Elegía inusual escrita por Martí sobre un poeta romántico que se distingue por el tono elegíaco de su obra

Elegía inusual escrita por Martí sobre un poeta romántico que se distingue por el tono elegíaco de su obra

  • Juan Clemente Zenea. Foto Internet
    Juan Clemente Zenea. Foto Internet

José Martí durante su estancia en España escribe un curioso  texto donde evidencia la conciencia crítica que ya latía en el joven. Esta conciencia crítica se enarbola y desdobla en el poema "Zenea", que constituye un curioso alegato en cuanto a un suceso tan debatido, aún hasta nuestros días, como es la figura histórica de Juan Clemente Zenea. Dicha obra fue escrita "sólo días después de conocer el holocausto de los ocho estudiantes de Medicina, en su primer Cuaderno de Apuntes... el poema... está fechado en Madrid el 7 de diciembre del año en que el poeta de Cantos de la tarde fue fusilado "(1). El texto comienza con un larguísimo parlamento entrecomillado. El poeta muerto habla, cuenta, enuncia, enjuicia. Todas las inquietudes de Martí respecto a la figura son puestas en los labios de Zenea, el poeta Martí oye esa voz que lo detiene, para confesar después sus antiguas pesadumbres, su fe, su ánimo, su sentirse permeado por el espíritu que le ha trasmitido la voz. Todo repuntado en un inflamado fin, que refuerza la inmortalidad de Zenea como hombre de bien y como poeta. Asistimos al doble clamor impenitente de la primera persona sobre un público, sobre un pueblo, una multitud a la que pretende inflamar, sacudir, salvarla de un error: primero en la voz del poeta muerto, luego en la voz  del propio hablante lírico.

En este texto Martí evidencia específicamente su talento artístico para atrapar - unificar - ángulos singulares de la realidad: asume la elegía en forma insospechada sobre un poeta  romántico que se distingue precisamente por el tono elegíaco   de su obra. Por demás Martí cultivó raras veces este género poético.

En esta elegía atípica el hablante lírico no refiere la muerte de alguien. Es el mismo muerto quien asume este papel y llama a su auditorio al ánimo y no al llanto. Como en el poema "[Dolor! dolor! eterna vida mía!]",este texto también "gira alrededor del eje de la transformación del dolor :   Guardad , guardad el llanto / Y truéquese en placeres vuestro canto" .(2) El hablante lírico hacia el final del texto llama también al ánimo. Zenea es calcado en Martí, en el corto vacío que media se perciben las riendas, quien escribe en sus ataduras tiende sus inercias. La primera estrofa, donde prima una atmósfera teatral, concluye con un juicio que trasvasa el momento histórico que vive Martí: Zenea es famoso no sólo por su poesía, sino también por el hecho controvertido de su muerte:

¿ Por qué  gemís dolor a mi memoria,

Si es mi dolor mi suspirada gloria? "

Casi al final de la segunda estrofa la voz del poeta muerto se ausenta de su tono para entregar una cuarteta de carácter sentencioso, que parece adoptar una tercera persona: 

Aquel a quien fue estrecha sepultura

La extensión limitada de la tierra,

El infinito espacio, el cielo inmenso

En su gigante corazón encierra! -

Vemos aquí como aflora la idea de la vida como muerte, la vastedad, el anhelo de absolutos, la atadura sin fin del poeta a los espacios, temas románticos, y también temas propios de la poesía  mayor martiana. Esta empatía por dichas ideas, y su autonomía, más allá de escuelas poéticas prueba que " la imagen (romántica) es un modo de explorar la realidad, mediante la cual el poeta interroga a la imaginería para que le revele el sentido de su propia experiencia"(3)

Más adelante la voz de Zenea enuncia lo siguiente: "Han ahogado en mi sangre mi carrera". La inmersión de un elemento en el otro da la idea de las brillantes dotes del poeta muerto, de la fuerza de su legado vital  la carrera en la sangre). Este primer elemento: la sangre, trasmite todas sus potencialidades al otro sustantivo, a un tiempo profundidad, ardor, vehemencia, enclaustramiento, crimen, la extinción de la posibilidad de lo ilímite en el límite de unas venas. Esta imagen, a la que hemos llamado de intensificación, va a ser muy propia de la lírica de Martí de este tiempo y la posterior, imagen peculiar y recurrente de lo propio en lo propio. Dos versos más abajo hallaremos otro ejemplo: "Con mis mismas espinas me corono" _ Nuevamente el dolor como fruto : salvación - que viene a funcionar como colofón de aquel otro verso del poema ya analizado: Y me hiero y me curo con mi canto”.

