El conjunto de Roberto Faz celebra los 60

El conjunto de Roberto Faz celebra los 60

  • Portada del fonograma Al son de la guaracha.
    Portada del fonograma Al son de la guaracha.

El conjunto de Roberto Faz está celebrando su aniversario 60. Proceden del gran momento de la música cubana, la época de oro en la década de 1950.

Todo parece indicar que la última grabación de Faz con el Casino fue en 1955, los temas: Barín vareta de Evelio Landa y las voces de Faz, Espí y Rolito. Y Rapidito cha cha chá con las mismas voces, en CMQ. Le siguió Vacilando, un son montuno de Santiago Terry, pero en Radio Progreso.

Roberto Faz comunicó por escrito al director del conjunto Casino, Roberto Espí, el 3 de enero de 1956, la intención de separarse del Casino para independizarse y fundar su propio conjunto. Según propias palabras de Faz, el conjunto lo inaugura el 10 de enero de 1956, aunque Rolito Rodríguez mantuvo la fecha de 16 de enero. Días más, días menos, comienzan en el Show del Mediodía de CMQ-TV.

Aunque todo parece muy armónico, la separación no creo que haya sido tan sencilla, sin novedad en el frente. Las separaciones pocas veces son en plena armonía; pero bueno, eso lo dejamos a los biógrafos de Roberto Faz y Roberto Espí.

 

Roberto Faz, el cantante de los reglanos

Roberto Faz nace en Regla el 18 de septiembre 1914 y fallece el 26 abril 1966. Hace unos dos años celebraron el centenario del gran cantante.

Fue uno de las voces más queridas y populares de Cuba; todos los cantantes le guardan enorme respeto por su voz y personalidad carismática.

Así describió el doctor Carlos González a: Bajito, ojos color castaño, cabeza grande –le llamaban cariñosamente el cabezón- mucho pelo, castaño claro y a menudo con bigote. No era grueso, ni delgado, aunque por su estatura daba la impresión de tener muchas más libras de peso. Tez blanca y sonrisa fácil. Le faltaba un dedo en la mano izquierda. Cuando se hace popular llenaba los locales donde cantaba, lo querían mucho en su pueblo” (Entrevista de Leonardo Depestre)

El origen de Robertico fue muy humilde, desempeñó diversas labores desde conductor de ómnibus, barman, a la vez que descargaba, guitarra en mano, por los bares de su pueblo; eran los días gloriosos de la explosión del son en la capital aunque también en la zona de Regla y Guanabacoa había un ambiente folclórico de toques y cantos de bembé de las potencias ñáñigas. Unido a las rumbas y congas de comparsas que eran un plato fuerte en esta zona. No olvidemos que por Regla desembarcaron los negros de África y chinos de Cantón.

Para ponerse a la moda de los septetos, Robertico se integra en 1927 a un septeto infantil llamado Champán Sport, dirigido por Carlos Toledo. En ese septeto tocaba el trompetista Félix Chapottín quien en 1950 asume la dirección del conjunto de Arsenio Rodríguez.

Los domingos, el padre de Robertico preparaba un sabroso almuerzo con cerdo asado a su hijo y a su compañero de la música Chapottín. El papá de Robertico sabía que Chapottín podía enseñarle a su hijo los trucos del son y otras músicas cubanas.

El propio padre le organiza el conjunto Tropical. “Mi padre Pascual era como un administrador mío —me dijo el sonero en una ocasión—, él influía fuertemente donde quiera para que yo fuera cantante y lo logró. Pero te digo que también aprendí a tocar todos los instrumentos de la percusión; esa era una de las distracciones de los jóvenes en aquellos tiempos en Regla, en una etapa en que no había televisores”.

Ya en 1930 Robertico cantaba en diversos septetos como el Ultramar que pertenecía a la administración de su padre. Ya para 1932 se profesionaliza como cantante en un cabaret llamado Hit y con ese entrenamiento llega a cantar en 1938 en la orquesta Habana, además de la orquesta Cosmopolita. Una de sus pruebas de fuego fue su presentación con los Hermanos Palau, en el fastuoso cabaret Sans Soucí, uno de los más aristocráticos de aquellos tiempos.

En 1939 —cuando se crea Tropicana— llega a ser artista exclusivo de CMQ de Prado y Monte, una de las metas para todo cantante que quería triunfar en grande.

Con esa popularidad, en 1941, logra llegar al cabaret Parisién del exclusivo Hotel Nacional con la orquesta de Osvaldo Estivil, donde también cantó Tito Gómez.

Un punto de giro decisivo para Faz fue en 1944, cuando logra actuar nada menos que con Alberto Ruiz en el Kubavana que se presentaba en el cabaret Zombie Club de Zulueta entre Trocadero y Ánimas (antiguo Edén Concert). El Kuvabana llegó a tener algunos de los mejores músicos de conjunto de la década de 1940.

