Desde el arte acceder al innumerable quién

Desde el arte acceder al innumerable quién

  • El volumen profundiza en temas como mercado del arte, curaduría y crítica.
    El volumen profundiza en temas como mercado del arte, curaduría y crítica.

El ejercicio de la crítica es una de las deficiencias más señaladas por parte de los propios críticos, artistas y las instituciones (culturales o mediáticas) en Cuba. Su notada ausencia es parte de un deteriorado proceso para incentivarla, publicarla y reconocer su necesaria presencia para el lógico funcionamiento de las estructuras en la dinámica de creación, promoción, comercialización y recepción de la obra de arte.

Bajo estas premisas, el día en que el público lector recibe un libro dedicado a la crítica podría casi convocar un banquete, decretarlo como Día Feriado y aprovecharlo en la lectura inmediata del volumen. Eso me sucedió con el texto Del uno al innumerable quién (Ediciones UNIÓN, 2014) de Israel Castellanos, leído con la felicidad de que coincidió con el Diez de Octubre y pude arremolinarme en la cama, estrujar las hojas y volver sobre textos para repasar estos pasajes críticos sobre arte cubano contemporáneo en el tránsito de los veinte años que van de 1990 a 2010.

Como expresa en las palabras iniciales de presentación, el grueso de la selección corresponde a la reseña genérica, entendida como el texto que, sin llegar necesariamente a la profundidad de la crítica más “especializada” da cuenta a la vez que valora un evento de los llamados culturales. Con una certera selección de los textos, las secciones que integran el libro permiten que uno pueda hacerse idea de los destinos de la creación visual en Cuba. En una primera parte (Del uno) dedicado a la reseña de exposiciones, el autor sondea los terrenos de la plástica en creadores como Ángel Ramírez, Damián Aquiles, el grabador Abel Barroso para completar la lista de 36 textos sobre artistas y exposiciones.

Un segundo apartado titulado Al, dedica sus páginas a expresar problemáticas como mercado del arte, relaciones galería-artista, curaduría, la crítica en la prensa, o recepción del arte. Esta sección recoge trabajos publicados en la columna Látigo y cascabel del periódico Juventud Rebelde y sus temas resultan más generales; desde los cuales se pueden trazar ejes transversales para estudiar las artes plásticas cubanas como fenómeno.

Por último, en las páginas dedicadas al innumerable quién, Castellanos realiza una selección de textos sobre exposiciones colectivas, lo que permite sondear las poéticas personales y ponerlas a discutir entre sí. Algunos referidos a la Bienal de La Habana, a los saloncitos de los horrores (una práctica que marcó buena parte de la cercana historia del arte insular), al lado de otros referidos a las ediciones del Salón de Premiados, el Salón de Arte Digital, entre otros.

Confiesa el autor, que antes de concebir este libro, pensó en la posible utilidad de una muestra personal de la crítica llamada militante o de publicaciones seriadas.

“Este volumen contribuye a paliar la dispersión bibliográfica concerniente a la crítica de arte cubano; complementar la visión de otros críticos sobre la obra o poética de significativos exponentes y algunas problemáticas del arte cubano contemporáneo; ser de utilidad en la investigación y la docencia; posibilitar que el receptor no necesariamente especializado se interese en ampliar su conocimiento, entonces la compilación habrá cumplido sus mayores expectativas”.

El libro, publicado como parte de los beneficios de la Beca de Crítica Bernardo G. Barros de la Asociación de Artes Plásticas de la UNEAC, es la confirmación del interés de algunos de nuestros críticos a sondear los caminos del arte cubano.