El tratamiento de la religión en Cuando la sangre se parece al fuego

Parte I

El tratamiento de la religión en Cuando la sangre se parece al fuego

  • Portada del libro.
    Portada del libro.

Analizar desde el prisma de la religión, la novela Cuando la sangre se parece al fuego, de Manuel Cofiño1 es un ejercicio demostrativo del rumbo ideológico de la época en la cual fue escrita y publicada la obra. La visión religiosa de la crítica hallada, evidencia cómo se instaura el ateísmo en la literatura cubana, sus enfoques y procedimientos y cómo puede influenciar en las letras la doctrina imperante.

Al comenzar la lectura saltan a la vista tres citas, que inducen a los lectores hacia el derrotero de esta historia.

Es notable en la primera cita, la categórica “alerta de peligro” acerca de las mitologías y sus consecuencias nocivas en la mente humana. Tesis que el escritor va a demostrar a lo largo de su obra.

  1. “Carlos Marx: Toda mitología somete, domina, moldea las fuerzas de la naturaleza en la imaginación, y desaparece por lo tanto cuando esas fuerzas resultan realmente dominadas.”

La segunda, aunque contradictoria, vista en correlación con la primera, indica la importancia de las luchas revolucionarias que se van producir en la obra, advierte la ruta que transitarán los personajes y de antemano, se afirma como la única forma de conquista.

El proyecto emancipador contenido en la obra, muestra de forma precisa, los motivos por los que los personajes entregan la vida. Y con ello la ruta de lectura sustentada por este exergo, encuentra su sentido en la descripción de sus héroes y personajes antagónicos. Indicándonos una visión de desvalorización de mitos, que al mismo tiempo va a engrandecer la teoría desmitificadora, propósito determinante de esta narración. Y una de las bases del llamado “ateísmo científico”.   

  1. “Fiodor Dostoievski: Solo es fuerte aquello por lo cual se vierte sangre…y ésta, ésta precisamente es la ley de la sangre sobre la tierra.”

El optimismo de la tercera cita, nos invita a ver el futuro, descalifica el pasado y el presente mismo. Simbología que se halla a lo largo de la obra, mediante el ascenso del personaje a un “nivel pensamiento más elevado” por el hecho de “dejar atrás” el mundo religioso.

  1. “Walt Whitman: El pasado y el presente se marchitan. Yo los he llenado y los he marchitado sigo llenando mi redil de futuro.”

Desde las primeras páginas de esta obra es posible vislumbrar, el enfoque ateísta pretendido por el escritor, que a modo de banderilla, muestra el camino a los lectores.

Anclado con la cita de Whitman, ya en el comienzo de la obra, encontramos el pasado del protagonista, descrito por un narrador omnisciente que como “Dios”, lo ve todo. Perspectiva instalada en una superioridad narrativa que otorga la posibilidad de juzgar, posición desde la cual, se indica la oscuridad y degradación en que se hallaba el personaje y se muestra, además, la visión futurista de la obra:

“Vivió en un mundo de dioses. Rodeado de miseria, sangre y sueños. En el parpadeo del peligro. En el cambio de un tiempo por otro. Vivió en un mundo de santos, reyes y guerreros, glotones y bailarines, lujuriosos y castos, buenos y malos. Preguntaba agitando sus brazos: ¿qué somos?, ¿a dónde vamos? Ahora sabe que es hombre, que no está prohibida la existencia y que no hay que pedir permiso. Habla de la alegría de vivir y de lo terrenal de los caminos. Ahora es otro. Pero vivió rodeado de dioses y miseria” 2.

Estructura en dos planos, que permite narrar el pasado y el presente del personaje al mismo tiempo, que indica el conflicto o tesis de la novela: la disyuntiva de un personaje entre sus creencias religiosas y la ideología revolucionaria. Lo cual advierte, que son posiciones o tendencias en pugnas, que comienzan a fundamentarse a través de la mirada panorámica de un protagonista, que proporciona detalles de un sitio y sus habitantes, con los que se articula, el presente y el pasado, para marcar las pautas de lo que va a significar estos dos momentos en la vida del personaje:

 “Siempre, cuando pasa, mira se acuerda y sigue de largo. Pero hoy, cuando ve a los hombres despachar los camiones, se detiene, pregunta, habla, indaga, confirma lo que ha pensado, se le humedecen levemente los ojos” 3

