La música en el turismo

La música en el turismo

  • La Isla requiere de un diseño de programación artística sobre la difusión musical. Foto: Carlos Becerra
    La Isla requiere de un diseño de programación artística sobre la difusión musical. Foto: Carlos Becerra

Uno de los temas más preocupantes es el de la música en el turismo, sobre todo ahora en tiempos en que Cuba está de moda.

El turista visita un país por diversos intereses y atractivos, pero es indudable que la música es la ventana, el espejo y reflejo mejor de una nación. Aunque el visitante no le interese la música del país que visite como una de sus preferencias, siempre ve la música de ese país que visita en su sitio (in sito), cara a cara con ella, con sus raíces prístinas.

Hay muchos que quisieran pasar por alto la preferencia que tienen los visitantes y la gente en el mundo por la rica música cubana, conocida desde lejanos tiempos cuando aún no se conocía su geografía. Esa preferencia nunca cambiará, Cuba es, ante todo y por sobre todo, su música, su cultura. En fin de cuenta, la música es la vida de un pueblo: sus cualidades, su modo de vida y manera de ser.

Pero, ojo, los visitantes, sobre todo, quieren conocer la música popular, auténtica, genuina, vale decir: la música del pueblo, la misma que las grandes masas crearon y disfrutan eternamente.

No olvidemos que Cuba posee la mayor cantidad de ritmos (triunfadores) en todo el planeta: habaneras, congas, criollas, danzones, boleros, guarachas, rumbas, mambos, cha cha chá y muchos ritmos, modos y variantes más. Eso no es poca cosa.

A ello hay que incluir la enorme cantidad de creaciones, composiciones que fueron hit. Añada a todo esto los brillantes músicos, instrumentistas y percusionistas reyes de los tambores.

Sin embargo, hay que preguntarse: ¿Los centros turísticos disponen de especialistas en la programación musical? ¿Posee el Ministerio del Turismo los expertos en la difusión musical?

Cuando hablamos de expertos musicales no me refiero a aquellos que conocen al dedillo la música sinfónica, de tradiciones europeas. Esos especialistas se encuentran en Europa.

Estamos hablando de aquellos especialistas que conocen el mejor repertorio de las canciones y músicas cubanas en todos los tiempos. Me refiero a especialistas que conozcan la verdadera historia de la música ligada a lo socioantropológico (al hecho social y al estudio del hombre dentro de su pueblo).

¿Cuentan con el personal calificado que tengan bien claro quién es quién en la música cubana?

El Ministerio del Turismo ha pedido al Instituto Cubano del Libro, colecciones de libros que tengas las informaciones necesarias para afrontar esos desafíos, para poder ofertarlos a los turistas visitantes.

¿Posee los libros Tropicana, un paraíso bajo las estrellas, La Bodeguita del Medio, y otros libros que tengan la historia de los más importantes sitios culturales?

El master Lázaro J. Blanco Encinosa publicó en el semanario El Caimán Barbudo un artículo interesante titulado: “Turismo y música popular en Cuba”.

Blanco demostró que en los mejores lugares turísticos no se presentaban los más reclamados artistas cubanos. Tampoco la más emblemática música y canciones antológicas.

En suma, es necesario estudiar un diseño de programación artística, de difusión musical. Pero, eso debe ser un estudio consensuado, colegiado, con equipos de conocedores de la música preferentemente popular masiva. Un hotel no es un teatro de la ópera, es un centro cultural recreativo. El visitante que viene a Cuba con un sentido de disfrutar de una cultura especial, distinta, sabe cómo conseguir y proveerse esa cultura. Es un conocedor un connaissur. Viene muy orientado hacia lo que quiere y lo busca sin necesidad de ninguna ayuda. Lo más probable es que su visita esté relacionada con algún evento específico de la cultura.

Seguro que este tema merece muchas discusiones, reuniones con conocedores y, no debe conformarse dentro de pequeños cenáculos que no necesariamente pueden tener toda la verdad en sus manos. Como se dice ahora: Los asuntos de los medios de difusión para mucha gente, se hacen entre mucha gente.