Alfonsín Quintana: sensacional también

Alfonsín Quintana: sensacional también

Eres sensacional, canción que lo hizo famoso y las que surgieron después fueron la confirmación de que no era cuestión cuantitativa sino cualitativa y prueba de ello es la permanente luz propia de Idelfonso Quintana Fabelo alias Alfonsín Quintana, en el  firmamento de la canción cubana.

Vino al mundo el 28 de enero de 1923 en el habanerísimo barrio de Jesús María en La Habana Vieja. Respecto a sus comienzos declaró: "Mis primeros pasos los hago como estudiante en la escuela pública primaria de Monte y los estudios superiores los realicé en la Asociación de Dependientes del Comercio, en Prado y Trocadero. Después me gradué de mecanógrafo y trabajé en la muebleria La Casa Grande donde conocí a Neno González, músico que admiraba. Conversábamos mucho y me sentía maravillado porque la música era mi pasión.

Por azares de la vida Miguelito Valdés abandona el septeto los Jóvenes del Cayo y Domingo Vargas pasa a ser prácticamente su director; entonces un día de 1938, Neno González recomienda a Alfonsín Quintana y es cuando comienza como cantante. Desde ese momento se propuso “levantar los Jóvenes del Cayo a gran altura.” Y entre los años 1948 y 1949, ya estaban actuando en Radio García Serra desde el Hotel Plaza, con Manolo Ortega como locutor que lo bautizó como Alfonsín y así se quedó. Entre los muchos músicos que tocaron junto a él está Félix Chapottin.

Durante su estancia en la radioemisora Cadena Azul Trinidad pudiera definirse como algo sensacional. Allí acompañaron a Daniel Santos que además, grabó mucho con nosotros. En esa época ya brillaban como cantantes Albertico Ruiz,  Orlando Vallejo, Roberto Faz, Roberto Espí y Titto Gómez.

Siempre ha manifestado cierta inquietud por no haber grabado Eres sensacional. En una entrevista me comentó: "Ni me lo recuerdes, Contreras, tú sabes que nosotros los cantantes nos enamoramos de un número, un tema, un bolero y, con eso el público te identifica para toda la vida. Cuando yo le escuché ese bolero a Laíto con Senén Suárez, en 1958, en el casino del Hotel Comodoro, donde tocábamos los dos, ambos con nuestros conjuntos, me dije, “eso es mío”. Senén me dijo: “Sí, Alfonsín, te lo dejo a ti para que lo grabes”… pero, él se lo dio a Fernando Álvarez (…) Nada, Senén se confundió, se le olvidó, éramos amigos, un tipo chévere.

Siempre ha lamentado el olvido de Senén “porque esa joya de bolero era para mí”.