumeró comportamientos en áreas públicas que son una verdadera desfachatez, tales como la ingestión de bebidas alcohólicas en ómnibus, entre otras. «La actitud crítica es fundamental en la sociedad; Hay que hacer que la UNEAC sea el termómetro donde la discusión esté permitida» y opinó que cuando una película es altamente polémica se debe presentar a los intelectuales para que se abra un debate en torno a ella.

Entre muchas otras intervenciones se habló de la necesidad de cuidar, mejorar y defender la novela radial —que es muy importante para un determinado público—, de la necesidad de definir y legislar  los usos de la bandera como símbolo patrio;  la defensa de la cubanía, la preservación y/o rescate de peñas y la puesta en práctica cada vez con más énfasis del diálogo intergeneracional, como formas concretas de vida de la UNEAC, vertebradas desde un Congreso pródigo en salud y ganas de hacer.

Tomado de Granma