El estilo de Alberto Ruiz influyó a casi todos los boleristas del momento en la manera de cantar. Los aportes de Ruiz los encontramos en la manera de prefigurar el estilo de cantar con “feeling”, con ese arte del “rubateo”, como lo hacían los llamados crooners cubanos, dentro del tempo del bolero mestizo, nada engolado, más bien callejero, coloquial, natural. Un estilo que seguirían Orlando Vallejo, Fernando Álvarez, Roberto Faz y muchos más.

En ese mismo año de 1944, después de esa gran experiencia con el Kubavana, lo reclama Roberto Espí para el gran momento del Conjunto Casino, su gran consagración. Allí conforman un ensamble que haría época en los salones cubanos junto a Roberto Espí, Rolito Reyes y Agustín Ribot.

“En el Casino coloqué éxitos en boleros, guarachas y canciones de los filineros José Antonio Méndez (Quiéreme y verás), César Portillo de la Luz (Realidad y fantasía). Sabrosas guarachas: A romper el coco (Otilio Portal), Que se corra la bola (Alberto Ruiz)”, aseguró Roberto en una entrevista.

La voz de Faz con el Casino viajó por los Estados Unidos y América Latina desde 1945 al 1946: Puerto Rico y Venezuela. En 1948 graba para la RCA Víctor y se introduce con mucho acierto en la radio y la televisión. Se mantienen un  tiempo en la marquesina del Hotel Saratoga y en Radio Cadena Habana, la emisora musical de Cuba.

Todo eso fue hasta el fin de año de 1955 en que el Casino se desintegra estruendosamente. Roberto Faz, carga con algunos de los integrantes del casino y organiza su propio conjunto el 16 de enero. Existían en aquellos días mucha expectativa por el nuevo proyecto reglano. Para el 4 de febrero de 1956 estrenan a toda gala el conjunto con un baile memorable en el Liceo de Regla. Ese gran día dieron a conocer el éxito de Luis Marquetti: “Deuda”. La disquera que lo apoyaba era la Panart. “Esa grabación me abrió el camino —me decía el compositor Luis Marquetti en Alquízar”.

Con su nuevo conjunto lo invitan a Cayo Hueso, Tampa y Panamá. En 1958 gira por Centro y Sudamérica con un soberano éxito.

Una temporada en 1957 en el cabaret Ali Bar donde ya el Benny Moré era el Rey. Hay una foto de ambos archivada para la historia. En 1961 graba el bolero Comprensión de Cristóbal Dobal, un súper éxito. Otras antológicas grabaciones de Faz: Como vivo en Luyanó, son de René Barrera, Cositas que tiene mi Cuba, son-montuno de Parmenio Salazar, Melao de caña, Para bailar los titis, Cha cha chá bururú, Yo bailo con ella, Te traigo mi son, Sabrosona, Píntate los labios María reeditado años después por Eliades Ochoa.

En la última etapa del conjunto de Roberto Faz, desde el mes de diciembre de 1965, como regalo de fin de año, comienzan a difundir el ritmo Dengue de Pérez Prado. Se puso de moda en 1966 el Dengue con su tiqui tiqui, tocado por una llanta de automóvil: Dengue de la caña, Dengue del pollo, Dengue en Fa, Carolina dengue, temas que arrasaron en los carnavales habaneros.

En su etapa final, Faz con su conjunto puso de moda los “boleros ligaditos” (popurrit), en los que los trompetistas hacían coro de fondo. Eran los tiempos en que estaba de moda también el holguinero Juanito Márquez con el ritmo Pa´cá, Eddy Gaytán con el wa wa, el pilón de Enrique Bonne, el Mozambique de Pello el Afrokán.

El 26 de abril de 1966, en pleno auge del dengue fallece Roberto Faz, tres años antes había desaparecido Benny Moré. La década de 1960 tuvo dos bajas muy duras para la música cubana, dos clásicos que dijeron adiós a las armas.

Para conocer más de Roberto Faz, podemos llegar en la lanchita de Regla, catalogada por Alejo Carpentier como una “alfombra mágica”. A la entrada de Regla podemos visitar el museo municipal donde aparecen fotos muy apreciadas de Roberto Faz o llegar hasta el legendario Liceo de Regla, cuartel general del cantante reglano.

Faz dejó inscrito su nombre con letras de oro entre los grandes cantantes de Cuba, la voz del pueblo ultramarino de Regla, su querido rincón habanero. Naturalidad, carisma y sencillez lo hacen uno de preferidos, en casi todas las encuestas.

El musicólogo Helio Orovio cataloga a Faz “con su peculiar voz, una de las figuras más completas y aglutinantes que ha conocido nuestra música popular”.

Abelardo Barroso lo definía como “amigo intachable y uno de los mejores soneros”.

Para Tito Gómez: “El mejor sonero blanco que dio Cuba”.

Según Miguelito Cuní: “Hombre, amigo, compañero, como sonero, extraordinario. Fue el primer blanco en cantar sones”.

Roberto Espí: “Uno de los grandes valores, su nombre está al lado de Benny Moré y otras grandes figuras”.

Y Pacho Alonso: “Uno de los cantante más completos del género popular”.