El parlamento se refiere a la transformación del solar de “La Margarita”, punto de arranque de la obra, que permite vislumbrar la, ya mencionada, tesis a modo de caleidoscopio: (pugna, ahora entre pasado y futuro), cuya significación abarca las tendencias ideológicas, hilo por donde se va a encaminar esta historia:

Tú otro y no el que eres en cada peldaño de esa escalera que derrumbarán de un momento a otro junto con todo lo que entristeció tu vida. 4

Y que dan una visión unificadora de las transformaciones de la época: ideología y sociedad, de manera general y abarcadora. Un proceso de evolución que involucra a los seres humanos y su habitad. La demolición del solar de La Margarita lleva implícito el desplome del pasado y todas sus doctrinas, donde van incluidas las creencias religiosas.

Las escaleras en su carácter simbólico son el ascenso, el camino hacia las alturas. Figura que se mantendrá a la largo de la obra como representación del progreso y al mismo tiempo, significa la eliminación de estas condiciones de marginalidad y pobreza, que de acuerdo a esta lógica, resultan de las creencias (la santería y las todas las religiones de origen afrocubano, en especifico) revelándose la esencia del “realismo socialista” y por consiguiente, la teoría planteada por el autor: pasado vs presente.

La estructuración de los personajes

La construcción del personaje Cristino, devela los estereotipos de: negro —santero - marginal- ignorante. Caracterización similar al personaje de la abuela, patrones a través de los cuales fueron enmarcados los creyentes de las religiones de origen africanos en la literatura y la sociedad en general.

El color de la piel de Cristino queda descrito, explícitamente, por oposición con el personaje de la hermana:

“..Mi hermana se llamaba Teresa y era clara, casi blanca, con un pelo muy bueno” 5.

Su condición de marginal, aparece al describirlo como vendedor en los muelles, cuidador de enfermos, oficios de poca instrucción, que como su padre, ejercía; datos estos que, además, dejan claro su procedencia familiar.

El espacio narrado, en el cual se desarrolla gran parte de la historia tiene dos importantes connotaciones: 1. El barrio Santos Suárez donde se conoce que vivió el escritor6, lo cual es muy coherente con el universo realista presentado en la novela, ya que es verificable la existencia del solar.

2. Tiene una gran significación dentro la historia ya que aporta la condición de marginal al personaje, además de ser el punto de comparación entre pasado y presente.

 “Me llamo Cristino Mora Argudín y nací en el solar La Margarita, en la esquina que forman las calles San Bernardino y Flores…”7

La abuela, su posición en la historia ejemplifica el mal, personaje negativo caracterizado como santera, produce, por sus creencias, graves daños en la vida de su nieto, Cristino, quien se mantendrá en armonía primero y más tarde en un conflicto interior que le acarrea serios perjuicios sicológicos.

Ángel, personaje antagónico de la abuela, su denominación está en concordancia con el papel ejemplificado en la obra. Asume la guía y protección de Cristino y su familia, semejante a un “ángel guardián”. Aunque ateo, su comportamiento es análogo al imaginario popular y bíblico de los ángeles, si se tiene en cuenta, que también cumple una función evangelizadora en la dirección opuesta: trasmite la palabra del “marxismo-leninismo” como “camino del bien”. Opuesto a toda creencia religiosa, está siempre, a mano para “salvarlo” de los menoscabos que Cristino recibe por las prácticas de santería de la abuela. Y darle las “buenas nuevas” de la doctrina ateísta.

Los personajes, tanto protagónicos como secundarios, se comportan en concordancia con el modelo de conducta, desde el cual es vista la religión en ese momento, teoría sobrentendida con el dúo Ángel-Abuela en su representación del bien y el mal, respectivamente.