En estas imágenes antitéticas la gravitación del mal es lo que permite el nacimiento del bien - del bien como irrupción -, que también llega a flotar. Es apreciable el gemido gozoso y obstinado de la voluntad del poeta, que más que sobreponerse, sobrepone desde una objetividad misteriosa. Seguidamente la voz juzga a los causantes de su crimen. Como es típico en Martí, inevitablemente aflora el tono moral:

Y al recordar el pueblo que violento

Robó el cabello de mi sien al viento

Para quemarlo en su terrible trono, -

Su desastroso fin claro presiento,

Lo miro con dolor, - ¡ y lo perdono!

El enjuiciamiento en aras de su cometido de paz prueba ese gustoso afán de ser conciencia, propio de poetas (4). En Martí ejerce una gran influencia. Algo afín sucede en su poema de Versos libres "Pollice Verso", donde el juicio moral es muy nítido. Nos hallamos en presencia del componente ético que en los momentos cruciales del poema enseña el rostro.

La capacidad de indignación que todo verdadero artista debe alentar en tiempos de nocturna infamia, Martí la enarbola en su lector - escucha: el pueblo... En este texto, los poetas son "hijos de la Fe" a quienes la voz demanda la combatividad. La poesía parece ser un medio bélico para Martí, y quien desarrolla este arte entendido de esta manera encierra " en su gigante corazón" "el infinito espacio, el cielo inmenso. (5)

Al analizar el poema "Zenea" se debe tener en cuenta que aunque en el texto se persigue dar una visión personal del suceso de la muerte del poeta, en él ya hay atisbos de la idea de la muerte en Martí, por ejemplo, la muerte como gloriosa vida cuando se ha cumplido bien con los deberes que la existencia ha impuesto.

La estrofa final del poema, donde aparece la voz del hablante lírico,  funciona a manera de comentario o conclusión de las estrofas anteriores. La invocación al ánimo y a la gloria, de los dos últimos versos de este texto, escrito el mismo año de la muerte de Zenea (25 de agosto de l87l), sitúa en su capacidad del perdón su gloria póstuma. Zenea perdona, Zenea vive. Razonamiento que está intimamente vinculado con la siguiente idea de Martí aparecida en Adúltera: "Poeta, el que sabe perdonar las debilidades ajenas, el que se indigna contra las miserias de los demás".( 6).

Los meses transcurridos desde el fusilamiento - el 25 de agosto _ eran más que suficientes para que Martí, metido de lleno en la colonia cubana en España, conociera las versiones propagadas por los  dos bandos de la emigración revolucionaria en Estados Unidos; y el 18 de septiembre de l871 leyó seguramente el artículo de Nicolás Azcárate publicado en La Constitución bajo el título "Una exigencia de honor" en el que se declaraban con entera honradez, desde el punto de vista de Azcárate y para un público español, las causas y condiciones de la misión de Zenea a Cuba y se atribuía  su muerte, más o menos veladamente, a la saña criminal de los voluntarios. (7)   (...)Cuando uno lee este poema recordando el odio español y cubano que rodeó implacablemente la prisión y la muerte de Zenea, comprende hasta que punto Martí fue, una vez más, la excepción grandiosa. Sólo en su pecho y en su voz fue cabalmente recibido el poeta cuya soledad en el calabozo y frente a los fusileros españoles, no tiene paralelo en la historia cubana...  De haberse arrepentido más tarde de este tributo juvenil, o verlo con reservas, hubiera podido tacharlo, o escribir al margen o al pie algún comentario, dado que la libreta en cuestión lo acompañó toda la  vida"... [pero en el Cuaderno] " el poema está allí como acabado de escribir, con firme y bella letra; ofreciendo su imperecedera protección al  osado peregrino. (8)

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1-Cintio Vitier. Rescate de Zenea, La Habana, Ediciones Unión, l987, p. 93.

2-Ada Teja Ob. Cit.  p. 80.

3-Cecil Day Lewis. The poetic Image, citado en Julio Cortazar, " Para una poética". Obra Crítica, Madrid, Ed. Alfaguara, T. II, p.279.

4-Esa dignidad ética del escritor quizá explique este temprano apunte de Martí: "Generalmente, y apunto esta reflexión, aunque pueda tacharse de inoportuna, todos los poetas valen mucho más que sus poesías " O.C t.21, p. 40.Cuaderno de Apuntes n.  1.

5-Minerva Margarita Villarreal. "José Martí: Fragmentos del destierro. Poemas desde España", en La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, México, mayo de 1995,  p.24-25.

6- José Martí. Obras Completas. Edición Crítica, La Habana, Tomo I, p. l36, Casa de las Américas, l983

7-Cintio Vitier. Rescate de Zenea, La Habana, Ediciones Unión, l987, p. 93.

8-Cintio Vitier. Ob. Cit. p.94-95.