Contribuciones al estudio del Ismaelillo de Cintio Vitier y Ángel Augier

Contribuciones al estudio del Ismaelillo de Cintio Vitier y Ángel Augier

  • Este ejemplar de Ismaelillo se realizó en New York.
    Este ejemplar de Ismaelillo se realizó en New York.

En 1969 aparecen dos valiosos trabajos sobre el poemario que nos ocupa. Ellos son el ensayo de Cintio Vitier “Trasluces de Ismaelillo[i] y el trabajo de Ángel Augier “Introducción a Ismaelillo”. El estudio de Cintio, escrito en 1967, pretendía “situar el librito en su contexto espiritual y abrir algunas perspectivas al trasluz del texto mismo.”[ii] En tal sentido fundamenta cómo el cuaderno trasciende al propio Modernismo:

“Cuando decimos fidelidad la referimos en este caso, más aún que a las creencias sintetizadas en la dedicatoria de Ismaelillo, en primer término a la vida misma [...] porque a través del tejido simbólico que enlaza el título con la profusión de metáforas que hacen el texto de Ismaelillo, ciertamente este libro «está escrito en la realidad»: no se aparta de ella para entrar en un reino artístico autónomo, según la tendencia general del modernismo, sino que, más cerca en esto y en tantas cosas de poetas posteriores como Vallejo y la Mistral, más cerca de la mejor poesía de hoy, y, creemos, de mañana, no pierde nunca el vínculo entrañable con la realidad,  con la situación vital de donde los versos han nacido. La vida, por el contrario, se traspone en símbolos por el exceso mismo que hay en ella. La catarsis metafórica no se verifica para olvidar ni superar lo vivido, sino justamente para afrontarlo a su mayor autenticidad”.[iii]

El preclaro ensayista profundiza también en el asunto o sustento contextual del libro, y seguidamente procede a unir atisbos en la obra de Martí para explicarse el por qué del título. De todo lo cual deriva que “Ismael, de cuya educación tan poco sabemos por el texto del Génesis, convirtióse para Martí, en un paradigma ideal de la revelación madre-hijo, quien sabe por qué intuiciones imaginativas, a las que tal vez no fueron ajenos algunos de los muchos cuadros pintados sobre el tema”.[iv] Resume también de forma convincente y original las características del estilo del libro donde “los versos nacen de una especie de ternura visionaria, y el orgullo de padre devuelve a Martí a la humildad de poeta, consciente de la originalidad como un deber.[v] También afirma que los sustantivos se emplean como ávidas concentraciones simbólicas y los adjetivos en perenne función de expresionismo pictórico. A la naturaleza del pensamiento poético de Martí dedica razonamientos memorables que nos van a servir como cierre en nuestras aseveraciones sobre el ensayo:

“¿Cómo puede uno estar «espantado de todo» y tener «fe en el mejoramiento humano»? El pensamiento de Martí no sigue los pasos de una lógica dialéctica. Gusta y necesita de los saltos en el vacío, emparentados con el grito inmortal de Tertuliano: lo creo porque es imposible». Su credo tiene tres dimensiones: una social («el mejoramiento humano»), otra religiosa («la vida futura») y otra moral («la utilidad de la virtud»). Las tres están vinculadas por un dinamismo de futuridad que late, como vimos, en la idea misma del  «hijo»: no sólo antídoto, por su inocencia, contra el veneno del mundo, sino también, en cuanto esa inocencia es fuerza germinal de la vida, impulsora del futuro [...] Frenado por esas contracorrientes, su dinamismo expresivo (el de Martí) se hace más complejo y agónico, más fiel por lo tanto a una realidad espiritual que se define por sus contradicciones, de las que el hijo carnal es el eje dramático y el hijo «visto» por la poesía quiere ser el conjurador supremo. Esa conjuración por el hijo se presenta bajo dos aspectos discernibles pero íntimamente ligados. Un Arte poética y una Ética, concentradas principalmente en los dos poemas centrales del libro: Musa traviesa y Tábanos fieros.

