En primera plana (Spotlight)

En primera plana (Spotlight)

  • La narración del filme articula muy bien los desmanes y pericias de estos investigadores en busca de los hechos que se muestran.
    La narración del filme articula muy bien los desmanes y pericias de estos investigadores en busca de los hechos que se muestran.

El 6 de noviembre de 2015, se estrenó por Open Road Films, una de los mejores filmes sobre el manejo de la información “sensible” que he podido ver, luego de la última entrega de los premios Óscar y su llegada a Cuba, plena distribución por El Paquete. En primera plana (Spotlight) literalmente se ocupa del Silencio que una institución como la Iglesia Católica junto al periódico Boston Globe logran en cierto momento.

El filme está dirigido por Thomas McCarthy y escrito por McCarthy y Josh Singer. Cuenta que a raíz de la llegada de un nuevo editor al periódico (Boston Globe), este “sugiere” una investigación, en principio superficial, sobre un caso de pederastia, donde está implicado un cura de la iglesia católica. El departamento encargado de este tipo de investigaciones, se llama Spotlight, la más antigua de Estados Unidos.

Hasta este momento de la narración, parte de los investigadores (pues funcionan más como detectives privados que como periodistas), se muestran un poco renuentes a dejar una investigación previa sobre algunas ilegalidades económicas entre grandes empresas. Uno solo de ellos Michael Rezendes (Mark Ruffalo), se manifiesta interesado o por lo menos ansioso de que esta investigación comience; a los demás, les da igual o saben que ciertos temas es mejor ni arañarlos. En el consejillo editorial del periódico el nuevo editor, Marty Baron (Liev Schreiber) da luz verde, y aunque el clima que se genera sobre este caso es más bien arisco y espinoso, ya que implica de manera directa a una institución muy valorada —que “conduce la espiritualidad de casi toda la ciudad de Boston y su mensaje fundamental es la paz y el amor”—, no tienen más que hacer sino poner manos a la obra o los dedos en la llaga.

Entonces comienza una carrera por recopilar información que está allí, y poco a poco descubren el agua tibia; es decir, la mayoría de la comunidad con la cual el jefe de los investigadores, Walter "Robby" Robinson (Michael Keaton), se codea, conocían de casos de violaciones, sodomía y abuso sexual que algunos padres de la iglesia ejecutaban con la mayor impunidad. De hecho, la iglesia tenía toda una infraestructura creada para “manejar” a los padres que se les declaraba con la etiqueta “sick life”; que iba desde trasladarlos de una iglesia a otra, hasta internarlos en una institución siquiátrica (cómoda y con un equipo de sicoanalistas, sicoterapeutas, etc…, todos los gastos pagos). Incluso, cierta parte de la comunidad de Robby trata de que “las cosas continúen como han sido siempre”, ya que las relaciones entre las instituciones que “sostienen” la educación y la iglesia podrían verse afectadas por esta situación. Por supuesto, que se nos muestra a este periodista que de la noche a la mañana quiere convertirse en un hombre sin ninguna atadura ética y responder solo a lo que “tiene que ser dicho”.

Por otra parte está Michael Rezendes, que nos propone a un hombre “altamente comprometido” con el periodismo (con su trabajo), de mujer cero, de amistades casi nada (sólo de trabajo), sigue el caso que está llevando un abogado algo atolondrado y “minion”, que defiende a unos niños (una niña y un niño) entre 8 y 10 años, víctimas de abuso sexual por parte de un cura. Este abogado, dice tener pruebas contundentes acerca de la culpabilidad de este cura, unos documentos con una serie de declaraciones que están bajo el amparo del estado; pero lo que encuentra Rezendes es que esta información está al amparo de la iglesia; documentos que, por una estrategia del abogado, eran de dominio público.

La integrante femenina del Spotlight Team, Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams), junto a Robby hace trabajo de campo entrevistando a varios representantes de instituciones educacionales. Esta periodista viene a responder a una clase muy bien delimitada en la ciudad de Boston: familia de longeva tradición católica, practicante y, además, estable en cuanto a recursos económicos. Vive junto a su esposo en una cómoda casa de clase media alta.

