Aproximación al crepúsculo

Aproximación al crepúsculo

  • La autora de Crepusculares. Foto cortesía de la autora
    La autora de Crepusculares. Foto cortesía de la autora

Asumir la presentación de un libro puede ocasionar placer y miedo, una combinación que asemeja el revoloteo de mariposas en el estómago. En mi caso aun no me abandona esa sensación, la alegría de tener en mis manos el libro: (h)ojearlo, saborearlo. El temor de que pasan los días y no encuentro las palabras, no las consigo agrupar en un acercamiento a un fenómeno tan curioso como el Crepúsculo. Y es que las luces aparecen de manera sorpresiva y están hechas de versos, turbulencias y guiños. Y detrás de cada punto de luz y de cada sombra que este proyecta hay una mano, una intención, un deseo, un oficio que lleva el nombre de Liliana Rodríguez Peña.

El libro en mi mano: Crepusculares (Ediciones Sanlope, 2014, Premio Iberoamericano de Décima Escrita 2013) anuncia el descubrimiento de un mundo que me resulta cercano. Su autora deposita los versos cuidadosamente, apuesta por la décima, conoce los riesgos, los asume y nos regala un cuaderno sobrio y vivo.

A Liliana no le interesa la deformación de la estructura, la violenta, pero de manera sutil y creo adivinar que todo parte de su personalidad poética y de la sinceridad ante lo que desea comunicar.

Traspongo una página y algo se enciende en los Rojos laberintos: una ciudad de oscuro fragor me invita a desandar sus calles como en un eterno retorno:

Volver y siempre volver

como parte de este juego.

Avanzo y pienso en las aves grises del otoño y en los muros que las detienen.

Pienso en el polvo y dudo de si existe o de si es una representación de mi cuerpo. Pienso en las pertenencias del paria, en la fuga y el naufragio, en el profundo silencio que queda a pesar de todo.

Cada poema es una habitación, cada verso una ventana, cada palabra un puntal. Y yo sigo avanzando, agradezco el convite de cada página y la sosegada voz que me guía hasta el espejo final donde me reconozco y descubro que también…

Tengo miedo a la luz aunque la luz

no pueda cercenarme las costillas.

A los guerreros tracios, a las ruinas

al eco que exoró la multitud.

Liliana teje lienzos que van desde los endecasílabos hasta las rimas asonantes, y los poemas en prosa y los coloca en un libro inaugural que le permite entrar con paso firme en el panorama actual de la poesía cubana expresada en décimas. Sus versos transpiran naturalidad y frescura. Motivan mi interés de lectora y mi curiosidad de poeta/decimista que inconscientemente busca aberturas en su tejido, pero las costuras de Liliana son cuidadosas, amplio su dominio de la técnica y fluido su discurso.

Crepusculares constituye un poemario que revitaliza la décima, que le aporta elegancia y transparencia. Heterogéneo desde el punto de vista temático, posee zonas oscuras y luminosas que se entrelazan, dando vida a un universo lleno de simbolismo. El sujeto lírico se desnuda, pero con recato; habla de miedos, de ausencias, de dudas, pero desde la experiencia y la madurez.

Los lectores encontrarán en estas páginas un lugar apacible pero no han de desdeñar las espinas que duermen bajo la suave tierra. Crepusculares se ofrece como la vida, con uvas dulces y amargas.

Yo continúo absorbiendo las palabras, disfrutando la cadencia de cada estrofa. Sin pretenderlo, encuentro la “Definición casi inerme de todo lo vivido”.

Me detengo, estoy al borde del Crepúsculo, extiendo una mano y los rayos de luz me cosquillean en los dedos.

Miro al cielo y encuentro que

Solo Dios paciente espera.

El mundo infiel, doloroso,

Es un retablo y nosotros

Somos la última pieza.

Al cerrar el libro se abren ante mis ojos cientos de puertas. Los 38 poemas de Liliana revolotean en mi cabeza como las mariposas en mi estómago. Qué decir de un poemario que ha dejado en mis labios el regusto de la buena poesía, en mi corazón un sentimiento auténtico y en mi mente versos difíciles de olvidar. Tal vez alguien entienda que debo realizar una disertación teórica o citar a estudiosos encumbrados. O quizás buscar en la Wikipedia acerca del Crepúsculo (descartando las referencias a la saga de vampiros y hombres lobos). Pero yo prefiero que sea Liliana quien nos hable a través de estos poemas que representan su amanecer editorial y que nos regale todos los rayos de luz de Crepusculares.

Por: Elizabet Reinosa