Los ciegos no quieren ver

Los ciegos no quieren ver

  • Las Naciones Unidas vienen de condenar la existencia de 40 millones de seres humanos esclavizados, en el siglo XXI. Foto tomada de Prensa Latina
    Las Naciones Unidas vienen de condenar la existencia de 40 millones de seres humanos esclavizados, en el siglo XXI. Foto tomada de Prensa Latina

Las Naciones Unidas vienen de condenar la existencia de 40 millones de seres humanos esclavizados, en el siglo XXI. Es francamente decepcionante conocer ese hecho, prueba de que el avance civilizatorio tiene fallas monumentales; pero me pregunto: ¿y cuántos millones son esclavos del capital?

 Ah, es verdad, esos no se cuentan.

Entre esos 40 millones de esclavos están los que se venden en los mercados de la sufrida Libia. Volvemos a los siglos de la trata, del comercio de esclavos. Ya hay países europeos rasgándose las vestiduras, escandalizados por este hecho; pero ninguno se pregunta las razones de haber llegado a ese estado de salvajismo. Se olvidan o quieren olvidar, que los que destruyeron con bombas y poderosos aviones y barcos de guerra aquella esplendorosa Libia, que importaba mano de obra y había alcanzado un alto nivel de vida, y trabajaba para crear un patrón monetario en África, fue desmembrada en una operación saqueo, por ellos. Los que sembraron tempestades hoy recogen sus efectos. Lo grave es que pueblos inocentes continúan sufriendo las acciones esquilmadoras de otros.

El caos, la intolerancia y el terrorismo se han apoderado de Libia, después de la llamada cruzada civilizatoria. De allí salen los grupos de terroristas y las armas que hoy operan en algunos países del Sahel, en Nigeria y más al sur de dicho país. Esas son, en gran medida, las causas de los flujos migratorios de África hacia Europa. Esa malsana ola avanza; pero los medios en los países poderosos no perciben las causas de estos males.

Ante este cuadro y muy significativamente, Estados Unidos anunció su retiro del Pacto Mundial de la ONU sobre protección de migrantes y refugiados por considerarlo “incompatible” con su política migratoria.

Por: Oscar Oramas Oliva