Papeles nevados de Luis Carlos Suárez

Papeles nevados de Luis Carlos Suárez

  • El poeta Luis Carlos Suárez.
    El poeta Luis Carlos Suárez.

La poesía de Luis Carlos Suárez se devela nostálgica en Papeles nevados, libro ganador del concurso Fidelia (1998)  y publicado por Ediciones UNIÓN, en 2003, que constituye un homenaje al poeta romántico Juan Clemente Zenea.

Luis Carlos se apropia de un lenguaje sencillo para evocar al barco ausente, al niño envejecido y los códigos secretos de los trinos. Con gran astucia el poeta nos conduce hacia un universo bucólico en el que cada verso se plasma preciso, a veces henchido de melancolía, otras un tanto irónico para golpear al lector con una verdad del mundo circundante.

Matiza la nostalgia de sus versos con un toque de erotismo:

Poseída de aguas llegas en el vient
tu boca corales, peces asombrados….
…ceibas atravesadas por clavos y lamentos
me sabe tu corteza, duele la raíz del verde
                                           y yerbas juntas
sexo desvelado entre pastos
.1

Su poesía transcurre del intimismo a la nostalgia y con ello le otorga a su obra un sello singular, conmovedor.

La melancolía del poeta se percibe rotunda y eficaz. Su lírica es un juego de luces que enciende o apaga cada palabra con precisión para mostrarse ante los ojos del lector:

El triste quiso estarlo,
pero qué desperdicio, alguien dijo,
y le puso en la solapa
una flor de colores para alegrarlo.

Al triste le sobraba su cara larga,
ojeras de insomnio
Le dieron máscara, una sonrisa
enorme y eterna
como noche de todos los mundos.

Ahora viaja en tren,
visita las ferias
y arrastra su sonrisa enorme,
La más triste de todas las sonrisas2
.

Tango triste, así tituló el autor a este poema con el que casi finaliza el libro para dejarnos una interesante reflexión sobre la conducta humana y las actitudes tomadas por el hombre, en ocasiones, ante el mundo circundante.

La cubanía brota de estas páginas donde no faltan detalles que la identifican y se advierten elementos de insularidad con evocación a las costas, al navío y por ende, al mar.

De estos versos se desprende el olor de los campos, el trino de los pájaros y el sabor del café, unido a las preocupaciones sociales, el amor y, en algunos casos, la desesperanza.

Es un libro que nos deleita con su sabiduría y la fuerza concedida por la síntesis poética traducida en un singular lirismo.


1 Pág.47

2 Ibídem. Pág. 81