Venezuela: ¡acuérdate de abril!

Venezuela: ¡acuérdate de abril!

  • La verdad sobre la soberanía venezolana y la Revolución Bolivariana, prevalece hoy más que nunca.
    La verdad sobre la soberanía venezolana y la Revolución Bolivariana, prevalece hoy más que nunca.

La oposición rastrera y traicionera pretende revivir el pasado de quince años atrás, y su triunfo efímero de dos días de entonces, ahora quiere apuntalarlo con la traición interna y la intervención extranjera. ¿Alguien puede ser tan ingenuo que crea que son válidos y verdaderos sus falsos reclamos actuales en nombre de la misma Constitución que no respetaron y enterraron hace 15 años?

Esta verdad debe presidir hoy cuando se aproxima el décimo quinto aniversario del golpe de Estado patrocinado por la reacción y que fue vencido por la acción conjunta del pueblo y las fuerzas armadas leales, pues los procesos posteriores son parte de un mismo derrotero de la oposición reaccionaria: destruir los cimientos y la edificación toda de la República Bolivariana de Venezuela y de su líder histórico Hugo Chávez.

Hugo Chávez fue electo presidente en las elecciones presidenciales con el 56,5 % de los votos: el 6 de diciembre de 1998. Asumió la presidencia el 2 de febrero de 1999. El segundo referendo constitucional aprobó la nueva Constitución de Venezuela con un 71,78 % de los votos: el 15 de diciembre de 1999. Se realizaron elecciones generales para legitimar los poderes del estado acorde con la nueva constitución y Chávez ganó la presidencia con el 59,76 % de los votos, el 30 de julio del 2000. Y el 19 de agosto de 2000 se juramentó ante la nueva Asamblea Nacional de Venezuela para el periodo 2000-2006.

El golpe de Estado iniciado el 11 de abril y consumado el 12 de abril de 2002, o sea, un año y ocho meses después, fue producto de una combinación de sucesos arteros contra la presidencia de Hugo Chávez y todo el sistema constitucional de la República, entre los cuales vale citar el golpe de mercado previo desatado por la cúspide empresarial liderada por Fedecámaras para provocar la crisis económica y social; el golpe mediático colosal, amamantado y alimentado por la traición de militares y la participación de otros agentes internos y externos. Todos estos sucesos se conjuraron para hacer añicos el orden constitucional. Como una señal más indeleble del carácter que tuvo esta conjura, los protagonistas echaron mano a las más truculentas mentiras y planificaron y ejecutaron la masacre del puente Llaguno contra sus propios manifestantes seguidores y contra los bolivarianos, a través de francotiradores pagados, y propalando la calumnia que había sido Chávez quien había ordenado el fuego contra el pueblo por medio de un montaje de la televisión opositora.

Todos los sucesos críticos previos y durante el 11 de abril, condujeron al apresamiento de Chávez y la pretensión de que lo ocurrido no había sido un golpe de Estado. También sostuvieron ante la nación y ante el mundo que el presidente Chávez había renunciado. El asesinato posterior de Chávez fue una posibilidad que no se pudo descartar.

Sin embargo, cabe hoy recordar más que nunca, que esta misma oposición, que hoy expresa que respeta a la Constitución, fue la que orquestara lo siguiente (lean mis lectores, por favor):

El gobierno constituido aquel nefasto día 12 de abril de 2002 dio a conocer su Decreto con el nombre oficial de Acta de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y Unidad Nacional (¿Verdad que suena bonito para la reacción nacional e internacional?), y fue firmada por 400 personas presentes en el Palacio de Miraflores. ¿Dónde están estos descarados e “ilustres” personajes? y ¿en qué filas partidistas militan hoy?

Este decreto daba poderes especiales y amplios al gobierno transitorio y echaba a la basura a la Constitución de la República Bolivariana aprobada por el pueblo venezolano en 1999.

Consistía en una introducción, varios "considerando" y 11 artículos que pretendían establecer el nuevo gobierno con un nuevo marco legal:

1. Nombró presidente a Pedro Carmona Estanga, quien para ese entonces era líder de la Patronal Fedecámaras y lo facultó para redactar nuevos decretos que aseguraran la consolidación del gobierno de facto. ¿En qué elecciones participó y qué pueblo lo eligió?

2. Cambió el nombre del país a República de Venezuela eliminándose la denominación "Bolivariana". ¿Serán seguidores de Bolívar y patriotas estos facinerosos?

3. Disolvió el Poder Legislativo y destituyó a todos los diputados de la Asamblea Nacional, el parlamento permanecería cerrado hasta la convocatoria de nuevas elecciones. ¿Fueron y serán respetuosos de alguna asamblea nacional que se les oponga o que les frene para usurpar el poder del Estado?

4. Se creó un Consejo Consultivo del Presidente de 35 miembros principales con sus suplentes, los principales podían ejercer a la vez cargos nacionales, estadales o municipales.

5. Estableció que el presidente coordinaría su política con los poderes regionales y municipales.

6. Estableció que se debía convocar a elecciones generales antes de 1 año para constituir un nuevo gobierno. ¿Acaso gritaron elecciones ya o la convocaron para el mes siguiente, como hacen ahora?

7. Le otorgó al presidente de la República poderes para remover y nombrar a los miembros de todos los poderes públicos venezolanos Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y Moral (Fiscalía, Defensoría y Contraloría) a nivel nacional, estadal y municipal. Además le dio el derecho de nombrar a los representantes del país en los parlamentos andinos y latinoamericano. ¿Qué clase de presidente designaron, que tenía poderes tan omnímodos y superiores al de un rey actual?

