Los otros poemas de Raúl Hernández Novás

Los otros poemas de Raúl Hernández Novás

  • Raúl Hernández Novás, merecedor en 1985 del  Premio UNEAC de poesía.
    Raúl Hernández Novás, merecedor en 1985 del Premio UNEAC de poesía.

En la tempestad violenta,
va el relámpago primero

Política natural, Raúl Hernández Novás

En Raúl Hernández Novás hay una “tensión al límite” en la representación de la imagen como signo de lo que está dentro del hombre. En Amnios (Ediciones Ateneo 1998), por dónde lo conocí, ya se me presentó como un poeta vasto, gigante. La lectura continua de 380 páginas como si estuviera delante, no de una serie de libros de poemas antologados sino de una ingeniería, de algo que se ve unido, me construyó la visión de la realidad que ha ido acumulándose con los años. Esa realidad “barroca”, acontece en los escenarios a los cuáles acudo. Recuerdo ahora: “yo no sé adorar, yo que destruyo/ los ídolos con furia iconoclasta”1.

Releyendo el prólogo de Luis Arcos2 en Amnios, excelente, descubro a un poeta que acaba de dispararse en la sien, el primer intento le había fracasado, un poeta que “traspasó una frontera que muy pocos rebasan”3y que luego “insistió y se consumó la muerte”4.

Allí Luis Arcos dice: “El poeta que todos creíamos tan prolífico solo dejó en su casa seis poemas inéditos, aparte de siete que regaló a algunos amigos y de los que no conservaba copia, según fue siempre su costumbre. Se impone entonces la siguiente pregunta: ¿qué se hizo de los más de veinte poemas que no incluyó en la versión definitiva de Sonetos a Gelsomina (1991), libro que redactó, según confesión epistolar, entre 1982 y 1985, y para el cual, de un corpus inicial de cien sonetos, escogió setenta y siete: —“número simbólico pues es el mismo de los poemas de Trilce, de Vallejo”? Una pregunta que responde el volumen que presenta ahora Ediciones UNIÓN: Otros poemas (2015).

Luis Arcos asume ese descubrimiento con toda fascinación: “Cuando se publicó la antología Amnios (1998), de Raúl Hernández Novás, no se tenía un completo acceso a su papelería. (…) dos visitas que realicé, junto a Enrique Saínz, a su hermana revelaron que la papelería del poeta era enorme: había conservado toda su poesía escrita desde 1959 hasta su muerte”5.

Tal parece cábala que en la séptima página de ambos libros, pueda Luis Arcos ahondar y redescubrir. Una similitud que pone Amnios al servicio de Otros poemas como refiere el prologuista al convenir que este volumen sirve también para trazar estudios venideros sobre figura tan importante de la poesía cubana. Sus poemas son, para mí, bellos desde esa perspectiva que se tiene cuando quien sostiene la pluma es capaz de tocar con delicadeza.

Otros poemas es más que todo lo que en vida no publicó el autor de los poemas de Amnios, contiene además para placer del lector curioso, un Apéndice: otra nota introductoria pero a Without Candy (primera versión de su poema emblemático: Sobre el nido del cuco), el poema, las traducciones que realizara a T. S. Eliot (East Coker y El hipopótamo), y finaliza con las epístolas que escribiera a Luis Arcos, Raúl Hernández Novás. Así la mirada sobre el poeta se agranda pensando en el hombre.

Esta antología (casi edición crítica) parece una carta de navegación dentro de los ámbitos oscuros y lúdicos de Raúl Hernández Novás, su portada: cartas manuscritas que sostienen su firma (signatura), desordenadas como si estuvieran sobre la mesa, puede descubrirse su caligrafía y la tipografía de la máquina de escribir que usó para confección de su poesía. Es una portada íntima para el investigador que, a fin de cuentas, es lo que ve: muchos papeles de una virtud caótica. Por eso se preocupa tanto Luis Arcos para destacar la fecha de cada una de las creaciones de Raúl Hernández Novás, y así poder trazar, con minuciosidad, la ruta que siguió el pensamiento (las preocupaciones) del poeta.

En las dos cartas publicadas en Otros poemas, el poeta confirma, declara, punto a punto, los diversos temas a los cuáles le cantara, y no se resiste a la hora de hablar sobre las estructuras que escogiera para hacer poesía (rara avis en el proceder de los poetas de la Isla, ya que existen poquísimos casos en los cuáles creación y lucidez se aúnen para realizar una especie de autodisecación, de crítica autofágica). Le dedica a Luis Arcos, un diálogo preciosísimo. Un pequeño estamento para encontrar en Raúl Hernández Novás no solo al poeta que lo trasgrede todo a partir de la noción de lo barroco, sino (y también) del hombre obsesionado, consciente de ello. Poeta de grandes rasgos que ansiaba tocar con la palabra “el agua [que] era rosa/ y las nubes témpanos y todos los caballos hermanos”6.

Por lo que esta ampliación (la antología: Otros poemas), sí está en función de unidad para el posterior acercamiento a la mirada crítica. Y así ubicar en el lugar merecido a este poeta, que se desconoce tanto.

Otros poemas no solamente sirve para estudiosos sobre la figura de Raúl Hernández Novás, sino también para lectores que necesitan de la poesía en su afán de explicarse la realidad. Porque los poemas de Novás, sirven para explicar la realidad.

 

1 Eres la realidad, “Al más cercano amigo” (1987), Amnios (Ediciones Ateneo 1998). Pág. 201.

2 “Raúl Hernández Novás: La mirada desde el velo del amnios”.

3 Ibídem, pág. 7.

4 Ibídem, pág. 7.

5“Nota introductoria a Otro poemas”. Otros poemas (Unión 2015). Pág. 7.

6 s/t. Otros poemas. Pág. 317.