Sin embargo, vale destacar que aunque la conducta de los personajes se encuentre cada una en la orilla opuesta, el procedimiento en sentido general lleva la intríngulis religiosa; por ejemplo, Ángel, tiene una conducta similar a la que, desde una visión popular, puede comprenderse como propia de los ángeles: es bondadoso, tiene una gran capacidad para perdonar. Ejerce una función evangelizadora (proselitismo) para introducir a Cristino, cuyo nombre es propio del cristianismo, en la ideología marxista-leninista. Interesante paradoja: el método para implantar el ateísmo es propio del cristianismo

La caracterización del personaje de la abuela, tiene el mismo modelo que Cristino, desde el punto de vista de estereotipos: santera, negra, ignorante, se desarrolla en el espacio narrado, del solar de “La Margarita” o en Regla, ambos son zonas marginales:

Abuela vivía cerquita del cementerio, en el barrio La Colonia, en su casucha destartalada, con piso de tierra”. 8

Las caracterizaciones de ambos personajes coinciden en las condiciones de color de la piel, zona geográfica, o espacio narrado, para mostrar la pobreza o marginalidad e ignorancia, lente por donde se observan las religiones afrocubanas en esta obra. Mostrándonos, de este modo, la construcción estereotipada de los personajes con creencias religiosas.

Ángel, enfermero de Mazorra, hombre culto y bondadoso, representa el bien, no solo mediante su comportamiento, también a través de sus ideales, los cuales están en oposición a las creencias de la abuela. Es además la contrapartida de este personaje, símbolo del mal, satanizada por los resultados y la crueldad utilizada en sus prácticas religiosas. Desde el punto de vista simbólico, el nombre de Ángel toma significado al ser otorgado a la figura que educa y orienta a Cristino hacia la ideología marxista-leninista, su presencia es determinante en la transformación ideológica de Cristino, develándonos que su posición, dentro de la historia es la correcta, comparada con la de la abuela, quien utiliza un parlamento alegórico a la religión para calificarlo, y con ello se potencia la posición de ambos personajes:

“Ese amigo tuyo no me gusta. Es un diablo vestido de blanco.” 9

El mutuo desprecio de ambos personajes, no solo representa las pugnas ideológicas, sino que otorga, además, la valoración diabólica al personaje de la abuela.  

La abuela

Una anciana de carácter fuerte en el funeral de su hijo asesinado, no vertió lágrimas, ni lamentos, ni siquiera permitió, que Celia, su nuera, llorara y gritara por la muerte de su esposo:

   ¡Cállate, Celia!—ordenó seca y cortante—¡Qué tanta gritería! 10

Se llenó de irá y convocó a su nieto, un adolescente, o casi, a la venganza:

Míralo bien. Mira bien a tu padre. Es tu padre, tu padre y te lo han asesinado. Ya no lo volverás a ver. Busca quién lo mató. Averigua quién lo hizo. ¡Cóbrate esta cuenta!” 11

Dibujada como una mujer fatídica, llena de supersticiones. Se le representa como una santera famosa en Regla, sin embargo, el motivo de su popularidad no está en su efectividad religiosa, sino en dos sucesos “milagrosos”, así lo llama el padre de Cristino cuando vio intacta la casa de la anciana después de ser azotada por un fuerte huracán:

 “Papá regresó impresionado. Decía que era un milagro. Todo el mundo así lo decía, porque en La Colonia las casas habían caído y la de la abuela era la única en pie…y le ofreció a los santos una frutabomba grandísima” 12.

Desde esta perspectiva, la familia religiosa, veía la situación ocurrida, un desastre natural que produjo derrumbes en el barrio y la anciana y su casa quedaron incólumes a los daños. Por su parte, el niño o casi, Cristino, lo mira desde otro prisma:

 “yo pensaba que la casa de abuela no se la llevó el ciclón porque como estaba tan rodeada de matas y árboles, estos la apuntalaban.” 13

Y más adelante, el autor, justifica la razón de esta escena:

El Osaín, el güiro con plumas que abuela tenia colgado en el traspatio, el viento del ciclón se lo llevó y fue a parar a las ramas de una ceiba…la ceiba fue más sagrada desde ese día. El hecho de que la casa no se la llevara el ciclón, aumentó la fama y el prestigio de mi abuela, no solo en La Colonia, sino en toda Regla, hasta en La Habana y Guanabacoa, porque desde esos lugares iba gente a ver el Osaín enganchado en la rama de la ceiba”. 14

El propósito de estas imágenes queda señalado en las últimas líneas con el fin de argumentar la notoriedad de la santera, lo cual otorga al personaje de Cristino mayor fuerza ideológica y al mismo tiempo, desacredita a la antagónica abuela desde su posición de santera.