Ya hacia el fin sugiere zonas de posterior estudio en el poemario, como la estructura de “Penachos Vívidos”, la cual está constituida, según hemos probado, por un encabalgamiento de símiles que viene manifestándose desde su poesía de formación, y que tendrá su manifestación más depurada en las zonas de densidad literaria que Martí alcanza en los Versos libres. En el ensayo se desata la voz madura y múltiple del escritor, su concentrada, honda y estremecida sapiencia.

El estudio de Ángel Augier[vi] se propone “conocer los orígenes” (del libro) “rastrear las circunstancias que le dieron vida, que hicieron posible esa obra de tan alta calidad humana”. [vii] Augier nos describe el contexto en que nacen estos versos, los avatares de la vida de Martí, debatido entre el amor a la patria y a su familia. Y se muestra particularmente interesado en definir cuándo se conciben los poemas, por eso somete a estudio el cuaderno de apuntes número 4, donde aparecen los dos únicos manuscritos de los poemas del Ismaelillo. A continuación cita el siguiente apunte íntimamente relacionado con los presupuestos éticos del poemario: “…Pero si alguna vez has de mover la pluma en defensa de alguna injusticia, o en servicio de tu ambición, o de algún malvado, séquese ahora mismo tu manecita blanca, y quédese tu pluma sobre el papel convertida en piedra, y vuele de tus labios, como una mariposa avergonzada, la palabra de vida.”[viii] Supimos por nuestra búsqueda y análisis que estas ideas aparecen en el poema “Mi reyecillo”. [ix]

Prosigue entonces Augier haciendo una cuidadosa referencia a los intertextos: fragmentos de cartas referidas al poemario, que Martí envía y recibe, y profundizando en peculiaridades métricas y estróficas del cuaderno, así como en sus innovaciones de poética. Se refiere a las “imágenes brillantes” y los “giros dinámicos”, a los contrastes cromáticos simbólicos y a que en el libro predomina el estilo verbal, exigido por la acción que caracteriza algunos poemas del libro. Maravillado por la variedad que alcanzan en él los arranques heredianos, recurso del cual no tiene total conciencia Augier en aquel momento, los describe, pero no los identifica. Se refiere asimismo a la recurrencia de epítetos en el cuaderno, a la adjetivación libre, ágil y desenfadada y la opone a los clichés románticos, pero no se profundiza mucho más. Profundiza sí entonces en los neologismos, los asonantes raros y arcaísmos, así como en ciertas licencias poéticas.

Notas:

[i]- Cintio Vitier. ”Trasluces de Ismaelillo” en Temas Martianos, 1ra serie, Biblioteca Nacional José Martí, La Habana, 1969, p.141 - 151.

[ii] - Ob. Cit. p. 150.

[iii] - Ob. Cit. p. 142.

[iv] - Ob. Cit. p. 143.

[v] - El considerar a la originalidad como un deber es característica que traspasa también al resto de los poemarios de Martí.

 [vi] - Ángel Augier. “Introducción a Ismaelillo” en Anuario Martiano, n. 1, de la Sala Martí de la Biblioteca Nacional, 1969, pp. 167 – 205. Igualmente publicado como prólogo a la Edición Crítica y Facsimilar de Ismaelillo, en 1976 de la Editorial Arte y Literatura, y como ensayo en Acción y poesía en José Martí, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1982 y en Letras. Cultura en Cuba, Editorial Pueblo y Educación en 1997, p. 260 - 322. Las páginas que se citan en este trabajo pertenecen a esta última edición.

[vii] - Ob. Cit, p. 43.

[viii] - José Martí. Cuadernos de Apuntes, n. 5, Obras Completas, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1963 – 1965, T. 21, p. 167.

 [ix] - José Martí. Poesía Completa, Edición Crítica, en dos tomos, Editorial Letras Cubanas y Centro de Estudios Martianos, La Habana, T. I, 1985, p. 29.