Sobre las series policíacas

Apuntes sobre el telepoliciaco

Sobre las series policíacas

  • Serie cubana: Su propia Guerra.
    Serie cubana: Su propia Guerra.

Quiso tal vez la suerte que en el verano hayan coincidido Su propia Guerra en retrasmisión por el Educativo; Tras la huella reaparecido los domingos y Uno en su otra temporada. El primero de ellos, sin duda, un clásico a pesar de la mala calidad de la copia de algún que otro de sus capítulos. El Tavo, el Tito, el Puri en La Habana, interpretados por Albertico Pujols, Jorge Bryan y Fidel Pérez Michel respectivamente, dejaron arquetipos establecidos. El Pablo de Jorge Villazón, más creíble que otros jefes, por su dosis de duda previa ante las decisiones y el desencartonamiento inusual de estos personajes también puso su cuota al éxito alcanzado por la serie en su momento.

Lo cierto es que, ahí se juntaron buenos actores, dirección escénica y sobre todo, un sólido y bien compuesto guion para conformar la obra de arte. Rozando a veces la caricatura, el Tavo se salva por milímetros, tal como no lo hace César Évora que cae en el abismo de su propio estereotipo.

Pero de cualquier manera los conflictos interpersonales de los personajes, su intramundo al margen de la trama central de la serie son los que atrapan al televidente. De ahí que la relación del Tavo con su padre (Eguren) o con su esposa (Nancy González) y el propio amorío de un oficial de policía (Évora) con la hermana del agente encubierto se convierten en ganchos para la teleaudiencia más que una historia de la que todo el mundo sabe cómo ha de terminar: los buenos ganan.

Tras la huella es harina de otro costal. Con un sentido demasiado moralizante, tanto que a veces insulta la inteligencia promedio del televidente y guiones casi siempre desastrosos, tanto que parecen culminados tras las morcillas de los actores. ¡Ah! Los actores, los pobres protagonistas de este serial obligados a interpretar personajes grises, de cartón, sin trasfondos ni luces interiores. ¿Quién es en verdad el teniente coronel Fernando (Roberto Perdomo)? ¿Tendrá una vida personal, humana, detrás del uniforme? Nadie sabe, se trata de un personaje mal caracterizado sin dudas.

No hay conflictos interiores tras la huella. No hay subtramas, no hay un dibujo caracterizado real de los personajes que representan a las fuerzas policiales y por eso se convierten a ratos en solo caricaturas que nos hacen añorar las temporadas de CSI, el espacio que por temporadas alterna en ese horario. Tal parece que algunos directores se han conformado con la categoría de obra menor o que los procesos urgentes de producción televisiva no dejan tiempo para más.

Se trata, salvando excepciones, de una serie de episodios, casi siempre unitarios, al calco, sin sorpresas ni pegada y urge sacudirlo pues, pudiera ser, poniéndole lo que lleva, buena materia prima para un mejor programa de televisión. Felizmente en sus últimos capítulos parece estar sacudiéndose de los lastres enunciados a lo mejor con demasiada crudeza.

Uno es otro producto televisivo, del mismo corte, pero diferente. Este parece asentar su dramaturgia en el sentido de lo espectacular: aquí tropas de asalto policial, tiroteos en las calles, despliegue de novedosas tecnologías. Todo ese ingrediente del policial clásico aderezado con la salsa de la que somos parte. Y no lo hace mal, pues se respira cubanía en sus tramas.

Un poco más desalmidonados los policías, con evidente carisma y mostrando el lado más real en cuanto a lenguaje y comportamiento. Un guion bien estructurado y una mejor dirección de actores. Nos muestra una fuerza policial en Cuba dinámicamente modernizada, operativamente eficaz, más bien delante y no tras la huella.

De cualquier manera, me parece se debieran juntar esfuerzos para hacer, de estas dos series parecidas, una con lo mejor que cada cual pudiera aportar y no desgastarse en el intento que a veces no fructifica. A lo mejor vale la pena emplear otros esfuerzos y recursos en series de espionaje o suspensos cubanos que aderecen con este gustado género la pantalla nacional.

Un par de cosas finalmente quiero apuntar: ¿por qué todos los jefes de estas unidades operativas, hembras y varones, son lindos? ¿Por qué todos son blancos?