Con esta representación acuña como inverosímil el “milagro” y a sus creyentes. Propósito que mantiene a lo largo de la obra, al narrar los ritos con crudeza. Estas descripciones que bordean lo grotesco, se hallan específicamente, en relación a la religión y sus rituales que es el mundo de la anciana. Esto se demuestra, en momentos del corpus como:

El talismán que la anciana prepara a su nieto para que consiguiera trabajo:

 “hizo el amuleto con verbena y el corazón de una golondrina” .15

Es utilizada la imagen de un ave que simboliza la llegada de la primavera (en el Islam es llamada ave del paraíso) a causa de su naturaleza migrante y es asociada a la belleza, con la cual se instala un efecto abominable que por su impacto inspira en los lectores, rechazo hacia el personaje.

El segundo ejemplo, se expresa en una de las pocas ocasiones de desesperación del personaje (es una mujer dura, no llora, no se lamenta) por encontrar al asesino de su hijo:

”…Sacó una gallina negra de la jaba y la abrió con el cuchillo. Le sacó las tripas y las echó al río. Después atravesó la gallina con el cuchillo y la dejó clavada en la tierra. ¡”Como se pudre esta gallina, se pudrirá el que mató a mi hijo”! 16

Pasaje que causará el mismo impacto del ejemplo anterior por la implicación de lo repulsivo dentro de la descripción.

 A lo largo de la historia los rituales de la santera, que además resultan ineficaces, los cuales también se argumentan, son enfocados de forma 17 escatológica y oscura:

“Nací medio muerto, y solo a costa de grandes trabajos pudieron salvarme. Abuela me salvó con mi ombligo. Ella decía que el ombligo es una parte sagrada, la raíz donde está el secreto de la vida. Lo cocinó y me lo daba a chupar en pedacitos. Después, para que no pudieran hacerme daño, enterró lo que quedaba al pie de un árbol.” 18

19 La obra se clasifica dentro de la corriente del “realismo socialista” tendencia de la literatura de la época (1975). El libro producto de este análisis es una segunda Edición por la Editorial Letras Cubanas del año 1979, la primera fue por la Editorial Unión. Lo cual indica, entre otras razones, la importancia de la temática y el mensaje que la obra emite. Está contada desde un narrador personaje implicado en la trama, a veces, otras desde un narrador omnisciente este último describe las deidades, sus ofrendas, rasgos de su carácter, predilecciones y “sincretización” con la religión católica.

 

  Cofiño, Manuel. “Cuando la sangre se parece al fuego”. Editorial Letras Cubanas, 1979. P-9

2 Ídem.

3 Ibídem p-233

4 Ibídem. De Armas, Lourdes. La presencia de Dios en  seis relatos posmodernos cubanos. Tesina

5 Idem

6 Cofiño, Manuel. Cuando la sangre se parece al fuego. Editorial Letras Cubanas, 1979. P--14

7 Enfocamos el procedimiento para el análisis  en un estudio anterior, basado en la búsqueda de los siguientes elementos dentro del texto como guía para orientar la investigación en cuanto a la caracterización de los personajes: raza, Estatus social, Zona geográfica y Religiosidad. De Armas, Lourdes. La presencia de Dios en  seis relatos posmodernos cubanos. Tesina

8 Cofiño, Manuel. Cuando la sangre se parece al fuego. Editorial Letras Cubanas, 1979. P--14

9 Ibídem- p-19

10 Ibídem. P. 90

11 Ibídem. P-42

12 Ídem.

13 Ibídem. P-25

14 Ídem

15 Ídem

16 Ibídem. P-29

17 El término tiene dos significados: 1. relacionado con la religión: Conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba y  2  (de escato-, excremento + -logía) f. Estudio de los excrementos. Serie de supersticiones relativas a los excrementos. (Aquí es utilizado con la segunda acepción) siendo un excremento: «cualquier materia repugnante que despiden de sí la boca, nariz u otras vías del cuerpo».Este tipo de alusiones aparece por ejemplo en el Buscón (episodio del Rey de Gallos, novatada de Pablos en Alcalá, estancia en la cárcel) o en los Sueños (evocación de la composición de los pasteles). En sentido más amplio se refiere también a las suciedades y en particular a la pornografía.

18 Ídem

19 Ídem