Un retorno a las esencias prístinas de la historieta popular

Un retorno a las esencias prístinas de la historieta popular

  • The Flash es la quinta teleserie de CW transmitida por nuestros canales nacionales a las 7:30 p.m. en el Canal Educativo.
    The Flash es la quinta teleserie de CW transmitida por nuestros canales nacionales a las 7:30 p.m. en el Canal Educativo.

CW, cadena muy menor dentro de la gran industria televisiva norteamericana, de experimentaría el primer espaldarazo mediático de su trayectoria, mediante la entrega del Globo de Oro 2015 a la Mejor Actriz de Comedia a la intérprete de origen puertorriqueño Gina Rodríguez por su papel protagónico en Jane la virgen. Dicha serie, conjuntamente con Arrow (estrella de la corona dentro de la magra parrilla casera) y The Flash han supuesto un aumento del 14 por ciento en el número de receptores para el sello fabricante de Diario de un vampiro, Supernatural, Nikita o Reign.

The Flash es la quinta teleserie de CW transmitida por nuestros canales nacionales, los cuales sin embargo ni se enteran de muy pocos de los opus magnus de HBO y AMC; ni por consiguiente de la extraordinaria evolución del relato televisivo anglosajón del siglo XXI. La programan a las 7:30 p.m., en el Canal Educativo. Los capítulos de 44 minutos son “editados” a 27, corte atroz común en Cuba ya en vigor desde antes de la serie española El internado y censurada desde entonces por el firmante.

Pese a no ser devocionario de la producción de la planta —debido a su perfil demasiado juvenil y ligerito, actores de quinta categoría, ausencia de buenos guiones y nula presencia de personajes memorables—, he seguido con cierto grado de atracción e interés lo más sobresaliente facturado hasta ahora por CW: precisamente Arrow y The Flash.

No obstante, contar ya con versión catódica previa, la segunda ha sido vendida como el spin-off (o sea, el seguimiento, a través de una historia propia, de un personaje extraído de la pieza original; al modo de los pingüinos de Madagascar y su propia serie-filme) de la primera, justo en su caso del que hace alusión el título: este superhéroe juvenil dueño absoluto de la velocidad y extraído también del universo de los comics de la factoría DC, bien exprimida junto a Marvel por el cine y la pequeña pantalla.

CW la hiló fino con The Flash en materia de promoción. Desde el verano de 2014 “filtró” el piloto en Internet, bien previo al estreno oficial para octubre de ese año, y difundió hasta el cansancio por meses el anuncio del crossover (cruce de historias) en el capítulo ocho de ambos relatos televisivos. Resultado: audiencias increíbles para la casa. Ambos momentos, más allá de la niebla propagandística diseñada en función de las ventas, representan en realidad lo más trabajado de una trama contada con organicidad, sentido del ritmo, solventes escenas de acción, policromía y el correcto desempeño del actor encargado de incorporar al bólido del traje rojo: Grant Gustin.

Ya lo de los crossovers se ha vuelto más que sello, elemento imprescindible de la narrativa hogareña. No se puede entender The Flash, Arrow e incluso la más reciente DC Legends of Tomorrow sin esa constante recirculación de ideas, personajes y situaciones en plan de franca convergencia dentro de cada una de las tramas.

The Flash, la teleserie juvenil sobre Barry Allen, el analista de la policía de Central City “convertido” en un torrente justiciero más rápido que la luz, se deja ver por su sentido del humor y además en virtud de su total falta de pretensiones. Desde el principio está claro que cuanto se propone es entretener, empeño que ejecuta con las armas correctas y sin fútiles distracciones.

Algo hastiado quien escribe de la presunta “oscuridad” de cierto cine “adulto” de superhéroes, le parece ver en The Flash un retorno a las esencias prístinas de la historieta popular, hecho elemental tan perdido de vista por demasiadas adaptaciones de los referentes del universo marveliano y de la DC.

Sorprende, dado el techo creativo y financiero de la productora, la realización de los efectos especiales: de forma particular esa tormenta eléctrica tan bien recreada y las constantes precipitadas del corredor de rojo. En dichas escenas es remarcable el quehacer con los fondos congelados y la ralentización de la imagen para crear un efecto contrario.

Pese a lo dicho, The Flash, en términos dramáticos a la larga es más de lo mismo dentro de un campo temático donde los motivos argumentales suelen morderse la cola y en el cual las ostras no guardan muchas perlas, pero rinde su pase de grado y conforma junto a su hermana mayor Arrow lo único medianamente feliz de la infeliz casa fabricante.