Experiencias y empatía

Experiencias y empatía

  • Como es habitual en los espectáculos teatrales de esta importante agrupación, las funciones estuvieron cargadas de situaciones cercanas a lo dramático. Fotos tomadas de Radio Rebelde
    Como es habitual en los espectáculos teatrales de esta importante agrupación, las funciones estuvieron cargadas de situaciones cercanas a lo dramático. Fotos tomadas de Radio Rebelde
  • Como es habitual en los espectáculos teatrales de esta importante agrupación, las funciones estuvieron cargadas de situaciones cercanas a lo dramático. Fotos tomadas de Radio Rebelde
    Como es habitual en los espectáculos teatrales de esta importante agrupación, las funciones estuvieron cargadas de situaciones cercanas a lo dramático. Fotos tomadas de Radio Rebelde

Disfrutar del arte teatral puede funcionar como un complemento de las experiencias de nuestra vida cotidiana. Ese es el caso de la obra teatral Vade Retro o el Circo Mágico por la agrupación Pequeño teatro de la Habana, que dirige el prestigioso creador José Milián. Las funciones tuvieron lugar en el Café Teatro Bertolt Brecht, ubicado en el Vedado capitalino. El elenco estuvo integrado por: Falconeris  Escobar, Lissette Soria, Gabriel Nieto, Carmen Pantoja. Según notas al programa Vade Retro o El Circo mágico es en esencia algo muy parecido al teatro mágico que se describe en el El lobo esterapio: un  lugar donde se representan todos los vicios, miserias y la decadencia de una época. Sólo que aquí en Vade Retro…, todo acontece en un circo mágico. A esta obra se le ha querido buscar la relación con el teatro del absurdo. Milián no evade el compromiso social, ni siquiera lo “amanera” como otros, sino que denuncia. Si recurre a la ridiculez en situaciones, y hasta el absurdo en algunos parlamentos, es más bien como la expresión delirante de los estómagos vacíos, de la locura por caída social, en fin, del mundo marginado.

Como es habitual en los espectáculos teatrales de esta importante agrupación, las funciones estuvieron cargadas de situaciones cercanas a lo dramático. En otras ocasiones, recreaban escenas de humor basadas en elementos de la vida cotidiana, pero que hacían reflexionar incluso al más exigente espectador, debido a la excelente reconstrucción de tales situaciones y su combinación con recursos expresivos como la ironía. Las interpretaciones resultaron orgánicas y homogéneas en cuanto a nivel de interpretación. Por una parte Falconeris empleó con frecuencia el recurso artístico identificado con lo grotesco, a diferencia de Gabriel que utilizó situaciones donde el objetivo  era ridiculizar para llamar la atención respecto a algún aspecto de la realidad concreta. Las luces, efectos sonoros y la música que aparece en la obra re-crean la atmósfera de un circo. Y a través de la parodia de espectáculos circenses llegan al resultado final de manera acertada. Más allá del contexto en que se escribió el texto dramático, podemos afirmar que el mismo posee vigencia en la sociedad contemporánea, resistiendo el paso del tiempo. Por ejemplo cuando el personaje protagónico manifiesta tener hambre, esto nos hace pensar y repensar acerca del reparto de las riquezas en nuestro contexto. Como otro dato de interés, en el programa de la obra se plantea que el personaje “La coreana” es un arquetipo cuyo origen es el mundo marginal, la periferia de la ciudad. Ella es la oficiante de una ceremonia negra, de magia negra, donde hay padecimientos, angustias y frustraciones sin cuentos. En esencia de nuestra miseria. 

Si lo anterior lo tenemos presente, junto al hecho de que en la obra se utiliza el maquillaje y el vestuario en función de la psicología de los personajes, entonces llegamos a la conclusión de que ningún aspecto de la puesta en escena fue incorporado al azar, todo el diseño escénico apoyó en todo momento la intención artística del director  y la acción dramática.

Vade Retro o El Circo mágico establece empatía con todos los espectadores que quieren conocer un poco más de que trata esta obra. Responde a la necesidad de ser tomado encuenta y de verse reflejado en cada representación, es decir, tiene en cuenta las necesidades espirituales de los espectadores. A su vez nos brinda nuevos conocimientos y vivencias sobre una misma realidad. En resumen, el arte teatral constituye un complemento para nuestras experiencias de la vida cotidiana.