8. Destituyó a los miembros principales del Tribunal Supremo de Justicia, Fiscalía General de la República, Contraloría General de la República, Defensoría del Pueblo, Consejo Nacional Electoral, y le otorgó al presidente el poder para nombrar a los nuevos integrantes de todas esas instituciones. ¿Verdad que al mandamás presidente no solo le dieron la facultad para designar, sino también para destituir todo lo establecido por mandato constitucional?

9. Se derogaron 48 decretos-Leyes hechos en base a la Ley Habilitante que aprobó la Asamblea Nacional en 2000, una comisión nombrada por el nuevo gobierno revisaría las nuevas leyes. ¿Se imaginan lo que haría esta contrarrevolución, si llegara al poder, con todas las leyes que amparan las misiones y todos los derechos humanos consustanciales en Venezuela?

10. Estableció que todo el ordenamiento jurídico se mantiene vigente siempre y cuando no contradiga o choque con el decreto de constitución del gobierno u otras normas legales dictadas por el nuevo gobierno.

11. Estableció que el Gobierno de facto entregaría el poder a nuevas autoridades electas en el futuro de acuerdo a lo establecido en el decreto y en otras disposiciones que se tomen. ¿Realmente entregarían, así mansamente, el poder del Estado, después de efectuar aquel golpe de estado violento?

Estimados lectores, después de leer todo lo anterior, ¿alguien puede ser tan ingenuo o tan papanatas, que crea que la oposición de hoy, la mismísima de entonces, pueda tener el más leve respeto a la constitucionalidad actual de Venezuela y, por lo tanto, sean válidos y verdaderos sus falsos reclamos actuales en nombre de la misma Constitución que no respetaron y enterraron hace 15 años?

Hugo Chávez fue reelecto presidente con el 62,84 % de los votos el 3 de diciembre de 2006. La asunción a la presidencia para un nuevo mandato ocurrió el 10 de enero de 2007; triunfó en el Referendo Constitucional de 2009 para la reelección ilimitada para los cargos electivos el 15 de febrero de 2009. Fue electo presidente para un tercer mandato con el 55, 08 % de los votos, el 7 de octubre de 2012 y ocurrió su fallecimiento el 5 de marzo de 2013 en Caracas, Venezuela, después de varias intervenciones quirúrgicas llevadas a cabo en La Habana para extirpar el cáncer.

Nicolás Maduro, entonces Vicepresidente, asumió tres días después la jefatura del Estado y del Gobierno hasta que se celebraron las elecciones presidenciales, el 14 de abril de 2013, resultó vencedor y fue proclamado presidente de la República Bolivariana de Venezuela el 19 de abril de 2013.

La oposición cuestionó este último proceso aunque finalmente asistió a las elecciones presidenciales, y perdió, aunque siguió gritando fraude hasta agotarse sus gargantas y su pataleo.

El 6 de diciembre de 2015, después de poner en marcha un franco golpe de mercado contra Maduro y la Revolución Bolivariana, la oposición obtuvo una mayoría en las elecciones para diputados de la Asamblea Nacional. Esta vez pensaron y actuaron como si hubieran alcanzado el cielo por arte de birlibirloque.

Al instalarse la nueva Asamblea en enero de 2016, embriagado por su mayoría parlamentaria, Henry Ramos Allup en su primer discurso como presidente de la Asamblea Nacional, afirmó que “en un lapso no mayor a seis meses” sacaría del poder a Nicolás Maduro.

Comprobados los indicios de fraude electoral en el caso de tres diputados, el Tribunal Supremo de Justicia decretó la paralización del juramento de los mismos. En fecha posterior, finalmente la directiva de la Asamblea los juramentó como tales. Ante este desafío y desacato, el máximo Tribunal decretó a la Asamblea Nacional en desacato hasta tanto no rectificara esta acción anticonstitucional y determinó que todos sus actos a partir de esa fecha serían ilegales y nulos. La Asamblea, que no ha rectificado su ilegal proceder, continúo bajo esta sanción y condición de desacato.

La oposición, entretenida por deshacerse del Presidente Maduro, solicitó tardíamente el revocatorio, con elecciones presidenciales adelantadas, y durante la recogida de firmas cometió un fraude colosal que obligó al Tribunal Electoral a pronunciarse al respecto.

El 9 de enero del 2017, la Asamblea Nacional, a pesar de encontrarse en desacato dictado por el Tribunal Supremo de Justicia, volvió a la carga para tratar, aunque ficticiamente, de asestar un golpe de Estado al presidente Maduro. La mayoría opositora de la Asamblea Nacional, presidida por Julio Borges, votó de forma nominal y declaró que Nicolás Maduro había abandonado sus funciones como presidente de la República y por lo tanto abandonó su cargo. Votaron por este despropósito 106 parlamentarios presentes, con la ausencia por retiro al iniciarse la votación, de la bancada bolivariana. Toda esta acción quedó como lo que fue, una farsa política en un teatro de marionetas, de un órgano que quedó inhabilitado por su proceder anticonstitucional.

Por tanto, esta vez, en abril de 2017, a casi los tres años justos de la asunción a la presidencia de Nicolás Maduro, la oposición pretende llevar a cabo su nueva intentona de golpe de estado, desde la catapulta de la Asamblea Nacional en desacato y la acción golpista de los partidos opositores concertada con factores internos y externos (OEA y gobiernos de países específicos, y en especial de los Estados Unidos).

Todos estos aspectos y realidades de ayer y de hoy, nos permiten hacer un llamado fraterno al pueblo venezolano: Hermano: ¡Acuérdate de abril!, acuérdate a la vez de la traición que se incubó antes y se incuba ahora; y también de la victoria y la gloria vivida en aquel abril que liberó a Chávez y del abril de ahora que evitaría la repetición acrecentada de un acto criminal y artero contra la República Bolivariana y su Presidente.