Andantes y andanzas de Mozart en La Habana

Andantes y andanzas de Mozart en La Habana

  • Diseño del prestigioso festival.
    Diseño del prestigioso festival.

El Festival Mozart Habana ha terminado pero no los andantes y sus andanzas por la ciudad de ese misterio musical y humano que fue el nacido en Salzburgo. Gracias a la ayuda de la Fundación Mozarteum de su ciudad natal no solo se realiza la festividad, sino que existe el Liceum Mozartiana en la Capital de Cuba, auspiciado por la Oficina del historiador y el Instituto Superior de Arte desde el 27 de enero del 2009.

Las intensidades de las obras de Mozart, la vitalidad desbordada en la  que, sin embargo se percibe un matiz del sentimiento trágico de la existencia, la leyenda de su vida son elementos de parentesco con la sentimentalidad cubana y, sin dudas, hay un nexo  a escala de energía cósmica entre el músico austriaco y este archipiélago trepidante que favorece el interés y gusto, tanto de músicos, como de públicos por las interpretaciones de las complejas partituras del gran Amadeus, de quien José Martí señaló: “de todos los niños prodigiosos en el arte de la música, el más célebre era él, que no parecía que necesitara de maestros para aprender”.

La Scholla Cantorum Coralina, de Alina Orraca, teniendo como invitados a Antonio Dorta en el clarinete, Osmany Hernández en el fagot y Pedro Luis González en el corno, ofreció una muestra de esa capacidad cubana de reproducir a Mozart en el Aula Magna de San Gerónimo durante los días del festival con una interpretación impresionante de la Sonata para piano no. 16 en Do, K 545, merecedora de prolongado aplauso y gratitud por parte de un auditorio diverso que disfrutó gratuitamente del concierto y esa es otra intención del Lyceum y del Festival, propiciar la inclusión de toda la comunidad, particularmente niños y jóvenes, en el conocimiento y disfrute de un tipo de música considerada por algunos sólo “audible” para élites.

Ya desde el Siglo XIX el escritor y sacerdote bayamés Tristán de Jesús Medina había legado al acercamiento cubano  al genio musical su narración Mozart ensayando su Réquiem, considerada por la doctora Zaida Capote Cruz, una de las más memorables de la época. Inspirado en la tormentosa vida de Tristán y en su texto sobre el compositor, Roberto Méndez escribió con audacia y sus reconocidos saberes literarios la novela Música nocturna para un hereje que fue Premio Ítalo Calvino 2014 y ha sido publicada por Ediciones UNIÓN, casa editorial de la UNEAC.

Roberto Méndez aclara en una advertencia final de la novela “En modo alguno pretendí redactar una biografía novelada y, menos aún una novela histórica, las clasificaciones son falaces. En última instancia este libro es un divertimento o un pastiche, donde el rebelde clèrico cubano va de la mano de un artista que él reinventó  a su medida: Wolfgang Amadeus Mozart”.

Música nocturna para un hereje es también una reinvención del escritor sobre esos dos personajes, el cubano y el austriaco emparentados por las peculiaridades de sus existencias, que a pesar del desbalance del éxito entre uno y otro terminan apabullados por circunstancias diferentes pero igualmente adversas.

Así que, Mozart no solo se mantendrá en los repertorios de los músicos cubanos luego del Festival que reafirmó  sus cercanías a los públicos cubanos, también se podrá encontrar en esta novela con mirada aguda, atrevida, sobre aspectos de su vida y la de Tristán que de todas formas propicia que los andantes y andanzas del genio permanezcan en La Habana