Polémica y gratificante Feria del libro

Polémica y gratificante Feria del libro

  • La Calle Real engalanada con plantas y obras de artesanía configuró para los pinareños un ambiente grato para buscar sus títulos.
    La Calle Real engalanada con plantas y obras de artesanía configuró para los pinareños un ambiente grato para buscar sus títulos.

La Feria del libro sigue siendo noticia a su paso por la geografía nacional. En el extremo occidental del país todavía se sienten sus ecos en los comentarios sobre los títulos presentados, los espectáculos musicales ofrecidos, los amigos encontrados en una lectura de poemas y en verdad había donde seleccionar entre unas 400 acciones efectuadas en Pinar del Río. Y otras tantas habrá en las provincias del oriente por donde terminará su recorrido en abril.

Como sucede en el evento con carácter internacional en la fortaleza de La cabaña es tal la magnitud de propuestas que se convierten en un “atropello” y pretender participar en las más significativas, muchas veces ocurridas al mismo tiempo, supone un juego difícil de elección, sobre todo para los escritores que lógicamente no se quieren perder las importantes pero también quieren intercambiar con mayor profundidad con sus colegas invitados de otras lares, que esta vez fueron 42 en la capital más occidental del país, entre ellos Margarita Mateo Palmer, Premio Nacional de Literatura.

En Pinar del Río la Feria es un suceso masivo y gratificante también, dignificado cada vez más por la cantidad de libros aportados por las editoriales locales Loynaz y Cauce que han aumentado la calidad de sus ediciones a partir de un mayor desarrollo creativo de ilustraciones y diseño , propiciadores de obras para niños de alto valor estético como Comiendo con los ojos de Ivette Vian Altarriba, Por un hilito de cuentos de Nelson Simón y Rapunzel, Leznupar y el hijo del barbero de Valerio, realizadas por Cauce, que también rindió homenaje a la recientemente desaparecida Aurora Martínez , personaje memorable de la cultura pinareña, con la reedición de Querida Laura.

La Editorial Loynaz que para esa ocasión ha producido 27 títulos, cifra significativa para una editora territorial, también ha conseguido libros bien concebidos. Entre ellos figuran la notable novela Bodegón con Manuela, la cofradía y la muerte de Rodolfo Duarte, premio internacional Las Américas y Ecos del oeste antología de cuentos seleccionados por Luis Enrique Rodríguez Ortega que muestra una panorámica valiosa de la narrativa en la provincia.

La Calle Real engalanada con plantas y obras de artesanía configuró para los pinareños un ambiente grato para buscar entre los estantes los títulos de su interés mientras en las calles aledañas estaban las tarimas para los conciertos , los aparatos que divierten a los más chicos y las muy diversas expresiones del mercado que se abre paso en el país y que el público agradece porque con una visita al centro, liderado por los libros, pueden adquirir otras cosas de utilidad práctica o para el disfrute de los niños y de los mayores.

Y como feria es sinónimo de fiesta resulta funcional en una capital de provincia esa variedad de posibilidades en torno a los libros que fueron el fundamental tractivo para unas doce mil personas que circularon por la Calle Real y que adquirieron ejemplares por un valor de 476 500 pesos, según informó Yenicet Pupo, directora del Centro Provincial del Libro.

Por supuesto que siempre hay que estar al tanto de reproducciones “caseras” de textos de dudosos valores o de libritos para colorear que son tan buscados por los niños, historietas que casi no hay en la oferta “oficial “o de afiches de personajes buscados; hay que estar al tanto para producir lo que reclaman los presuntos destinatarios pero hacerlo con calidad cultural y capacidad de seducción para que sean adquiridos.

Desde la anterior Feria del Libro, la 25 del 2016 se han manifestado inquietudes sobre la “pureza “ de este evento, el más masivo que se produce en el país a partir de la venta de productos que se considera no tienen relación con el alcance cultural que se pretende, y es correcto que no se propicie la mercadería inadecuada que promueve tendencias que no deseamos , pero bien que se podría satisfacer necesidades manifiestas sobre todo los más jóvenes para difundir los símbolos de nuestra cultura, lo cual abarca desde afiches con la imagen de los escritores, con las mejor cubiertas de libros, con las mejores ilustraciones , con imágenes de los escenarios de la feria, elementos que pueden funcionar como recuerdos del acontecimiento y sirvan a las vez como posible ornamento para habitaciones juveniles o casas.

Muchas cosas atractivas se pueden hacer sin lastimar el aspecto cultural, el estímulo para leer, la posibilidad de comprar un libro, pero también habría que hacer las reediciones de los títulos que más han interesado en ferias anteriores, los que están verdaderamente agotados y publicitar mejor las novedades porque en realidad se dice mucho de las premiaciones, de los homenajes y reconocimientos pero menos de las obras que se presentan, de sus cualidades por qué deben ser leídas, de la trascendencia de los autores y su trayectoria.

Como ha señalado la profesora, ensayista y narradora Margarita Mateo, Premio Nacional de Literatura es necesaria una mayor priorización que de alguna manera guie las lecturas imprescindibles a la par de un crítica que valore y haga visible el aporte de cada obra, de cada autor, lo que revela en su hacer, lo que incorpora a los temas nacionales, lo que descubre para el pensamiento y el disfrute, lo que renueva como lenguaje literario.

La Feria como suceso cultural masivo está bien establecida, marca pautas en el año, está considerada como un acontecimiento al que no se puede dejar de ir, cualesquiera que sean sus escenarios. Su carácter de festividad, especie de “carnaval” de la letra impresa ha propiciado que muchos no habituales lectores se acerquen y adquieran el buen “contagio” de aproximarse a libros de los cuales no tienen mayores referencias.

Asi que como evento literario debe afilar sus ofertas intrínsecas: fomentar fórums de análisis y reflexiones sobre la literatura en Cuba y allende sus mares, dar mayor visibilidad a los autores y obras antes de la llegada de la Feria para motivar a los potenciales lectores, dejar de ser un maratón de acciones para convertirse en una más profunda posibilidad de relacionar autores, libros, lectores en occidente, centro, y el oriente del país, incluyendo el capitulo internacional de la capital.

Tanto en Pinar del Río como en el resto del occidente la feria 2017 ha sido una victoria. Como en toda Cuba será. Pero la victoria requiere ser cultivada para no perder su condición.