El joven Alfredo Guevara, pensamiento fuera de serie

El joven Alfredo Guevara, pensamiento fuera de serie

  • Durante la presentación del libro. Foto del autor
    Durante la presentación del libro. Foto del autor

Los procesos de recepción y asimilación de un mundo circundante injusto para su ideología, son recogidos en el volumen Alfredo Guevara en el ejercicio de la crítica (Ediciones Casa del Festival, 2017), recopilación de Iván Giroud sobre textos de cine y otros temas, presentado en la Casa del Festival como parte del programa literario de esta 39 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Un Guevara desconocido, al menos en esa vertiente, es revelado gracias a la agrupación de 83 escritos realizados por él entre 1953 y 1957, aparecidos en el periódico Hoy y la revista Nuestro tiempo.

Geniales intervenciones de pensadores de probada valía y especialistas del séptimo arte, fueron expuestas en la presentación. Aurelio Alonso, politólogo; Ignacio Ramonet, periodista, comunicador; y Manuel Pérez, director de cine, ofrecieron, desde su criterio, la dimensión de la figura de Alfredo.

“No es una antología, era necesario dejar constancia de una época sobre el pensamiento de aquel joven en formación que una década más tarde tendría la responsabilidad de organizar y liderar el despegue de la cinematografía cubana”, dijo el compilador.

Búsqueda intensa, sobre todo, de pasajes aparecidos en Hoy, es recogido por Giroud, la mayoría, en el olvido, destacan a un joven renuente al proselitismo anticomunista de la época y que, en los 20 años de colaboración con el intelectual, desconocía Iván, “nunca me habló de que hizo crítica cinematográfica…me resultó interesante conocer a otro Alfredo”, aseguró.

De Nuestro tiempo, resumió trece trabajos, reunidos aquí junto a las fichas técnicas delas películas reseñadas.

Prólogo del ya mencionado Manuel Pérez y la edición de Camilo Pérez Casal, junto al compilador, conforman una triada que, según Aurelio Alonso, completan la mirada del Guevara desconocido para la mayoría.

Alonso, en brillante y lúcida exposición, valoró el trabajo editorial y el prólogo, así como el rescate de sus primeros trabajos, génesis del pensamiento político y social de unas de las personas más enérgicas del movimiento pensamiento cubano, “es un libro clave para entender la grandeza de una delas cabezas enriquecedoras de este pensamiento”, comentó.

Se refirió a la conocida polémica ideológica entre Blas Roca Calderío, figura insigne del comunismo cubano y el extinto intelectual, así como también con Mirta Aguirre. En ambas primó la posición de un joven docto aséptico frente a las tendencias globales del momento, “se reconocía en la herejía, comprendió temprano que la de Fidel era la gran herejía que había faltado en Cuba a las revoluciones que la antecedieron”, aseguró.

Un ser completamente convencido se presenta en este libro, según Alonso, “se nos presenta el joven intelectual que asumía la posición más esclarecida que un joven de su edad podía asumir individualmente ante el sistema en que vivía, la de un perspectiva socialista”,acentuó.

Por su parte Ramonet, dirigió su criterio hacia diversas direcciones, importantes en el análisis del quehacer de Guevara, entre estos, la abundante crítica del también creador del ICAIC en Hoy, “en 110 días escribe 70 artículos con solo 27 años, una enorme producción en muy corto tiempo”, dijo.

De estos, 44 fueron críticas sobre películas. Los demás, ensayos sobre televisión, el fenómeno de la tercera dimensión que irrumpía en la gran pantalla en aquel entonces, reflexiones sobre los noticieros, la industria de Holllywood; el cine en la URSS, Japón, Checoslovaquia, Alemania del este; el ballet, teatro, etc. La gran paradoja de todo esto, explicó, es el por qué no hizo público todo esto textos, por qué no los revindicó.

Otra de las perspectivas abordadas por el desconocido Guevara en el entonces, según Ramonet es la reflexión sobre el cine que se podía verse en La Habana del momento. Cuando las salas de proyección se abarrotaban de la cinematografía colonizadora norteamericana, el inédito crítico reseña 23 películas de otros países (Francia e Italia).

La erudición en el joven es otro factor analizado por Ignacio, en sus escritos citaba a mucha clásicos, multiplicaba las referencias de autores, realizadores y otros. Mención aparte, la manera en que se hacían esas críticas, totalmente empíricas, “no se enseñaba el cine, no era una disciplina universitaria”, dijo.

Otro tanto referido por Ramonet fue las condiciones en que realizabas estos trabajos, si se tiene en cuenta que en esos tiempos no existía la tecnología de hoy, era diferente, se hacían de memoria, sin grabadoras, vídeos, etc., “se hacía improvisando, a riesgo y sin posibilidad de verificar”, recalcó.

El contexto de 1953 fue otro de los puntos subrayados por el reconocido periodista. Guevara ejerció su trabajo en plena vigencia de la guerra fría, el tirano Fulgencio Batista en el poder, el markantismo en boga —política que desplazó a todos los simpatizantes del comunismo en los EU—, el inicio del destalinización en la URSS, y otros tantos.

Deslumbró, continúa el especialista, el criterio valorativo de Guevara para las películas, vinculado al neorrealismo italiano y desde posiciones progresistas.Exaltaba el argumento, lo que cuenta la película, iba directo al guión, a la escritura  y no la forma en que este era expuesto.

En general, Alfredo Guevara en el ejercicio de la crítica, es un título que revela el caldo de cultivo de los postulados que más tarde definirían el calado político y social del pensamiento de este inolvidable pensador cubano.