Pensar en una programación con mayor calidad

Pensar en una programación con mayor calidad

  • En octubre la Televisión Cubana arribó a su sexagésimo quinto aniversario.
    En octubre la Televisión Cubana arribó a su sexagésimo quinto aniversario.

La televisión en Cuba cumplió este mes de octubre su sexagésimo quinto aniversario. Muchos y diversos programas han deleitado al público a lo largo de estos años. Se recuerdan San Nicolás del Peladero, En silencio ha tenido que ser, Tierra Brava, De la gran escena, Escriba y Lea, entre otros, que han contribuido de manera significativa al arraigo y distinción de nuestra cultura e idiosincrasias y en buena medida a que la Isla aparezca como uno de los países más cultos del mundo.

Pero ¿Cuáles son los pilares que conforman nuestra programación? ¿Qué principios la rigen? ¿Qué tipos de programas no pueden faltar? Lo cierto es que garantizar la audiencia de un público tan exigente como el de nuestro país resulta una tarea difícil. Las investigaciones sociales, las políticas que establecen los emisores y los conocimientos acumulados durante años por el personal técnico, definen la base de la programación habitual que llega a nuestros telerreceptores.

Como ideas, dentro de sus principios generales, la programación presenta una estrategia para el tratamiento coherente de los temas y contenidos, así como su sistematicidad en pantalla. Además refleja intencionadamente valores en todos sus contenidos, enfatizando en el reflejo de la obra de la Revolución y su proceso social. También propone la difusión del patrimonio cultural nacional, la inclusión y aparición en pantalla del protagonismo de los diversos públicos, lograr perfilar los diversos canales mediante una programación atractiva que satisfaga las expectativas y los intereses del emisor, diversificar con intencionalidad formatos y contenidos según los diferentes destinatarios, fijar y mantener cifras de producción nacional que superen el número de horas de programación extranjera en pantalla, fortalecer y proteger la programación educativa y mediante Universidad para todos y otros programas, se logra una televisión más eficiente y aceptada por el televidente.

No deben ausentarse de nuestra parrilla, las emisiones de corte informativo, encargadas de suministrar información clara y precisa a la teleaudiencia, sean o no noticiosas, así como programas de opinión y debate, de ciencia y tecnología,  utilitarios y de corte social. Resultan necesarios también, los de entretenimiento, díganse musicales, humorísticos, deportivos, de participación, que a su vez ofrezcan curiosidades, concursos, bailes, juegos, entre otras ofertas que enseñen, entretengan y complazcan.