El cuarto, y a mi entender el de mayor responsabilidad en el equipo es un bibliómano, Matt Carroll (Brian d'Arcy) que junta, archivando, todas las informaciones publicadas y las recientes que el grupo acumula para confeccionar la arremetida mediática que se prepara. En cuestiones religiosas, este personaje también participa de las actividades eclesiales, asiste, por su esposa, a una iglesia presbiteriana. Tiene hijos, y esto es un factor importante que se toca en el filme muy veladamente. El factor del ataque de pánico que sufre, al enterarse que uno de sus investigados vive a menos de media cuadra de su casa.

La narración del filme articula muy bien los desmanes y pericias que deben hacer estos investigadores que desde el principio cuentan con el apoyo de su periódico, algo casi inédito en las producciones dramáticas norteamericanas, donde se estila la fórmula del hombre (y la mujer) contra el mundo (instituciones, transnacionales, gobierno) y, que además, casi siempre consigue lo que quiere (variaciones del relato del héroe victorioso de la segunda guerra mundial).

En fin, cómo sucedió en realidad: el Boston Globe publica esta serie de artículos en Spotlight, y de un solo caso de pederastia y abuso sexual, se convirtió en el develamiento de más 293 caso similares a lo largo de muchos estados en las cercanías de Boston. Termina esta narración con una ironía ejemplar, al referir el traslado del Cardenal de Boston (Law) a la santa sede, con un título muchísimo más alto. Más allá de esta especie de relato épico, que en el filme se maneja excelentemente, se develan muchas más oscuridades.   

Entonces, dicho esto; o sea planteado el staff “ficticio” que integra el grupo vigilante de Spotlight y su alta encomienda, recurro a lo invisible.

En el filme se dan muchos datos, sobre el índice de casos de este tipo, sobre los movimientos que hace la iglesia para ocultarlos, sobre los reportes policiales silenciados, incluso se acude a los datos donde los jueces han encontrado como “inocentes” a los curas. Pero también, se apela a la descripción del proceso de coacción que ejerce una figura de poder (el cura) sobre un niño marginal —aunque el director se cuida mucho de no mostrar estos “lugares marginales” (al relato no le hace falta la imagen sino la palabra), o por lo menos de no acentuarlos; y se decide por darle mucho espacio a las reuniones de la clase alta, los campos de golf, bares caros, edificios grandes y modernos—, que no tiene otro modo de sentirse “especial”. Hay una escena dónde un presidente y activista es convocado por Spotlight y este les explica cómo es la experiencia de ser acosado, manipulado, violado, sometido por alguien que a la luz pública se ve cómo cercano, comprensivo, amable, y que él solo ve como agresor.

Este relato descarnado dice mucho más de lo que quiere decir sus palabras, habla de una práctica establecida, habla de una serie de víctimas que no salen en los índices que se manejan “del otro lado” —el lado de los discursos institucionales—, de “sobrevivientes” que no se suicidaron, que no se convirtieron en drogadictos, de personas autocensuradas por un hecho transcendental que pasó sin pasar, habla de un alejamiento de la religión y de la conversión de la institución eclesial de benévola a una flagrante organización casi mafiosa.

Por supuesto, el filme tuvo (y tiene) una recepción favorable y multitudinarias premiaciones. Spotlight ha sido aclamada por la crítica y se incluye en las listas de los diez mejores filmes de 2015.

El American Film Institute seleccionó a Spotlight como uno de los diez mejores filmes del año. Recibió tres nominaciones a los Globos de Oro incluyendo Mejor Filme (Drama), Mejor director y Mejor Guion. Consiguió cinco nominaciones a los Premios Independent Spirit incluyendo Mejor Filme, Mejor Director, Mejor Guion, Mejor Montaje y al Mejor Reparto, en donde ganó en las cinco categorías.

Rachel McAdams y todo el elenco de actores ganó el lauro a Mejor Reparto en los Premios del Sindicato de Actores. En los Óscar, el filme recibió seis nominaciones: Mejor Filme, Mejor Director, Mejor Actor de Reparto, Mejor Actriz de Reparto, Mejor Guion Original y Mejor Montaje. Ganó dos premios por Mejor filme y Mejor Guion Original.

Es más que suficiente para aventurarse con una historia basada en hechos reales, con la intención de una narración épica o heroica y que junta tanto el suspenso como el drama, pero con dinamización de gran calidad. Este filme será un clásico.