Una maravilla de ciudad

Una maravilla de ciudad

  • La Habana dentro de tres años arribará a su aniversario 500.
    La Habana dentro de tres años arribará a su aniversario 500.

La Habana se debe preparar en grande para celebrar el advenimiento de su 500 aniversario, y es deber de todos contribuir a ese acontecimiento histórico. El asentamiento en el sitio actual, bordeando la hermosa bahía de La Habana ocurrió hace cuatrocientos noventa y siete años, un día dieciséis de noviembre ha dicho recientemente el escritor Rolando López del Amo.

Ciudad de profundas costumbres en la que los ingredientes españoles, africanos, franceses, italianos, judíos y chinos fueron mezclándose hasta forjar ese resultado especial que constituye nuestra nacionalidad, el ajiaco abordado por Don Fernando Ortiz. De bellas y raigales tradiciones revolucionarias, gran centro de cultura y espacio fértil para todas las artes, y las ciencias como ha demostrado la historia. Cuna de grandes ritmos y obras musicales conocidas por el mundo, lugar de nacimiento de cubanos ilustres. La Habana, capital de todos los cubanos tiene atractivos sublimes y oquedades que dan miedo.

Poco a poco se va perdiendo lo esplendido de una ciudad que tiene un paisaje que ha permitido que artistas, poetas y pintores le hayan dedicado parte de sus renombradas obras.

La oficina del historiador de La Habana en la persona de Eusebio Leal emprendió una titánica tarea para recuperar la mítica Habana Vieja, y en épica contienda contra la mediocridad lo fue logrando. Es una obra monumental lo realizado y que ha permitido entre otras cosas, conservar el patrimonio nacional, darle vida a aquella partida que parecía destinada a quedar en el olvido. Hoy reconstruida es el lugar preferido de pintores, donde conviven escuelas de todo tipo, galerías, museos, casas de cultura, hoteles y restaurantes por donde gozosamente andan a sus anchas los turistas. Es una genuina proeza lo logrado y una muestra de la capacidad creativa del cubano.

Lo anterior demuestra que si se puede, si hay creatividad, espíritu emprendedor, imaginación y patriotismo. ¿Por qué no hacemos lo mismo en otros lugares de la Capital? Debemos hacerle un valladar al mal gusto, la desidia, la marginalidad y unir todas las fuerzas habaneras en una cruzada por devolverle su esplendor a la capital.

Lo que nos ratificaría que los problemas causados por los hombres siempre se pueden resolver por los propios hombres.

En el tránsito por las provincias del país, por ejemplo Santic Spiritus y Granma (Bayamo) se puede constatar la limpieza, el orden, el buen gusto en el diseño de los establecimientos públicos y los buenos modales de sus pobladores.

Hoy en la Capital existe una violencia verbal y extraverbal muy grande, se dicen palabras obscenas a gritos. No hay lugar donde no se escuchen las llamadas palabrotas, incluso en boca de las niñas. Los hombres andan en short, sin camisas por doquier y nadie los corrige. Pocos choferes y peatones respetan las leyes del tránsito. La marginalidad e indisciplina ha ido ganando espacio, como la hierba mala en los solares yermos. La escuela, los medios de comunicación, la policía y los tribunales deben mancomunadamente intervenir de manera coherente para poner coto a esos fenómenos y hacer de la capital un lugar agradable, donde honradez, cultura, decencia y orden sean lo que la caracterice.

Hay que situar en el servicio de Comunales a un dirigente con todo el poder necesario, para que organice un sistema eficaz de recogida de la basura, escombros, limpieza de tragantes, y restablezca el orden en ese vital servicio. Dicho trabajo debe ser labor primordial de cada día y no solo una tarea de choque.

Es cierto que en ocasiones algunos medios han abordado estos temas, pero se requiere de un trabajo permanente, más creativo para inculcar la necesidad de detener la degradación medioambiental que supone el tratamiento de los residuos contaminantes, producto de la actividad industrial, es un asunto en el que se debe tener oídos receptivos. Así como desterrar para siempre la indisciplina social y la vulgaridad que nos circunda.

El 8 de noviembre fue un fecha que pasó casi inadvertida porque muchas personas, como es lógico, estaban pendientes de los resultados de las elecciones en los Estados Unidos. Ese día la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentó un informe en la conferencia internacional sobre cambio climático de Marruecos (COP22), que fue solicitado para hacer avanzar el Acuerdo de París de la COP21. Dicha Organización informó que los últimos cinco años fueron los más cálidos de los que se tenga registro. Detalló el aumento del nivel del mar, que pronto crecerá como consecuencia de la inesperada rapidez del derretimiento de la capa de hielo polar, lo que aumentara el nivel de los océanos y afectara en lo particular a los estados insulares. Esa situación nos obliga a pensar en la necesidad de cuidar nuestros parques, remozarlos y hacerlos capaces de acoger a los habitantes capitalinos en las tórridas tardes, para ellos debemos emprender ese trabajo con ahínco.

A lo anterior se une la pertinencia de pensar en construir terrazas acogedoras para turistas y habaneros, en los portales de algunos cafés. Hay que poner a volar la imaginación ante la crudeza de los cambios climáticos que ya se están produciendo.

Alguien escribía que las tardes en la ciudad se tornan oscuras; la nube de humo, lanzada al aire por la chimenea de la termoeléctrica Otto Parellada provoca lo anterior, y ello requiere pensar detenidamente y apoyados en la ciencia, en buscar las soluciones más adecuadas. Hay que ponerle punto final a la contaminación de la Capital, para preservar la salud de sus habitantes. Se trata de limpiarla, especialmente los ríos, crear los vertederos apropiados, cuidar el medio ambiente, como postulan los Lineamientos del Partido.

Tanto La Habana Vieja, como Centro Habana son lugares densamente poblados, los que reclaman una atención especial para luchar contra la contaminación atmosférica, y así proteger a sus moradores, garantizando que tengan las mínimas condiciones higiénicas. Eso es luchar también por la preservación del planeta.

Dentro de tres años celebraremos el 500 aniversario de la creación de La Habana y para ese jubileo tenemos que mover todas las fuerzas sociales y emprender una campaña, con metas precisas, que permita que la ciudad liquide muchos de problemas señalados. Es tarea que reclama la solidaridad de todos, empeñados en última instancia en el mejoramiento humano, en una sociedad inclusiva con todos y para el bien de todos. Para hacerle frente a todo ello es necesario recurrir al desarrollo de la virtud del trabajo, y al patriotismo. Tenemos que vencer con la vergüenza, como dijera el bayardo Ignacio Agramonte.

Los artistas e intelectuales residentes en esta Capital y las instituciones culturales pudieran hacer una contribución de calidad en su entorno, como han realizado algunos. ¿No sería bueno promover que cada artista plástico haga una obra en homenaje a la ocasión y la ofrezca como donación a la ciudad? ¿No podrían los compositores inspirarse y crear obras para la ocasión? ¿No pudieran hacerse concursos literarios sobre ensayos, historias sobre La Habana o biografías de habaneros ilustres? ¿No pudieran hacerse concurso de obras poéticas y recitales en los barrios? Con las opiniones y criterios de todos se elaborara una obra singular, solidaria y humana. Un movimiento popular en el que todos pongamos un granito de arena para hacer de La Habana la ciudad más hermosa que ojos humanos han visto, como dijera Cristóbal Colon de la isla grande. Un movimiento que la haga la Capital del arte y la cultura, por y para su pueblo.

Por: Oscar Oramas Oliva