La “canonización” de un show execrable

La “canonización” de un show execrable

  • Caso Cerrado, conducido por Ana María Apolo, es un programa que humilla la inteligencia y sodomiza la imaginación.
    Caso Cerrado, conducido por Ana María Apolo, es un programa que humilla la inteligencia y sodomiza la imaginación.

Por estos días, tienen lugar en circuitos hispanos de los Estados Unidos celebraciones por el aniversario 15 del espacio televisivo Caso Cerrado. Es tal el influjo del programa en segmentos latinos del variado espectro estadounidense, que el alcalde de Houston declaró al 12 de Marzo como “Día de la doctora Ana María Polo”. Ella es la conductora del show de Telemundo, quien participó hace pocas fechas en el rodeo de la mencionada urbe, el cual reconoce “la riqueza de la herencia hispana”, en Norteamérica.

De igual manera, han tenido efecto diversos fastos en otras ciudades y en Miami, donde reside esta persona. Los repiques también alcanzaron a Latinoamérica, donde Caso Cerrado (CC en lo adelante) posee igualmente un público seguidor.

La “canonización” observada en estos momentos solo se entiende por el poder mediático y financiero de una corporación como Telemundo, unido a la ignorancia salvaje que aun consume a un espectador borreguil que asiente ante un show execrable que humilla su inteligencia y sodomiza su imaginación.

No obstante, los altos niveles educativos del pueblo cubano y tratarse de un producto pensado de manera expresa para un tipo de consumidor de techo cultural muy bajo, CC figura igualmente entre los espacios de la televisión latina de los Estados Unidos más vistos en parte de los hogares de la Isla, junto a diversos shows, realities y programas de variedades, entre los cuales también sobresalen por sus niveles de audiencia Nuestra Belleza Latina, La Voz Kids, Laura, El gordo y la flaca o el por fortuna ya finiquitado Sábado Gigante, disponibles sin falta en el “paquete semanal”.

El referido talk show de tribunales es transmitido a partir de 2001 desde Miami por la cadena citada y conducido por la cubano-americana Polo, al parecer graduada de Derecho en la Universidad de Miami: carrera, sin embargo, hacia la cual indica albergar odio cerval, al rebajarla a simas extremas de desprestigio en su espectáculo televisivo. Bajo presunto manto de ayuda o servicio social, CC representa escarnio sin causa al oficio legal —convertido en absurda caricatura—; pero, sobre todo, brutal lanza en medio del esternón a la dignidad de los seres humanos.

El programa es repelente desde su mismo opening (introducción) cantado mediante lancinante y contradictorio modo “pejerón-soy la de más gónadas aquí” por esta propia señora, dispuesta a burlarse a mandíbula batiente de sus huéspedes, a quienes la dañina Telemundo paga unos centavos para montar el retablo de teatrales casos, por supuesto falsos.  

La línea matriz de los “procesos judiciales” examinados por la “doctora en leyes” se asocia de manera inequívoca a la exageración, el trazo deforme, la humillación del individuo y la decisión de eliminar todo signo de muro contendor entre el escenario público y el privado, cual dicta la receta de manual del mundo posterior a la entronización del Gran Hermano catódico.  

Más vinculado a la pareja en los inicios, con el paso de los años CC ha acentuado el perfil morboso (entre los temas favoritos ahora figuran el incesto, parafilias, necrofilia, masoquismo, pederastia, padrastros que se ligan con las hijas adolescentes de sus esposas y son demandados por estas; madres acusadoras de sus hijos gays por contagiar de SIDA a no portadores dispuestos a infectarse; transgéneros que le reclaman ingratitud a sus progenitores...) de “casos” cuyo ridículo “veredicto” haría morir de vergüenza a la abogada Alicia Florick de La buena esposa.
En ningún momento el espacio disimula la intención pro-Coliseo romano de levantar rating a cuenta de la degradación del ser humano, insultos, golpes, groserías de toda laya. Aquí se echa a los leones a quien quiera, con tal de mantener audiencia y la algazara bulliciosa de la masa menos cultivada.
Las estadísticas de diversos entes oficiales de la región demuestran que el programa goza de amplios márgenes de aceptación entre los mayoritarios sectores pobres de América Latina, poseedores de escaso grado de educación. Según arrojan los datos de esas mismas fuentes, es rechazado por las clases media y alta, portadoras de otro rango de instrucción.  

Tras ser eliminado en virtud de su contenido perjudicial para las nuevas generaciones de la parrilla de Televen por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela en 2010, la detestable Polo dijo que era algo injusto, porque su programa no tenía ni violencia ni pornografía y aprovechó para propalar ofensas muy duras contra Hugo Chávez y el gobierno cubano, el cual no tenía vela en ese entierro, pero al que este tipo de personajes representantes de la línea talibán del exilio miamero, busca el menor pretexto para injuriarlo. No se manifestó de esa manera, sin embargo, cuando la colombiana Caracol lo sacó del aire por idénticos motivos.  

Para perjuicio de la sensibilidad, el espíritu y la cultura de su posible espectador, sigue transmitiéndose en otras quince naciones del subcontinente y en los Estados Unidos, aun cuando diversos programas de sus propias televisiones suelen burlarse del carácter ridículo e inverosímil de CC y la crítica le endilgue calificativos como “esperpento”, “porquería posglobal” o “exponente del abuso rampante de las miserias humanas en la telebasura”.