El arte en las Casas de Abuelos

El arte en las Casas de Abuelos

  • Cortesía de Ilén de la Cruz, cantante anfitriona de la Casa de Abuelos del Vedado.
    Cortesía de Ilén de la Cruz, cantante anfitriona de la Casa de Abuelos del Vedado.

Oh, qué bien hace el que consuela a los ancianos!
José Martí

El poeta y editor Waldo González, así como el historiador Juan Miguel Pantaleón, director del Museo Napoleónico, lograron materializar —en la práctica— el Proyecto Artístico Comunitario Espacio Libre, en respuesta a la solicitud formulada por la cantante solista Ilén de la Cruz, miembro activo de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

La idea primigenia incluyó la realización de espectáculos sistemáticos e integradores de una amplia gama de manifestaciones artístico-culturales que enlazaran a creadores consagrados y a jóvenes de excelencia en torno a temas de la espiritualidad humana, así como el homenaje a una personalidad antológica de la cultura insular.

Dicho empeño requería llevar a cabo investigaciones, cuyos resultados contribuyeran a satisfacer parte de la creciente necesidad social de esparcimiento, incrementar la actitud participativa, descubrir valores éticos y estéticos y establecer una buena relación empática.

Más de una década después, la concepción del proyecto ha generado públicos heterogéneos en edades y gustos, en dependencia de la apreciación del arte, el patrimonio, la creatividad y funcionabilidad en integrantes de sectores sociales vulnerables: jóvenes desvinculados laboralmente, personas que presentan toxicomanía alcohólica o infecciones de transmisión sexual (ITS), portadores del VIH y pacientes con SIDA (en estrecha relación con el Centro Nacional de Prevención), y los adultos mayores.

El proyecto fue extendido de forma alternada o simultánea a varias instituciones de La Habana, Ciudad Maravilla, como consecuencia de las solicitudes realizadas por la dirección de dichas instituciones, con las cuales se establecieron sólidos vínculos.

Por otra parte, persistió la actualización de los objetivos socio-culturales originales, para profundizar en la repercusión comunitaria y en la coincidencia con las especificidades de las sedes.

En la Casa de Abuelos, sita en la calle 11 y Ave. Paseo, en el capitalino municipio de Plaza, se comenzó desde hace 13 años, y pronto el empeño de sistematizarlo se hizo ineludible y placentero.

Fundada en 1987, es la primera del país y forma parte de los servicios del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), con una matrícula de 60 personas de la tercera edad, quienes conviven durante las mañanas y las tardes de los días laborables junto a los trabajadores que comparten el objetivo fundamental de mejorar la calidad de vida, y consecuentemente, lograr el envejecimiento fisiogénico satisfactorio de la población senescente que reside en esa comunidad.

Cuba presenta un elevado promedio de esperanza de vida. Al respecto, el doctor Alberto Hernández Alonso, profesional del servicio de Asistencia Social y Adulto Mayor del MINSAP, en carta de reconocimiento, expresó un comentario que debiera convertirse en un principio más difundido por los medios de comunicación:

“Es importante la intersectorialidad para poder enfrentar el enorme reto que constituye este gran [porcentaje] de adultos mayores con que contamos y que continuará en ascenso, según lo pronosticado por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo”.

Es esencial el trabajo artístico durante la estancia de los abuelos en el hogar. Al comenzar el proyecto, pocos se atrevían a exponer sus virtudes ni a levantar la voz para emitir juicio alguno ante la colectividad, y mucho menos cantar, actuar o declamar.

En pocos meses se estimuló el surgimiento de talleres que los mismos adultos mayores lideraron con asesoría de especialistas, y donde se vivenció la sensibilidad generalizada ante el disfrute de la música, en unión con la poesía, el teatro, el dibujo, la pintura y las técnicas tradicionales de manualidades (tejido, bordado, bisutería, papel maché).

En medio de esa dinámica, los nuevos matriculados se incorporan a las actividades cotidianas, y en particular, al proyecto Espacio libre, que ha garantizado el disfrute al máximo de artistas invitados y de las propias aficiones a las prácticas creativas.

El arte, más que representar un fin para quienes lo cultivan profesionalmente, deviene un medio ideal para el crecimiento humano, al elevar la autoestima, la autoayuda, el autorreconocimiento y la autorrealización (bases de la salud psíquica y espiritual del homo sapiens), la libertad individual y colectiva, así como la interacción con el otro.

En la confección del programa correspondiente, fueron incluidas las concepciones sustentadas por la Educación Popular Latinoamericana, a partir de la asesoría del Centro de Intercambio y Referencia Iniciativa-Comunitaria y de la Dirección de Cultura Comunitaria de la UNEAC, para el diseño y gestión de proyectos de desarrollo.

Percibida la Casa de Abuelos como una comunidad y escenario estratégico, constituyeron variables básicas en la planificación de actividades, las características medioambientales, biopsicosocioculturales y espirituales de la tercera edad, las individuales y las etapas evolutivas que ha atravesado la institución (algunas relacionadas con crisis constructivas o carencia de especialistas).

Además, lo experimentado demuestra que la sostenibilidad organizativa de proyectos artísticos en tales sitios depende de la articulación entre actores determinantes: la trabajadora social (elemento clave), las estructuras enraizadas en el colectivo de abuelos, las instituciones culturales vecinas (el Conservatorio de Música Manuel Saumell, el Museo de Artes Decorativas, la Casa Museo Servando Cabrera Moreno, la Casa de Cultura de Plaza) y la Dirección Municipal de Cultura, la cual desempeña una función rectora en el buen desenvolvimiento de este proyecto.

El éxito mayor de Espacio Libre se debe a los tantos artistas que, asociados y sin recibir retribución material alguna, han ofrecido ideas, creaciones y generosidad. A quienes han colaborado con la Casa de Abuelos se les identifica como eslabones fundamentales en la organización y desarrollo de las disímiles fechas festivas.

Esa cita es conducía por la cantante anfitriona, Ilén de la Cruz, quien adopta como eje la interpretación musical de un repertorio de géneros y estilos clásicos de la música popular, lo cual incita al canto coral a todos y cada uno de los participantes.

Por último, las personas mayores, cuyas edades fluctúan entre 60 y casi 100 años son capaces de obsequiar los espontáneos brotes de sus eternas sonrisas, las expresiones de su creación artística y revelaciones chispeantes de anécdotas vivenciadas anónimamente para la sociedad.

Vale, pues, reciprocarles esas actitudes positivas. Artistas e instituciones de cualquier índole pudieran extender su trabajo en beneficio de casas similares y de Hogares de Ancianos, ya que en estas últimas viven —con carácter permanente— parte de nuestra población.

El pensamiento educativo del Apóstol se resume en este aforismo: “Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas”.